"La entrevista incómoda"
"La entrevista incómoda", le llamaron algunos medios a la conversación que el presidente Vicente Fox
sostuvo con Patricia Janiot, periodista de CNN en español, el pasado 15 de julio, en lo que fue el relanzamiento del
programa Noticias México.
Anunciada con tres días de anticipación en su página Web, la cadena invitó a los cibernautas a participar en
un chat que iniciaría media hora antes de la conversación, programada para las 21 horas. Janiot apareció a cuadro
para informar que revisaría con Fox "los asuntos pendientes en la República". Pero había un problema: aún no
tenía contacto con Los Pinos.
Janiot se enlazó con Harris Whitbeck, jefe de la corresponsalía de CNN en México, para saber qué
sucedía. Whitbeck señaló: "La entrevista estaba concertada desde hacia ya varias semanas" pero se querían pactar
algunos términos de la entrevista; específicamente, "que no se tocará el tema de la construcción del nuevo
aeropuerto". Sorprendida, la conductora presionó: "Como saben, hemos promovido este programa desde hace ya varios
días, hemos recibido ya más de 150 preguntas y mensajes vía Internet". Enseguida advirtió: "CNN tiene unos
estándares éticos muy estrictos que nos impiden hacer concesiones, con cualquier entrevistado...".
Luego de casi 30 minutos logró el enlace con Los Pinos. Fox salió a cuadro y Janiot insistió, desde el
primer momento, en hablar sobre el nuevo aeropuerto:
¿Por qué es éste un tema que incomoda al gobierno...?
Sí hago declaraciones de qué se trata, hacia dónde se perfila esto, pero será hasta que pase este punto
crítico de negociaciones que no quiero alterar...
¿Podríamos hablar por lo menos del marco legal bajo el cual se decidió liberar a los rehenes?
Pues es meternos al tema... Yo me reservo eso...
Ante la reiterada negativa de Fox a hablar del asunto, Janiot cambió de estrategia: "Le voy a dar cabida a
una pregunta que nos llegó vía Internet... que tiene y no tiene que ver con el tema... ¿Usted vendería su rancho en
San Cristóbal por siete pesos el metro cuadrado?".
Fox visiblemente molesto respondió: "Otra vez es entrar al tema" e hizo nuevamente referencia a las negociaciones.
Entonces, la conductora preguntó sobre más temas: el "desencanto" por el régimen foxista, inmigración,
Pemex y las elecciones en Juárez, entre otros. Casi al final, volvió a la carga: "Presidente, se nos está acabando el
tiempo, dijimos que íbamos a ir con este programa hasta las once de la noche, hora de Atlanta y, por supuesto,
lamentamos mucho este malentendido, ese desencuentro al principio de este programa...", y lanzó la pregunta: "Si usted
no llega a un arreglo con los campesinos de San Salvador Atenco, ¿hay posibilidades de que el gobierno
considere ubicar al aeropuerto en otro lugar?", Fox aceptó esa posibilidad.
Durante los días siguientes, en los medios mexicanos abundaron los comentarios sobre esa entrevista. En
radio, José Cárdenas comentó que "Janiot actuó de manera irresponsable... ella está en Atlanta, en otro contexto; ella
ve las cosas de manera distinta pero, si el Presidente le está pidiendo un favor, por razones de Estado no tocar el
tema porque se puede enturbiar una negociación...". Junto con Cárdenas, Ezra Shabot agregó: "Yo creo que
es perfectamente válido (La petición
presidencial). Eso no es caer en la censura, no es un problema de autoritarismo".
Para otros articulistas como Carlos Marín, "Janiot 'no abusó' del presidente Fox. Simplemente hizo su
trabajo". Por su parte, Alvaro Cueva, analista de televisión, dijo, jocoso como es él, que "CNN le sacó la sopa a Vicente
Fox". En El Universal, Raymundo Riva Palacio comentó que la política de comunicación de Presidencia "es un
desastre". Luego señaló: "Se puede argumentar que por la forma y regularidad como han presionado y agredido a
medios extranjeros, se ha retrocedido en esa relación a los tiempos del ocaso del viejo régimen, durante el gobierno de
De la Madrid".
Vieja polémica
El periodista puede dejar de difundir información por razones de Estado, según las consideraciones éticas
y profesionales que tenga para valorar el impacto de una noticia, a saber en este caso: guardar prudencia en
relación con el proyecto aeroportuario de Texcoco y con el diálogo que, en ese entonces, se llevaba a cabo entre
gobierno y representantes del movimiento social de San Salvador Atenco. Sin embargo, el derecho (y para muchos
la obligación también) que le asiste al periodista para buscar declaraciones al respecto son los mismos, derecho
y obligación, que tiene el gobierno para no aceptar entrevistas.
El Presidente concedió la entrevista, aun cuando pudo cancelarla o durante la charla explicar mejor por qué
se reservaba declarar al respecto. No hizo ni una ni otra cosa y, enojado e impaciente, optó por la vía
equivocada. Vicente Fox, tan proclive a la presencia mediática, comprobó una vez más que son insuficientes los parámetros
de la mercadotecnia política y su potencial embrujo a través de los medios. Resintió también la impericia de su
equipo de comunicación social que, por cierto, no informó al respecto de la llamada "entrevista incómoda". Durante
los días posteriores, coincidentemente, el coordinador general de Comunicación Social de la Presidencia,
Rodolfo Elizondo, anunció una reestructuración en el área a su cargo con el "propósito esencial" de llevar a cabo
"una política dirigida a lo que el Presidente Vicente Fox tiene que comunicar".