El indiscreto encanto
El 8 de junio pasado, Jaime Cárdenas escribió un artículo en
Reforma con el título "El IFE y el culto al
secreto". Lo hizo una vez más para impugnar al IFE y, particularmente, a la Ley Federal de Transparencia y Acceso a
la Información Pública Gubernamental en el ámbito del instituto.
Esta es la base del consejero: el secreto es oprobioso, un elemento de los gobiernos autocráticos o un
celoso guardián de "el Príncipe" para no "exponerlo ante los enemigos" o "a la falta de comprensión de los
ciudadanos". El señor Cárdenas dice que "el secreto sobre asuntos públicos debe ser destruido" porque "la burocracia
lo utiliza para incrementar su poder".
El punto central del argumento es que "un régimen democrático debe garantizar que los asuntos
públicos se ventilen, deliberen y asuman en público (...) la democracia necesita la publicidad para permitir el
control ciudadano de los asuntos y poderes públicos".
Piensa bien e impugnarás
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Jaime Cárdenas y Miguel Ángel Yunes |
Con esos insumos éticos, políticos y jurídicos, Jaime Cárdenas ha defendido al PRI en el asunto del
Pemexgate, acusando a sus propios compañeros de actuar con celeridad en esta cuestión y de proceder con demora en
el caso Amigos de Fox. O sea, sugirió que los demás integrantes del IFE han sido cómplices del gobierno
(sus insumos éticos y legales no reparan en que esos son dos procesos distintos y que, en consecuencia,
han transcurrido sobre bases legales y ritmos también distintos). Por actitudes como esa, hace poco el consejero
dijo de sí mismo que era rebelde como pocos por esos días recibió los elogios del líder nacional del PRI y que,
en consecuencia, su carrera como funcionario público ha terminado. Lo único que ha recibido, dice, son
amenazas y por eso teme por su vida (en esa ocasión, por cierto, todos sus compañeros del IFE dijeron estar con él,
que contara con su apoyo).
Con esta convicción, el consejero documenta su rebeldía contra la ley de transparencia del IFE: la
sociedad, dice, debe estar al tanto del curso de la investigación del caso Amigos de Fox. Se equivoca: no hay
sistema jurídico en un Estado democrático que no contemple la confidencialidad de una investigación mientras ésta
no concluye.
En el diccionario de Jaime Cárdenas, "el secreto se asocia también a una de las acepciones de la
prudencia. La prudencia en su significado de no decir todo, sino sólo una sola parte, el guardar silencio, el de hablar en voz baja, el de ser reticente". Al buscar en el diccionario al que todos tenemos referencia, el de la
lengua española, no existe el significado al que alude el consejero. La prudencia es templanza, cautela,
moderación, sensatez, buen juicio. El secreto en su acepción de Estado "es el que no puede revelar un funcionario
público sin incurrir en un delito". Eso quiere decir, ni más ni menos, aunque lo impugne la rebeldía del consejero.
A eso, a la prudencia, es a la que apela la ley de transparencia del IFE.