Azteca, nueva imagen
La cinta se llama
Minority Report y fue promovida en México como
Sentencia previa; la dirigió Steven Spielberg. En la trama, varios policías, principalmente Tom Cruise en el papel del detective John Anderton, tratan de
evitar asesinatos que sucederían en el futuro porque, gracias a tres clarividentes, éstos sabrían cuándo, dónde, a qué
hora, cómo y, sobre todo, quién o quiénes intentarían victimar a ciudadanos en Washington. Los elementos de
seguridad usan guantes para conectar con una especie de
chips en una pantalla transparente, desde donde se trasmiten
las imágenes del porvenir.
Los creativos de TV Azteca hicieron varios comerciales de la nueva imagen de los noticieros de aquella
empresa, usando el mismo recurso del recuadro cristalino. Las manos que develan, en este caso sin guantes, son las de
los principales conductores de los informativos de esa televisora. De esta forma, Azteca buscó convencer de
transparencia y verosimilitud informativa en la nueva era de sus noticiarios, concebida a partir del 11 de septiembre,
aunque anunciada como "inminente" desde el pasado 18 de febrero por Javier Alatorre, conductor del noticiero estelar
de la televisora, cuando el comunicador advirtió que habría "un giro muy importante en lo que a noticias
respecta, sobre todo el manejo de la información, ya que estamos comprometidos con el público y con México". Los
cambios incluirían aspectos editoriales y de imagen.
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Poco más de seis meses después, el 6 de septiembre, mediante una conferencia de prensa donde
participaron otros colegas suyos, Alatorre habló del nuevo formato que los noticieros tendrían desde el 11 de septiembre,
pues consideró que lo sucedido el año pasado cambió al mundo y a los medios de comunicación. Advirtió que, más
allá del "maquillaje" que se le daría a la escenografía de
Hechos, el noticiero brindaría información para ayudar a
que los televidentes formaran su propio criterio. Por esos días, Pablo Latapí, otro destacado conductor de los
noticieros de Azteca, dijo que entre ellos, "existe capacidad y voluntad de sobra para hacer pedacitos a todos y cada uno
de los espacios informativos de la competencia".
Javier Alatorre no explicó por qué y cómo los atentados terroristas en Nueva York cambiaron la forma de
operar de los medios; tampoco dijo cómo fue que, en todo caso, Azteca tardó un año en traducir en sus noticieros
el supuesto "parteaguas" mediático. Los cambios en esa televisora coinciden con las fechas en las cuales los
funcionarios de esa empresa, igual que los de Televisa y las cadenas de radio, inician negociaciones para la venta de
publicidad del próximo año. También ocurre en el contexto de la contratación de espacios que, para la difusión de su
propaganda, harán los partidos con miras a las próximas elecciones federales.
Comprensiblemente, Azteca delimita su programación para aumentar el
rating y persuadir a sus anunciantes (aunque hasta ahora, al respecto, tenga un reporte minoritario en relación con Televisa), al mismo tiempo
que intenta formatos informativos de calidad. Sin embargo, más allá del maquillaje, el esfuerzo noticioso aún no
se refleja en sus noticiarios, donde subyace la misma definición editorial planteada desde 1994 y también el
mismo relieve de la imagen, donde el prompter
es decisivo, encima de los contenidos y la agilidad periodística.