Laura Islas Reyes / Steve Buckley
¿Qué función tienen las radios comunitarias?
Son un sector diferente de los medios, independiente, participativo, donde los pueblos tienen la posibilidad de producir programas.
¿Cuál es la oferta de los medios comunitarios frente a los públicos y comerciales?
Es una programación que busca la voz de los pueblos y las comunidades, normalmente es información como
en los grandes medios públicos, pero también hay un nivel de participación que no existe en éstos; las prioridades
son las de la comunidad.
¿Cuál es la experiencia de las radios comunitarias en el mundo?
 |
Steve Buckley |
Es una larga historia. Comenzamos en los años 40 en América Latina, en Bolivia y Colombia, en particular
en Bolivia con las comunidades de mineros. Hoy existen muchas radios comunitarias en América, en el norte y el
sur, muy diferentes, radios indigenistas, educativas, urbanas, plurales, de mujeres; es un sector con mucha diversidad
y muy dinámico. Hoy tenemos una situación más fuerte en otras regiones; en Europa hay una historia de
radios comunitarias del año 68, con los movimientos estudiantiles, y en 1969 comenzamos con una radio que se
llama Radio Student de Eslovenia, como expresión del movimiento del 68. En los 70 y 80 aparecieron muchas, en
Francia existen 600 radios, en Italia operan estaciones comunitarias después de la declaración de la Corte Suprema sobre
la ilegalidad del monopolio de los medios del Estado. En los 90 en los países africanos hubo un proceso de
apertura. Comenzamos en Mali, después de su revolución en 1991 se dio la posibilidad de establecer radios comunitarias
en zonas rurales; ahora hay ahí más de 150 radios. En Sudáfrica, después del fin del Apartheid, hay una ley
de comunicación que reconoce a los tres sectores de medios, los de servicio público, los comerciales y los
comunitarios, ahí transmiten más de 100 radios comunitarias. La mayoría de países africanos tiene un nivel de
reconocimiento para nuestro sector. En Asia es algo nuevo, pero nos reconocen en Indonesia, Filipinas, más o menos en Tailandia
y comenzamos en otros países. Este año hay una gran conferencia en la región Asia Pacífico, y esperamos la
participación de 40 países que desarrollen nuevos movimientos de radios comunitarias en Asia.
¿Cuáles han sido sus principales problemas?
Fundamentalmente dos, primero el viejo problema es la posición de los Estados autoritarios, que controlan
la situación de los medios y no respetan la libertad de expresión; hay una historia por el reconocimiento y la
existencia contra una actitud autoritaria. Al mismo tiempo, en años pasados en el contexto de liberalización hay un
nuevo problema, la gran fuerza de los medios comerciales, concentrados, que están contra nuestra existencia. Hay
una situación en la que en un país u otro hay una liberalización, hay el fin del monopolio de los medios de
Estado, apertura a medios privados, no necesariamente independientes, pero no está garantizada la apertura al tercer
sector de medios comunitarios. Y México es un buen ejemplo porque es un Estado en el que los grandes medios
comerciales están concentrados y tienen gran fuerza política. En nuestro diálogo a nivel internacional, en la Cumbre Mundial
de la Sociedad de la Información luchamos por dos palabras: medios comunitarios, para tenerlas en la declaración
de los gobiernos y hay reticencia de países autoritarios como China, Egipto y Túnez, pero al mismo tiempo, con
una oposición más fuerte están El Salvador y México.
Para nosotros es muy difícil dialogar con los gobiernos de El Salvador y México donde la relación es muy
estrecha entre los políticos y los medios comerciales. A la par de esta lucha a nivel mundial negociaciamos en México, con
el gobierno, con la participación del relator especial de la OEA, con las ONGs mexicanas, y conseguimos un tipo
de reconocimiento con los permisos para 11 radios comunitarias, y para nosotros a nivel internacional es una
inspiración. Esta situación no es el fin del diálogo, solamente son 11 permisos sin una reforma de la ley, pero es un buen
comienzo y un paso importante no sólo por México, sino para toda América, porque hay una resistencia contra nuestro
sector que dice que somos peligrosos, fomentadores de la violencia. Y es claro que cuando existe la posibilidad de
establecer las radios en las comunidades hay muchos impactos positivos. Y ésta es nuestra historia, buscar que los
gobiernos acepten que tenemos derecho a la comunicación.
¿Después de conseguir esos permisos, cuál es el siguiente paso?
Persisten los problemas técnicos y la necesidad de contar con un equipo caro porque los permisos así lo
requieren. Al mismo tiempo no es posible tener la publicidad como una forma de obtener recursos, pero lo más importante
para el paso siguiente es tener un mecanismo transparente, con criterios claros, con independencia del gobierno y
otras cosas para tener los permisos, y un sistema de medios más típico de un país más democrático. La situación
en México no es un buen ejemplo de la reglamentación de los medios; los 11 permisos son un comienzo;
esperemos tener una reforma de la ley.
¿Cómo es la situación jurídica de las radios comunitarias en otros países?
Hay un nivel de reconocimiento de nuestro sector en la mayoría de los países del mundo, pero el tipo
de reconocimiento es muy diverso. Hay en el mundo varios buenos ejemplos, Francia, Países Bajos, Alemania;
en América Latina Colombia y Venezuela, en América del Norte existen reconocimientos muy claros en Canadá y
en Estados Unidos. En África, Sudáfrica, Nigeria, Burkina Fasso, en otras partes del mundo como Australia hay
una buena situación para las radios comunitarias desde hace 30 años con un reconocimiento claro, con un fondo
nacional, con la posibilidad de tener publicidad y con el reconocimiento político de que las radios comunitarias
son parte de la vida social y económica de las comunidades locales.