Cómo hacerse del oro
La actuación de los deportistas mexicanos en Grecia es equiparable a la cobertura de las dos principales
televisoras del país.
¿Somos los campeones?
El grueso de la delegación que asistió a los Juegos Olímpicos, 114 atletas, no tenía nivel para disputar los
primeros lugares pero aquellos medios no sólo no criticaron la decisión de mandarlos sino que alentaron la artificial
expectativa de medallas. En un año en el que cayeron los ingresos de publicidad, Televisa y TV Azteca cifraron su
principal expectativa en la justa de Atenas.
Cuando los medios dicen que algo es cierto, entonces es cierto aunque no sea verdad. Antes del 13 de
agosto México parecía potencia deportiva y ese fue el epicentro para la captación de audiencias y anuncios, y para
el despliegue técnico y personal que congregó a más de 300 personas entre las dos televisoras. Estas fueron las
razones de peso: Televisa buscó obtener entre 22 y 26 millones de dólares y TV Azteca 18.
Audiencia fuera del pódium
Los índices de audiencia, sin embargo, no fueron los esperados y buena parte de ello tuvo que ver con que
hasta el 26 de agosto la delegación mexicana sólo había obtenido tres medallas de plata.
La jugada olímpica, el programa estelar de Televisa, obtuvo en promedio 11 puntos de audiencia (cuatro millones, 400 mil personas, según
IBOPE), mientras que Los protagonistas, de TV Azteca, logró una media de seis puntos de rating (dos millones 400
mil televidentes). Esos datos son similares a los de la semana anterior a la inauguración de los juegos. Incluso el
martes 10 Televisa alcanzó 13.5 puntos y un día después, TV Azteca llegó hasta los 6.4 puntos.
Había que hacer algo ante el fracaso de la delegación olímpica. Durante 32 horas diarias de cobertura,
Televisa y TV Azteca plantearon una oferta mediocre, en general. Más allá de la lucidez de uno que otro de veras
experto en cuestiones deportivas, las televisoras improvisaron y dieron preeminencia a secciones cómicas. La insistencia
de estos humoristas a recurrir a sobados y abusivos recursos que nada tienen que ver con el deporte
provocaron, incluso, un incidente diplomático con Grecia días antes de la inauguración.
Sin imaginación, la televisora encabezada por Azcárraga Jean se apoyó en el humor e impulsó programas
como La hora pico, La familia
peluche y La parodia que, incluso en varias ocasiones, relegaron la cobertura de
las competencias deportivas. (Al respecto, no sorprende la reacción de los medios griegos que no entendían
dónde estaba lo gracioso o qué tenía que ver Marilyn Menson el personaje de Eugenio Derbez que armó un alboroto
en las calles de Atenas con la gesta atlética.) Tal exceso acabó por distorsionar y desgastar el formato nacido en
Los protagonistas en México 86, cuando se mezcló información deportiva con dosis de humor.
En la televisora de Salinas Pliego, la competencia por el rating también dejó estragos. Cierto, Andrés Bustamante mostró el humor fino al que nos tiene acostumbrados y los cortometrajes presentados por Jesús Ochoa y Rodrigo Murray (en la sección "Línea de tres") tuvieron calidad. Sin embargo, igual a lo que sucedió con Televisa, los comentaristas y reporteros exhibieron su carencia de recursos.
En esta coyuntura, hasta José Ramón Fernández, con todas sus tablas, mostró sus vacíos informativos en terrenos no deportivos (ver galería de horrores, página 10) y tampoco faltaron las secciones de relleno a cargo de Inés Sánz (quien una noche presentó a los diez deportistas ¡más guapos!) y Maggie Heggy (con sus reportajes al estilo del canal de cable E! Entertainment, sólo que más ligeros), así como los excesos: los reporteros Luis Manuel López y Carlos Alberto Aguilar grabando instalaciones militares; el "comentarista" Julio César Chávez mentándole la madre en vivo y en cadena nacional a los jueces de boxeo, o los gastados personajes como Tachidito haciendo del albur el centro del "humor".
Sin ideas ni visión, en los últimos días de competencia las televisoras acabaron colgándose, como también lo hicieron políticos, dirigentes deportivos y empresas patrocinadoras, de los exiguos logros obtenidos por la delegación mexicana.