Reforma, con el cardenal
Reforma benefició a Juan Sandoval Íñiguez al difundir una investigación que debiera ser confidencial y
provocar el contexto donde el sacerdote ha creído defenderse mejor: fuera de los cauces normativos que marca la ley.
El 11 de septiembre pasado se supo, a través de la "filtración" a ese diario, que el poderoso cardenal
de Guadalajara era indiciado por el probable delito de lavado de dinero (más tarde se conocería que también por
otros presuntos delitos). Desde entonces, Sandoval Íñiguez, amenazante y con mentiras, actúa en el tribunal de la
opinión pública donde los interregnos de la Iglesia católica y algunos intereses políticos operan en su favor para
descalificar a la PGR.
El cardenal sostuvo que temía la siembra de pruebas por parte de la autoridad y nunca se dijo dispuesto a
una averiguación, a la que consideró absurda y auspiciada por el Presidente. Más tarde, tras una cuestionable
reunión entre él y Vicente Fox, el domingo 21, habló de acuerdos que después desmentiría la propia Presidencia,
desmentido al que, por cierto, no le dio relieve
Reforma, a pesar de tratarse de un asunto tan importante como que
Sandoval había dicho que el acuerdo con el Presidente era que también serían investigados los denunciantes, además de
que el proceso de investigación concluiría en diez o 15 días. (Por cierto, la prisa del cardenal puede deberse a lo
que escribió, el 25 de septiembre, Jorge Fernández Menéndez: "Alrededor del 15 de octubre, el cardenal deberá
estar en Roma, donde es muy influyente, para participar en el XXV aniversario del inicio del papado de Juan Pablo II.
La culminación de esas celebraciones será la beatificación de la madre Teresa de Calcuta (...) y en ese contexto se
reunirá el consejo cardenalicio para definir el futuro de la Iglesia. Seis cardenales tendrán un papel protagónico en
la definición de ese rol futuro y entre ellos, por supuesto, existe la posibilidad de que surja el sucesor de Juan
Pablo II. El cardenal Sandoval, que tiene sus aspiraciones no puede llegar a ese evento trascendental para la Iglesia de
Roma como indiciado en una investigación por lavado de dinero".)
Fuente que te quiero fuente
Reforma abreva de una fuente, y quién sabe cuál sea, para beneficio del cardenal. Durante los días que
siguieron a la primera filtración, Sandoval Íñiguez y el grupo de personas denunciadas han encontrado en ese diario la base para defenderse en la opinión pública (por ejemplo, "Interceden prelados ante autoridades para favorecer a
dueños de casinos" y luego "Recomendación para guardia no me compromete.- Sandoval", 22 y 23 de septiembre).
La ley y la sotana
Las torpezas del cardenal no son culpa de sus aliados. En un Estado de derecho, al principio de
cualquier investigación, penal o civil, la persona acusada es inocente mientras no se le demuestre lo contrario y la
mejor conseja apegada a la ley es que frente a una situación así, quien nada debe nada debiera declarar contrario a
la verdad ni acusar sin fundamento. En cambio, el cardenal piensa que la mejor defensa es el ataque. Frente a la
ley, la sotana debiera estar de más. Las filtraciones y los rezos también.
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Cartón de Manuel Falcón que el diario Mural, del grupo Reforma, no publicó el 21 de junio de 2000. Días después, el dibujante fue despedido. |