El Día, con vida artificial
La situación de El Día es tan complicada que podría no celebrar su 40 aniversario. El rotativo que comenzó a circular el 26 de junio de 1962 tiene una deuda total aproximada de 40 millones de pesos; debe 32 millones de
pesos a la Secretaría de Hacienda y el resto a diversos acreedores. Sin ingresos de publicidad, la planta de 65
trabajadores, diez de ellos no cooperativistas, no ha cobrado sus salarios desde octubre pasado ni devengado el aguinaldo
que por ley le corresponde. El Día tira mil ejemplares diarios y tiene una devolución promedio de 80%, es decir,
vende aproximadamente 200 periódicos al día.
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Diversas fuentes aseguran que el año pasado Gerardo de la Concha, investigador de temas religiosos que
tiene una consultoría empresarial, en representación de un grupo de inversionistas las fuentes no precisaron cuál
habría hecho una oferta de 40 millones de pesos al Consejo de Administración para rescatar al periódico en un plazo
de seis meses, estableciendo como prioridades la negociación de la deuda del diario y el pago de los salarios
caídos. El 28 de diciembre de 2001, la Asamblea de Accionistas de
El Día acordó estudiar ésa y otras propuestas más,
pero hasta el momento los directivos de la cooperativa no han tomado ninguna resolución.
Mientras, El Día ha recibido varios apoyos. Entre mayo y junio del año pasado, por ejemplo, el Consejo
de Administración habría recibido dos rollos de papel por parte de la dirección de
La Jornada (cada uno de 450 kilogramos y ambos con un valor actual de seis mil 50 pesos, de acuerdo con datos de Pipsa). En enero de este
año, El Financiero habría hecho lo mismo y obsequió un rollo de papel a
El Día. Tal parece que los actuales directivos
han capitalizado en su favor algunas acciones de anteriores administraciones de
El Día. Cuando La Jornada
comenzó a editarse en 1984, Socorro Díaz, entonces directora de
El Día, puso a disposición de aquel diario, entonces
dirigido por Carlos Payán, la rotativa del llamado Vocero del Pueblo Mexicano. Asimismo, durante algunos años,
mientras adquiría su propio equipo, El
Financiero se imprimió en las instalaciones de
El Día.
Esta es la triste situación de un periódico que alguna vez fue considerado entre los mejores del país.