Al cierre, unomásuno
Trabajadores de unomásuno tomaron las instalaciones del diario, en protesta porque el nuevo dueño, Naim Libien Kaui, luego de la operación comercial a la que aludimos en la página siguiente, decidió trasladar la impresión y elaboración del rotativo a la redacción del periódico
La Tarde, también de su propiedad.
Libien Kaui afirmó que las rotativas de Mixcoac eran obsoletas; a juicio de los empleados de
unomásuno, el equipo de La Tarde
es aún más anticuado, por lo que optaron regresar a sus instalaciones. Los trabajadores dijeron
temer que Libien Kaui pretenda empujar al diario a una quiebra y así liquidarles al menor costo posible. Además,
Ernestina Hernández, subdirectora editorial, denunció que los dueños pretenden que los reporteros extorsionen, "al
exigirles escribir sólo de aquellas dependencias y personajes públicos que estén dispuestos a pagar por ello".
Un editorial del 1 de diciembre dice que los directivos acordaron con el sindicato "continuar con la búsqueda concertada de soluciones para aclarar, con base en el respeto al contrato colectivo, todas las dudas. Se pactó dialogar y alcanzar, juntos, una mejor salida para el futuro del periódico y sus trabajadores".
Los ejemplares publicados el 30 de noviembre y el 1 y 2 de diciembre se han impreso en los talleres de La Tarde, sin la participación de los reporteros de unomásuno.