Cuando era muy crítico del gobierno
Al gobierno de Vicente Fox le dijo "soberbio", "vacilante", "embaucado", "niño de teta", "falto de
ética", "selectivo", "incapaz", "impotente", "débil", "obcecado", "torpe", "maniqueo", "engolosinado",
"autoritario", "hipócrita" y "contradictorio". Al gabinete le llamó "mediocre", "ambicioso" e "incompetente".
Adjetivos, no le faltaron al entonces articulista de
El Universal Agustín Gutiérrez Canet, desde el 29 de julio pasado
responsable de la prensa internacional del área de comunicación social de la Presidencia de la República.
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Crónica, 18/VIII/03 |
Cuando era muy crítico del gobierno y su gabinete especialmente de Jorge G. Castañeda, a quien acusó
de prácticamente todos los errores de Fox, Gutierrez Canet dijo que el Presidente no había hecho cambios en la
política exterior y que, por lo tanto, seguía el país supeditado, cuando no entregado, a los intereses del vecino del
norte. Así lo dijo cuando México firmó el Acta 307, "en la que aceptó un mecanismo para dar a Estados Unidos las
aguas que reclama" (11/VI/02) o cuando escribió que el gobierno de Fox no había logrado resultados concretos pero
"sí ha otorgado concesiones a los estadounidenses a cambio de nada en áreas como la seguridad fronteriza y
el comercio". En esa ocasión, el articulista, ahora funcionario del gobierno, habló de principios y de historia:
"No existe consenso en favor de la nueva política exterior, puesto que desconoce la historia y los
principios tradicionales de la política exterior. Parece responder más a un diseño personal y se aleja cada vez más de una
política de Estado.
"En estas circunstancias es urgente replantear la política exterior y la política económica de nuestro país"
(18/VI/02).
En esos meses, el ahora nuevo estratega de comunicación del gobierno, habló de la estrategia de
comunicación del gobierno:
"Gobernar no es sólo comunicar. En forma desproporcionada, apareció en cadena nacional por televisión
para proyectar el fantasma de la ingobernabilidad, ante el legítimo ejercicio del Congreso de ejercer sus
facultades constitucionales (...) Fox dilapidó el capital político que tenía al tomar posesión. En lugar de sumar, restó. Hoy
sufre las consecuencias (...) Fox gobierna más para las encuestas que para resolver los problemas. Atiende más el qué
dirán que el deber ser. Trata más de agradar que de cumplir con su programa. Engolosinado por el alto nivel de
popularidad que tuvo al inicio de su gobierno (90% de aprobación) hoy apenas supera 50% en las encuestas
no amañadas. Cuarto error: Fox cambia de discurso, según se lo escriba el secretario en turno" (14/V/02).
Incluso, llegó a denunciar que el gobierno ejercía "presiones para acallar voces críticas, a través de aliados
dentro de los periódicos, lo cuál es una muestra de intolerancia e hipocresía" (16/X/02).
Sin embargo, también hubo reconocimientos al mandatario:
"Ahora sí el Presidente aprendió lo que es la Doctrina Estrada, que aplicó correctamente ante los cambios
de régimen ocurridos en Venezuela (...) Pero antes, Fox hizo muy mal en plantear ante el diario canadiense
National Post la supuesta disyuntiva de México de alinearse con Estados Unidos o con Cuba, con motivo del veto del
Senado a su viaje a Norteamérica. El presidente reconoció que él promueve 'el alineamiento' con la Unión
Americana, mientras que los senadores opositores, con la isla. Alineación, ni con Cuba ni con Estados Unidos.
"Este es un falso planteamiento, una visión torpe y maniquea de Fox que le resta autonomía y credibilidad a
su política exterior" (16/IV/02).
Incluso, llegó a reconocer las buenas intenciones de Fox:
"El gobierno de Vicente Fox persigue el justo objetivo de combatir la corrupción, pero lo hace como si fuera
un tierno niño de teta. Sin calcular las consecuencias. Inocente, lanza un primer golpe que lastima pero provoca
el endurecimiento del dolido PRI, que hasta ahora se ha conducido con cierta prudencia dentro de la oposición"
(29/I/02).
Alguna vez, también aconsejó:
"Estos ambiciosos asesores foxistas quieren echar al PAN de Los Pinos. Y los panistas... papando moscas. Es
hora de que Fox cambie su gabinete, fortaleciéndolo con panistas respetables y leales, si quiere gobernar con el
apoyo del PAN en el Congreso" (1/I/02).
Entonces, Agustín Gutiérrez Canet era un analista contundente:
"El reciente discurso del presidente Vicente Fox, ante los líderes del PRI, significa el reconocimiento del
fracaso de su estrategia en la lucha por el cambio."
En su labor como articulista, sin embargo, el ahora funcionario del gobierno dejó un déficit de
explicación: ¿cuándo se modificó la política internacional del gobierno?, ¿cuándo dejó de ser Vicente Fox todo eso que dijo
de él? ¿El gabinete ya no es mediocre ni ambicioso? ¿En qué momento cambió la política económica del
gobierno? ¿Cuándo pasó todo eso sin que nos diéramos cuenta y que, hablando de historia y principios, eso hubiera sido
lo determinante para que Agustín Gutiérrez Canet se sumara al proyecto del cambio del Presidente?