Daniel Iván García Manríquez
Perdimos, dirán. Asumimos que con la aprobación de la minuta que reforma la LFRT -que por todo lo que le
reste de historia será la Ley Televisa- perdió la nación mexicana toda y que, en todo caso, una nación no está
pensada para perder por sistema. La historia de una nación no se define por sus derrotas, sino por sus futuros posibles.
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Foto: Senado de la República |
Y habrá quienes digan que hay de futuros a futuros; que algunos futuros llevan a cuestas su propia carga
de sinsentido. Pero no podemos dejar de decirlo. Las radios comunitarias, los medios públicos y todas
aquellas instituciones, académicos, organizaciones sociales y ciudadanos que sabemos que el Presidente podría vetar esta
ley, que está facultado para ello, le exigimos que lo haga; y no vamos a aceptar un "y yo por qué" como respuesta.
El Presidente tiene una responsabilidad única, inequívoca, y también una oportunidad excepcional para romper con ello su sospechoso silencio.
Los legisladores llevan también su lápida a cuestas en esta historia. Las fallas jurídicas de la minuta
están suficientemente documentadas; trabajo que, por cierto, partió consecuentemente de los que, decían, "no
teníamos argumentos". Una acción de inconstitucionalidad no sólo es viable, se impone. ¿Tendrán los diputados
arrepentidos la suficiente consecuencia para llevar hasta el final su triste y extemporáneo
mea culpa? O, en el más improbable
de los escenarios, ¿podrán los 40 senadores que votaron contra la minuta convencer a tres senadores, únicamente
tres, que faltarían para que partiera desde ahí la acción? ¿Habrá, en todo caso, los que se fajen para afrontar este
nuevo atrevimiento?
Las voces que desde los más diversos escenarios nos opusimos a esta aberración, y seguiremos oponiéndonos,
no perdemos. Manejamos un triunfo de esos raros, a veces amargos, pero que no dejan de serlo. Ganamos en
movilización, en convergencia. Ganamos un consenso y una evidencia inequívoca. En todo caso, lo que siga tendrá que apurar
el paso para no perder el impulso.