Belsasso, exitazo de Crónica
La Jornada también contribuyó
En La Jornada sabrán por qué el lunes 18 de agosto se publicó en la última página una nota de Jaime Avilés
sobre el presunto tráfico de influencias del doctor Guido Belsasso, hasta el 20 de ese mes comisionado del
Consejo Nacional Contra las Adicciones, de la Secretaría de Salud. En cambio,
Crónica dio relieve al tema en su titular
de portada del martes 19, al publicar el trabajo de Carlos Jiménez y Raymundo Sánchez, darle continuidad lo que
no hizo La Jornada ni algún otro medio y provocó la salida de aquel funcionario.
El miércoles 20 en
La
Jornada, Julio Hernández dijo que el gobierno trataba de ignorar esa denuncia
periodística porque era contra uno de quienes forman "el grupo que ha rodeado a la señora Marta Sahagún"; luego
consideró "insólita" la decisión de
Crónica pues, según el columnista, "difundió un refrito desvaído". Lo insólito, sin
embargo, fue que
La Jornada no le dio al tema la dimensión que merecía.
Crónica lo realzó, el asunto cobró
importancia, apenas se comentó en algunos segmentos de la radio, y el gobierno ya no ignoró la denuncia.
Entre ambos periódicos, hubo otras diferencias en el trato informativo.
La nota de Jaime Avilés partió de una denuncia que él recibió y a partir de un montaje que hizo para engañar
al ex funcionario y a su hijo. Avilés dijo ser un viejo empresario italiano que mandó a su sobrino a conocer los
favores que recibiría, y el pago que debía hacer por ello, para emprender un negocio en la Rivera Maya. La reunión
ocurrió en el hotel Four Seasons y el sobrino del "viejo italiano" fue Massimo Calandri, reportero del diario
La Repubblica. Jaime Avilés, "debidamente disfrazado", siguió de cerca aquella plática, grabada, en la que Guido y Bruno
Belsasso le expusieron las ventajas de su asesoría. La historia, para varios periodistas emocionante y justificada, tuvo
sustento en el sitio www.ipglaw.com, que anunciaba los servicios de Belsasso, "miembro del gabinete del presidente
Vicente Fox" y "con amplias relaciones políticas" para agilizar diversos trámites legales de negocios en México.
Crónica mostró que no basta la primicia periodística para lograr consistencia; enseñó que en el trato de
la información estaría la clave para ello y demostró también que la tramposa epopeya periodística estaba de más.
Puso el tema en ocho columnas, le dio contexto y, con sobriedad y contundencia, reseñó la página Web arriba
descrita. Luego siguió el asunto, difundió en portada las declaraciones de varios legisladores de la oposición y profundizó
en la carrera del doctor Belsasso. Nos parece que
Crónica debió citar la nota de Avilés, como lo hizo cuando, el 22
de agosto, dio crédito a Leopoldo Mendívil, columnista de
El Heraldo, como la fuente de la que obtuvo y difundió
las dos cartillas militares distintas, que muestran cómo Belsasso engañó a las autoridades para obtener el
cargo de cónsul general de México en Nueva York (un falso documento muestra que nació en el Distrito Federal
y otro que nació en Trieste, Italia).
Sólo cuando renunció aquel funcionario,
La Jornada dedicó al asunto el titular principal,
Guido Belsasso dimite; traficaba con
influencias, donde sobresale el subtítulo "Investigación de Avilés en
La Jornada propició la
caída". Fue hasta entonces cuando sus editores buscaron capitalizar lo que, en su momento, no quisieron o no
pudieron hacer. También hasta ese momento los otros medios dieron importancia al asunto, entre estos, unos no dieron
los antecedentes periodísticos las notas de
La Jornada y Crónica, pero la mayor parte sólo citó a
La Jornada, como Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula quien, en el noticiero de televisión que conduce, difundió la grabación
de aquella reunión entre los señores Belsasso y el impostor empresario.