ETA, ¿paladín de la libertad?
"Arrogante", "entrometido", "prepotente", "corregidor colonial" e "ignorante despectivo de las
leyes". Todo esto y más, dijo La Jornada
del juez Baltasar Garzón quien, al finalizar enero llegó a México para
practicar una diligencia (que al final se canceló) con seis presuntos miembros de la ETA, presos en el Reclusorio Norte y
en proceso de extradición a España.
En otra muestra de su muy cuestionable apoyo a la ETA, aquel diario criticó a la PGR por haber autorizado
la estadía del magistrado español porque, según su editorial, es "una grave e inadmisible liquidación de la
soberanía nacional" (29/I/04). Al otro día,
La Jornada dijo sobre Garzón que "ni su investidura española, ni su fama
mundial, ni el tratado de extradición bilateral, ni su arrogancia ni su prepotencia, le autorizan a pasearse con aires
de corregidor colonial por reclusorios, juzgados y ministerios públicos mexicanos".
Los reconocimientos de La Jornada
estuvieron dedicados a las autoridades del gobierno del Distrito Federal
que, según el diario, en "una actitud digna, honrosa y cuidadosa de la legalidad", impidieron la diligencia al
"echar" del reclusorio a Garzón. En una carta dirigida a la directora del diario, Carmen Lira, el juez Garzón afirma que
La Jornada hizo una "grosera manipulación" de su visita al país para confundir y desacreditarlo, también niega
que se le haya impedido el ingreso al reclusorio y, en cambio, sostiene que la diligencia se canceló al
"considerar absolutamente irregular el hecho de que existieran periodistas en el interior y con acceso a las actuaciones
que se iban a practicar". Garzón dice que de todo esto, lo que más le preocupa que es que los editores de
La Jornada "presenten como paladín de la libertad y de la dignidad restaurada a una organización terrorista que
tantas muertes ha causado y que tanto dolor ha llevado y lleva a muchos hogares..." (31/I/04).
En un editorial titulado "Garzón: arrogancia confirmada", publicado ese mismo día,
La Jornada niega que haya manipulado la información. Asegura que "tras el incidente en el Reno (Reclusorio Norte), Garzón se negó a
hablar con los medios y habría sido imposible, por ello, consignar su versión de lo sucedido (...) La carta del juez
Garzón a este diario confirma en su ignorancia despectiva de las leyes, realidades y prácticas mexicanas, en sus
pretensiones de recibir tratos de dignatario, en su afán por dictar a los periodistas de este país cómo deben hacer
su trabajo... actitudes más propias de un corregidor colonial que de un moderno investigador judicial 'que
nunca ha pretendido avasallar a nadie'".