Marco Levario Turcott
El director de etcétera es asesor del director general del Imer. Es decir, esta opinión es parcial y se refiere a los cambios de Héctor Villarreal Ordóñez en la barra informativa y de análisis del instituto. Alude particularmente a la supresión del programa Café Encuentros por las reacciones que causó en ciertos circuitos de la prensa durante agosto.
El titular del Imer está facultado para cambiar emisiones y relevar periodistas. Tiene el derecho y además la obligación. Revisar continuamente su oferta es la esencia misma de los medios para ampliar su cobertura y afianzar la función social a la que se debe, en este caso, el instituto.
No hay nada más natural que lo antedicho, aunque sea difícil su operación debido a la estructura de intereses y a las actitudes que tienen a los medios oficiales en la autocomplacencia, la inmovilidad y la intrascendencia. Dije medios oficiales. En México no hay marco jurídico para los medios públicos. Más allá de escaramuzas, ésa debiera ser la discusión central, incluso sobre la base de que el gobierno federal carece de una política al respecto. Ojalá que el farragoso pasaje al que ahora me dedico acicate al análisis de esa razón de Estado encima de cualquier expectativa personal que la desdeñe.
Música de fondo
Al ser cancelado, Café Encuentros salió del anonimato. Eso ocurrió por las reacciones en la prensa, que fueron pocas pero insistentes. La mayoría provino del apoyo que pidieron los ex conductores, además de otras de quienes años atrás fueron despedidos del Imer y de quienes, recientemente, han querido rentar alguna estación.
La presión inició en esos espacios que difunden rumores, mensajes y chismes. En "Arsenal" de Excélsior y "Trascendió" de
Milenio Diario (3 y 6 de agosto). En el primer caso, Francisco Garfias escribió que "alguno" de
los ex conductores "está convencido de que la decisión fue tomada por la Secretaría de Gobernación por otro motivo:
Ya no quieren más golpes 'desde dentro'". En el segundo, Milenio divulgó: "para no meterse en problemas, la
nueva dirección del Imer parece tener como propósito 'musicalizar' sus estaciones".
También en El Financiero, el 6 de agosto, Jorge Meléndez Preciado dijo: "un medio que antes fue plural y abierto parece que va de mal en peor. Algunos dicen que vienen cambios también en la 660 con tal de privatizar las frecuencias. ¿Será?". Ese día en Milenio Diario Claudia Segura cuestionó: "¿Por qué será que los directores
del Instituto Mexicano de la Radio están agarrando la mala costumbrita de entrar en funciones y a los pocos meses
hacer la pregunta del chino '¿coopelas o te vas?'". Y enseguida menciona que "José Buendía, María Elena Cantú,
Miguel ángel Arroyo, José Javier Romero, Alán Arias Marín y Teresa Jiménez" ya no estarán en Horizonte 108. Más allá
del endeble soporte de su pregunta, la columnista escribió mal el nombre de los ex conductores, mencionó algunos que
no participaron en el programa y también se equivocó al citar a José Buendía, que no está inconforme y quien, más
aún, participa sin percepción alguna en el Consejo Ciudadano del instituto. Once días después, Claudia Segura elogió
el "gran Consejo" integrado por Villarreal para definir y evaluar la programación de la radio ciudadana.
Se dice que...
Estas formas "periodísticas" están entre lo más deplorable: "parece tener" o "algunos dicen" para inventar cualquier cosa sin registrar la opinión del otro ni verificar datos. Y como la idea era presionar, las reacciones soslayaron la explicación de Héctor Villarreal dada el 9 de agosto a la audiencia del Imer, en
Café Encuentros conducido ese día por Alan Arias y José María Rodríguez. En esa ocasión, Villarreal afirmó que busca afianzar la pluralidad y lograr más impacto en la sociedad. La medición de las audiencias en un medio público, continuó, no tiene el mismo fin que en el privado, como erróneamente se dijo, y subrayó: en éste prevalece el criterio comercial y, en contraste, el Imer busca consolidar la función social a la que se debe. En tal sentido informó que
Café Encuentros estaba en los últimos lugares de la audiencia en México.
(Los ex conductores inconformes enviaron a través de la Web la trascripción de aquel programa. Pero las palabras de Villarreal fueron mutiladas, como consta en el recuadro que usted puede revisar en el portal de etcétera.)
La explicación institucional dada ante los radioescuchas del instituto y luego expuesta a la revista Proceso el 12 de agosto, también fue desestimada por el comentarista de programas televisivos, álvaro Cueva, quien sentenció: "Para mí, fue censura" (Milenio Diario, 13/VIII/07). Ese día Reforma apuntó en "Templo Mayor": "para colmo" de los problemas de Josefina Vázquez Mota, Villarreal "descabezó a su barra de comentaristas creando un nuevo conflicto".
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El domingo anterior, en su artículo de análisis publicado en Milenio Diario, Alan Arias dijo que Villarreal
era "oportunista", "conservador", "burócrata", "esquivo" y "huérfano intelectual" por lo que "parece ser expresión de una política regresiva respecto del pluralismo alcanzado en los medios públicos". Resalto que nada de esto le dijo Arias a Villarreal durante su intercambio del 9 de agosto. Además, Arias omitió decir que ante el público del Imer y frente a él mismo, Villarreal se comprometió a ampliar la pluralidad en la barra informativa y de opinión, como ha ocurrido desde entonces a la fecha.
Hablando se entiende la gente
El más mínimo entorno de civilidad fue resquebrajado. La descalificación y las acusaciones de un pequeño circuito periodístico dieron la sensación de que los ex conductores eran, además de la única representación de la pluralidad, víctimas de una decisión autoritaria. Entre tales excesos hubo quien aseguró que esto era el fin de la radio pública. Fue Ricardo Alemán (con quien en años recientes he coincidido en buena parte de su análisis, en particular, sobre los medios de comunicación. En esta ocasión, no es así).
El 13 de agosto en El Universal señaló Alemán que el Imer "de plano se aleja por completo de su carácter público, y se orienta hacia una clara tendencia de concesión privada, en donde 'su majestad el rating' es el que manda, y en aras de la 'sustentabilidad financiera' se tiran a la basura principios fundamentales de toda institución del Estado, como la autonomía financiera y la independencia política". Luego comentó que "el propio Villarreal se encargó de dejar claro hacia dónde va el Imer (Proceso número 1606 de la semana que corre), cuando en entrevista periodística dijo que la idea es que el Imer dependa lo menos posible del dinero público y lo más posible de los patrocinios privados. En pocas palabras, una privatización en los hechos".
Al día siguiente, El Universal publicó una carta donde Villarreal desmintió cualquier supuesto intento de
privatizar al Imer. Argumentó que "la sustentabilidad financiera de un medio de comunicación de servicio público no
atenta contra su autonomía. Al contrario, la fortalece. Al igual que los servicios de radio pública en otros países, advirtió,
el Imer procura diversificar sus ingresos para dar mayor certidumbre a su autonomía financiera, editorial y de gestión".