Laura Islas Reyes
Los senadores votan en silencio, como con pena pero sin vergüenza. La minuta no se discute, la minuta va.
Están apantallados.
Una noche antes, el 27 de marzo, Televisa y TV Azteca, en voz de sus principales conductores, afianzan
su postura en favor de su boceto empresarial puesto en Xicoténcatl y denuestan a sus críticos. Horas después,
las comisiones respectivas resuelven aprobar las modificaciones legales y trasladan la minuta al Congreso.
Temprano, apenas pasadas las ocho de la mañana, empieza la sesión en el piso 12 de la Torre del Caballito.
Cerca de las doce avanza firme el poder fáctico sobre las instituciones: 11 votos en favor, nueve en contra y dos abstenciones.
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Foto: Nelly Salas/Cuartoscuro |
Esa vez no hubo voces defensoras de la minuta. Emilio Gamboa detiene con señas los intentos de sus
correligionarios Abel López y Rubén Zarazúa, quienes querían hablar luego de tomar dictado de un desplegado de la CIRT. No
había tiempo que perder. De nada sirven los llamados de Felipe Vicencio, Javier Corral, Raymundo Cárdenas,
Manuel Bartlett y Raúl Ojeda quien sostiene "Con esta minuta se extiende un acta de defunción a los demás participantes
en medios de comunicación".
Tampoco sirven los argumentos que piden modificar la minuta para incluir las propuestas realizadas en los
foros de consulta del Senado. No y no. Aunque sus propios partidarios reconocen que las reformas son
insuficientes, guardan silencio y levantan la mano cuando deben.
La votación es cerrada. Sólo dos votos fueron la diferencia. Los senadores Aracely Escalante Jasso (PRI) y
José Bonilla Robles (PRI), ambos concesionarios, se abstuvieron de votar, después de que Raúl Ojeda y Javier
Corral señalaron la existencia de un posible conflicto de interés.
Afuera, al pie de la escultura de Sebastián, varias organizaciones sociales protestan contra la Ley Televisa.
Pero sus voces no se escuchan. Fue un martes de contrastes, ironías y coincidencias, fortuitas o no. Ese día
Ricardo Salinas Pliego demanda frente al Foro Económico Mundial desarmar a los monopolios, también comienza a
liberarse en San Lázaro la reforma de Notimex que había sido hipotecada a lo que sucediera con el Plan de Negocios
de Televisa y, además, ese día estaba listo el documento que el titular de la SCT entregaría al Presidente para
respaldar el veto presidencial. Escribo esto último, claro está, sustentada en fuentes confiables.
Historias detrás del mito
La sesión del pleno empezó dos horas tarde. La causa: una condenable agresión a Diego Fernández de Cevallos
al ingresar a Xicoténcatl; varios manifestantes le lanzan agua e insultos. El tema comenzó a discutirse cuando
Héctor Osuna presenta el "proyecto de decreto que reforma diversas disposiciones de la Ley Federal de Radio y
Televisión". Es decir, el proyecto que modificaría una ley que hasta entonces no había sido aprobada: una iniciativa paralela
que fue prometida a varias organizaciones sociales para "resarcir" algunas de las faltas de la minuta y que
también resultó un fiasco.
La mayoría de los 30 oradores está contra el dictamen. Dulce María Sauri es la primera: "Cayendo la noche, a
las nueve, (los espectadores) podrían contemplar
La verdad oculta, telenovela de Televisa, o
La historia detrás del mito, de Televisión Azteca, si es sábado a las 11 de la noche. Los nombres de estos programas, debo aclarar, no tienen
nada que ver con la participación de ambos consorcios televisivos en la discusión de esta minuta".
En un espléndido discurso, Javier Corral llama a los panistas a un voto de conciencia. Luego, Felipe de
Jesús Vicencio rechaza la "minuta paralela".
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Foto: Nelly Salas/Cuartoscuro |
"Para convencernos de respaldar la minuta paralela, esta figura extraña de la práctica legislativa, un
compañero senador de mi partido (Fernández de Cevallos) dijo lo siguiente: aprobemos las minutas paralelas, así podemos
decir que exigimos garantías a los de abajo como las procuramos a los de arriba".
A los diez minutos para las nueve Enrique Jackson, presidente del Senado, ordena abrir la votación en el
sistema electrónico. Tres minutos que se traducen en 81 votos en favor, 40 en contra y cuatro abstenciones.
Por los pasillos del recinto algunos legisladores sonreían satisfechos. Eric Rubio entre ellos, daba una palmada
en la espalda de Bartlett quien a su vez discutía con Emilio Gamboa.
Las sagradas escrituras
Faltaba la discusión de 39 artículos. Ni una palabra, ni un signo de puntuación cambiaría. Pasadas las tres de
las madrugada las votaciones en lo particular subrayaban el triunfo de la minuta y sus promotores: en el caso de la
ley de radio y TV los números fueron 78 votos en favor, 37 en contra y una abstención; y en la ley de
telecomunicaciones, 79 en favor, 38 en contra y dos abstenciones.
Héctor Osuna deambula por todos lados, su sonrisa contrasta con el despojo a la nación.