La disputa por El Financiero
Luego del fallecimiento de Rogelio Cárdenas Sarmiento, hasta entonces director general de
El Financiero y socio mayoritario de la empresa que lo edita, se intensificó la disputa que, en ese periódico, sostienen
fundamentalmente dos grupos frente al azoro y el desconcierto de la señora Pilar Estandía de Cárdenas, quien ocupa el cargo que
dejó su esposo.
El 28 de julio,
El
Financiero difundió que la señora Estandía y sus hijos, Rogelio y Jimena, "refrendan su
decisión de no atender las diversas ofertas de compra del diario y de mantener una fuente de trabajo para más de mil
200 personas". Afirmó que ese era "un compromiso renovado que garantiza que
El Financiero sigue adelante". Sin embargo, entre otros problemas, el diario tiene una deuda con Hacienda de cerca de cuatro millones de dólares
por lo que, desde hace un año, ha pedido un préstamo de cinco millones de dólares que no ha obtenido porque,
entre otras razones, los directivos se niegan a vender acciones o sujetarlas en garantía.
En ese contexto se da la disputa entre dos flancos, pero ésta no es por algún proyecto que busque la
recuperación financiera de la empresa y renueve la oferta editorial; la controversia sólo tiende a dirimir quiénes tendrán
las riendas del diario. En un grupo están los periodistas Alejandro Ramos Esquivel (director), Luis Acevedo
(subdirector editorial) y todos los editores excepto los del área de Análisis y Mercados. En el otro se encuentran Alfonso
Barranco (subdirector de análisis económico y director de Finsat la agencia de información
El Financiero Satelite News Services), Alfonso Sánchez (gerente de informática y soporte técnico), Piro Villamil (subdirector de
finanzas), Bernardo Jiménez, (subdirector de ventas de Finsat) y Antonio Sandoval (editor de Análisis, Mercados y jefe
de información de Finsat).
El factor Finsat
Entre las ideas que con más entusiasmo impulsó Rogelio Cárdenas fue la de tener una agencia de
información; hace cinco años Alfonso Barranco dio forma al proyecto y desde entonces lo encabeza.
Finsat fue una empresa distinta de la editora y la principal fuente de ingresos de
El Financiero. En sus lujosas instalaciones de Polanco trabajaron especialistas provenientes de la Bolsa Mexicana de Valores y de varias
consultorías de prestigio; entonces Finsat trasmitía a través de Reuters y tenía muchos clientes importantes. Luego Barranco
creó un sistema propio de transmisión pero crecieron los costos y, cada vez más frágil la oferta editorial, comenzaron
a disminuir los clientes, la empresa dejó de ser rentable, hay despidos considerables y Finsat se funde con la
editora que imprime El Financiero, a donde ubica sus instalaciones.
Desde entonces los ingresos a través de Finsat son mínimos y la oferta editorial de la agencia magra, entre
otras razones, porque regularmente es ignorada por los directivos del periódico, encabezados por Alejandro
Ramos, mientras que Alfonso Barranco no sabe o no puede defender los frutos de la agencia que él dirige. Incluso,
los trabajadores de la agencia temen que dentro de algunos meses Finsat desaparezca.
Un documento que ilustra la ruptura entre Finsat y los editores del periódico se publicó también en la edición
del lunes 28 de julio, cuando el coordinador cultural del diario, Víctor Roura, escribió una amplia y fructífera
semblanza de la trayectoria editorial del periodista fallecido, y donde no hubo una sola mención a Finsat, la principal
apuesta empresarial y periodística de los últimos años de vida de Cárdenas Sarmiento.
El otoño del periódico
¿Dónde está la influencia de los directivos de Finsat? En que a través de ellos la señora Pilar Estandía
busca enfrentar la difícil situación financiera de
El Financiero, la expectativa es aumentar las ventas de publicidad y
de información para otros medios y empresas, al mismo tiempo que hacer frente a la deuda que el periódico tiene
con las autoridades de Hacienda y que suma un monto aproximado de cuatro millones de dólares. Desde hace un
año, los funcionarios de Finsat están tras un préstamo de cinco millones de dólares, que todas las instituciones
bancarias del país han rechazado; hace tres meses fueron con ese objetivo a Estados Unidos pero no obtuvieron
respuesta positiva. Y es que siguen con la línea fijada por Rogelio Cárdenas, de no ofrecer garantías; entre otras,
alguna porción de las acciones de la empresa.
Los problemas se acentúan porque, con excepción de los empleados de más bajo rango, quienes desde
enero pasado recibieron un aumento de 5%, los demás trabajadores no han incrementado su sueldo desde hace dos
años y no sólo eso, desde hace dos meses se comenta que habrá un importante recorte de personal. Uno de los
últimos enojos de Rogelio Cárdenas fue cuando su hijo le comentó que, al hablar con Alejandro Ramos, habían
concluido en que se necesitaba incentivar a los trabajadores por la vía de aumentarles el sueldo. El entonces director
general habló con Alejandro Ramos, a quien le insistió que la situación financiera del periódico era tan difícil que, lejos
de pensar en aumento salarial, debía considerarse la posibilidad de un recorte.
Las pugnas internas continúan y quién sabe cuál sea su alcance, sin embargo, de cara a la crisis es posible
que ambos grupos coincidan en que ha llegado el momento de vender acciones o depositar alguna parte
considerable en prenda por un préstamo que urge.