El colectivo de editores piensa permanentemente el periódico, los editores de cada sección forman un bloque
que atraviesa todas las salas de redacción, cada uno conoce los temas de las diferentes secciones pero sobre todo
conoce su materia como nadie. Un editor sabe más de los temas de su sección que todos sus redactores juntos y el
ideal imposible es que domine la totalidad de su esfera de información.
El periódico, interiormente, funciona como una asamblea de debates donde se llega a un consenso luego de persuadir tanto a editores como a redactores. El editor funciona como un mediador entre los superiores y los redactores:
logra que el periódico deposite confianza en estos últimos proponiéndolestemas y buenos enfoques para que se luzcan
con buenas historias ante los directores y el resto del equipo periodístico. Ser este mediador y persuasor requiere de
una autoridad legítima que sólo se obtiene con experiencia profesional.
El editor es un individuo que no puede trabajar solo, requiere un alto grado de interdisciplinariedad porque
siempre está buscando más posibilidades de iluminar lo que sabe: toma ventaja de su variada agenda telefónica, de
los teletipos de las agencias de noticias, de las ruedas de prensa, de lo que escucha en las conversaciones con
sus colegas y con personajes públicos. El editor es un gran seleccionador, ya su olfato le dirá si vale la pena
enviar gente a algún lugar para conseguir información propia.
Agenda propia y obligada
En América Latina 90% de la agenda es obligada, sólo 10% es propia. Los medios temen dejar de publicar
esas noticias que se supone todos deben publicar. Agenda obligada es, por ejemplo, una conferencia de prensa del
Presidente de la República, algo sobre lo cual todos los medios tienen que informar, pero también hay que encontrar lo
propio; la labor de los editores es proactiva. Un editor requiere iniciativa, tiene que salir a la calle y dirigirse a las
fuentes para encontrar más ideas y datos para abordar mejor los temas.
Las ruedas de prensa son un vicio de los periódicos latinoamericanos: la mayoría de éstas no ofrecen algo, no
se convocan para dar noticias y quienes las convocan tienen intereses de por medio. Vivir de las ruedas de
prensa reduce el potencial de agenda, hace que todos los periódicos sean iguales y se convierte en un pacto de comodidad
y complicidad poco profesional entre los poderes y el periodista. Algo parecido puede ocurrir con las noticias
de agencias: un diario con agenda propia no las usa para publicarlas inmediatamente sino como una forma para
saber qué ha pasado y para tener información y orientación.
Así construye una buena agenda propia que diferencia su periódico de la competencia. Todo va en procura de
una agenda propia que elimine progresivamente lo que se puede quitar de una obligada. Sólo de esta manera le
puede decir al lector: yo tengo algo que a usted le importa y no va a encontrar en algún otro diario.
El editor usa todo lo que esté a su alcance pero no se casa con ninguna de sus posibilidades. Debe tener
una agenda informativa propia y otra obligada, y saber diferenciarlas.
Las secciones
En la conmemoración del 50 aniversario de
Le Monde un redactor emérito dijo que un periódico es como una
ciudad artificial creada para que el lector pueda recorrerla sin tener que abrir los ojos. Así como un ciudadano sabe
dónde termina su ciudad y dónde está todo lo que necesita, el lector debe saber dónde quedan en el periódico las
plazas públicas, los escenarios de cultura, los campos de futbol, los centros comerciales, los bancos, los negocios,
los políticos, los servicios de salud. El lector, como el ciudadano, debe tener la facilidad de reconocer claramente
dónde empieza y dónde termina la sección judicial, la cultural, la económica, etcétera.
Lo primero que tiene que hacer un cuerpo de editores es resolver cómo va a dividir la realidad. Es vital definir
qué información va en qué lugar del periódico para que éste sepa siempre con qué se va a encontrar, de tal manera
que pueda por ejemplo hacerle seguimiento a una noticia. Si tiene que hacer esfuerzo para ubicar información,
pierde fidelidad y el periódico mercado y, por tanto, independencia.
El lector es fiel cuando conoce esa ciudad que lee en miniatura; las secciones deben tener un corte limpio
para saber hasta dónde puede ir cada tema. No se puede permitir que la información deambule de sección en sección, si
se hace seguimiento de una noticia debe ser siempre a lo largo de la misma sección. A ese lector-ciudadano no se
le puede cambiar el horario del cine porque sí, ni se le puede cambiar el banco, la iglesia y el gimnasio de lugar de
la noche a la mañana.
Puede que la estructura de un periódico cambie, ya se ha dicho que cada periódico tiene independencia
para definirlo según sus características, lo que no se puede admitir es una noticia en una sección y al día siguiente en
otra. Es mejor equivocarse todos los días de la misma manera que acertar todos los días de manera distinta.
Aparte de las secciones, el periódico debe tener una política de publicidad estricta para que nunca se
impongan los intereses de los anunciantes sobre los espacios que ha establecido para anuncios. Páginas tan importantes
como la primera y la tercera no pueden estar invadidas de publicidad, eso es una falta de respeto contra el lector.
El mercado define la autonomía de un periódico. Los periódicos no debe avergonzarse de su carácter
comercial pues generar ganancia es su garantía real de independencia. Sin mercado no hay lectores y sin lectores no hay
algo que defienda la autonomía del periódico de la publicidad y los poderes políticos. Un periódico vende en arreglo a
los espacios que él mismo define, nunca de manera distinta.
4. Géneros
Así como el periódico debe tener bien definidas sus secciones, su política editorial y de publicidad, también
debe tener un mapa distintivo en cuanto a los géneros de periodismo informativo. Existen tres géneros básicos
para informar: la nota seca, la crónica, y el reportaje. Esencialmente, el periodismo es una tarea informativa,
aunque algunas veces será más interpretativa, explicativa, analítica o investigativa que otras.
Aunque aquí se da una aproximación a cada uno de ellos, la escritura del periodista es híbrida. No existe
un consenso sobre lo que es cada género, en todas partes los conciben y los llaman de maneras distintas. La
propuesta que se expone a continuación es acorde con la concepción de géneros de la Escuela de Periodismo UAM-El País.