Una revista de causas
Gracias a ustedes lectores, colaboradores, anunciantes y amigos,
etcétera celebra su tercer aniversario
como publicación especializada en el análisis de los medios de comunicación.
Eso no ha sido fácil porque junto con los habituales problemas, inherentes a casi cualquier empresa editorial
en México, nuestro principal desafío ha sido establecer un soporte de interpretación de los medios con parámetros
de reconocimiento universal: éticos, profesionales, políticos y legales en un contexto donde sobra quién afirma que
esas son vértices sobre las que cada empresa o comunicador decide en forma particular.
Si su función como mediadores entre la sociedad y los asuntos públicos, así como su acendrado
protagonismo político son inevitables, también lo debieran ser la revisión y el estudio de la oferta de los medios, más aún,
cuando ese espectro tan inasible, veleidoso y escasamente proclive a la autocrítica forma parte de la agenda y al
mismo tiempo incide en la consolidación democrática.
A los medios hay que entenderlos desde sus (naturales) impulsos financieros y discutirlos cuando esos
resortes lesionan su función social, buscan la obsolescencia de la ley o quebrantan parámetros mínimos del derecho a
la información. Ese es nuestro motivo y objetivo, porque
etcétera es una revista de causas donde no cabe la
complicidad con nadie.
A menudo los medios conforman una especie de cadalso donde se erigen en juez y buscan determinarlo
todo, más todavía, las voluntades de no pocos políticos o analistas que no los critican para no verse inmiscuidos en
aquel cadalso y dejar de brillar en la pantalla, en la radio o en las páginas de los diarios. Especialmente nos preocupa
el contubernio entre los medios electrónicos y el gobierno que hace poco más de un año fijó una de sus
principales improntas en eso que dio en llamarse como
decretazo.
Entre otros, todos esos factores inhiben la reflexión sobre los medios y por eso nos sentimos, lo afirmamos
sin modestia, particularmente satisfechos. Nuestro objeto de estudio se ubica en el análisis de las vicisitudes
cotidianas expuestas y generadas en los medios al mismo tiempo que en el establecimiento de las principales tendencias
que éstos muestran. Para ello seguiremos impulsando los parámetros expuestos arriba, con visión académica y con
los instrumentos de la profesión periodística.
Gracias a ustedes, esta es una publicación con finanzas sanas, con un tiraje de cinco mil ejemplares y
una devolución de dos mil, además su página Web recibe dos mil 100 visitas en promedio por día y por eso es,
según alexa.com, la revista mensual de política y cultura más visitada de México (ocupamos el lugar 74 mil en el
ranking mundial). Esos números no impactan, pero además de tener la virtud de que son verídicos, muestran una
constante de crecimiento que mucho nos motiva para el trabajo cotidiano.
Escribo en primera persona para hacer patente mi reconocimiento a mi querido Raúl Trejo Delarbre, fundador
de esta revista, y a todo el entrañable equipo que la hace posible, a la incansable labor de persuasión de la
gerente Ruth Esparza, a la visión editorial de Julio Chávez Sánchez y José Antonio Gurrea, a la joven reportera Laura
Islas Reyes, integrante de la mesa de redacción, al diseñador Alejandro Mascarúa, al Consejo Editorial y a todos los
que escriben, a José Carreño Carlón, Francisco Báez Rodríguez, Javier Corral, Fernando Mejía Barquera, Antulio
Sánchez y José Yuste, además de a quienes recientemente aceptaron ser columnistas como Fernando Escalante y
Ludolfo Paramio; gracias a los corresponsales y traductores y a todos aquellos quienes desde distintos países nos envían sus colaboraciones. Otro reconocimiento al Grupo CAZ, que imprime la revista.
A todos ellos, como lo hacemos con ustedes, les refrendamos el compromiso de consolidar a
etcétera como una ventana al mundo de los medios, que continuará ofreciendo su granito de arena para hacer de este un país mejor.
MLT