Lágrimas y risas: el impuesto a las revistas
El pasado 9 de diciembre, la Cámara de Diputados modificó la Ley del Impuesto al Valor Agregado; anexó
una fracción al artículo 2-A. El decreto, que entraría en vigor desde el 1 de enero de este año, dejó fuera del
régimen de exención a las revistas. Así quedó el inciso añadido al texto legal:
"Artículo 2-A. El impuesto se calculará aplicando la tasa del 0% a los valores a que se refiere esta ley,
cuando se realicen los actos o actividades siguientes:
"i) Libros y periódicos que editen los propios contribuyentes. Para los efectos de esta Ley, se considera libro
toda publicación, unitaria, no periódica, impresa en cualquier soporte, cuya edición se haga en un volumen o en
varios volúmenes. Dentro del concepto de libros, no quedan comprendidas aquéllas publicaciones periódicas
amparadas bajo el mismo título o denominación y con diferente contenido entre una publicación y otra. Igualmente se
considera que forman parte de los libros, los materiales complementarios que se acompañen a ellos, cuando no
sean susceptibles de comercializarse separadamente. Se entiende que no tienen la característica de
complementarios cuando los materiales pueden comercializarse independientemente del libro."
Lágrimas y risas
De inmediato, y en parte debido a la ausencia de precisiones en el nuevo ordenamiento, la resolución
fue reconocida como una afrenta contra las revistas científicas, académicas, políticas y culturales. Incluso hubo
quienes consideraron la medida como un intento de censura a la libertad de expresión, perpetrado por la resolución
que tomaron las fracciones parlamentarias del PRI y el PAN.
"Indiferencia o irresponsabilidad de los legisladores", dijo el articulista de
Proceso en la edición del 15 de diciembre, Víctor Hugo Rascón Banda, "o complicidad con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que
desde 1990 declaró la guerra a la letra impresa". Rascón Banda hace, entre otras, estas preguntas: "¿Por qué se grava
a las revistas y no a los periódicos?"; "¿Cuántos recursos pretende recaudar el fisco con ese gravamen?"; "¿A
quién va dirigido ese gravamen?"; "¿A las revistas políticas que cada semana enjuician críticamente los errores del gobierno federal?";
"Milenio, Epoca, nexos, Cambio, etcétera, Letras Libres, Este País,
de gran influencia política, ¿por qué no han mostrado su rechazo al gravamen?".
En la edición on
line de Proceso, el reportero Alvaro Delgado aseguró que el fin de esa medida es
"eminentemente político". Luego menciona a
Proceso como "el único medio escrito que ha ejercido a plenitud su responsabilidad con la sociedad frente al gobierno de Fox", por eso sugiere que la medida tiene dedicatoria exclusiva contra
aquella revista. El lunes 16, en La Jornada, el columnista Julio Hernández López dice que
Proceso debe ser cuidado y protegido frente a la embestida, aunque también aclara que éste no es el único medio escrito que ha cumplido
con su responsabilidad, porque también está
La Jornada. Durante los días siguientes diversas personalidades
expresaron su rechazo a la decisión de los legisladores, aún cuando ésta ya había tenido una precisión importante,
como veremos enseguida. Por ejemplo, el jueves 19, en
Crónica el escritor Alberto Ruy Sánchez asegura que gravar
a publicaciones científicas, políticas, culturales y académicas representa "la continuidad de la misma agresión
que tiene planeada Hacienda desde hace tiempo".
Tradiciones y leyendas
Además de que la edición de diciembre ya estaba en circulación,
etcétera evitó precipitarse y sus
editores quisimos conocer las precisiones o modificaciones que podrían tener lugar al aprobarse la Ley de Egresos. Eso
ocurrió el 16 de diciembre, cuando los diputados incluyeron en la norma el siguiente apartado:
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Foto: Bernardo Moncada |
"Con la finalidad de promover la lectura de revistas de calidad dedicadas a la cultura, al análisis y
seguimiento de la vida nacional en materia política, económica y social, así como a la investigación científica y tecnológica,
los contribuyentes que en el país editen dichas revistas o las importen, podrán ser susceptibles de recibir un
subsidio equivalente al IVA que le hubiera sido trasladado o que hubiere pagado con motivo de la importación de
bienes o servicios o por la prestación de servicios que identifique exclusivamente con la edición o importación de
dichas revistas siempre y cuando cumplan con lo siguiente:
"Fracción I.- Se encuentren al corriente en el cumplimiento de sus contribuciones fiscales; Fracción II.- Que
la acreditación de la calidad de las revistas de tipo cultural y especializadas en el análisis político, económico y
social que editen o enajenen se efectúe por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. En el caso de las
revistas científicas y tecnológicas, la acreditación será dada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología" y,
"Fracción III.- Acumulen para efectos del Impuesto sobre la Renta el importe del subsidio que le sea entregado. El
subsidio se pagará con cargo al ramo 23, previsiones salariales y económicas".
¿Conjura contra los letrados?
Ni el 9 de diciembre ni el 16 del mismo mes creímos que los diputados hubieran emprendido y luego
corregido, junto con la Secretaría de Hacienda, una supuesta ofensiva contra las revistas críticas (para la anécdota, acaso
comentamos sobre quienes se sienten los únicos depositarios del periodismo responsable con la sociedad).
Tuvimos, eso sí, la certeza de la irresponsabilidad de los legisladores quienes con improvisación y desconocimiento
mostraron lo que falta para que el país tenga una reforma fiscal integral que no signifique privilegios para nadie.
Ni antes ni ahora creímos en la tesis de la conjura. En el caso del gobierno y los legisladores, hay el
testimonio de su falta de visión de Estado en estos (y otros) asuntos. La ley es de carácter abstracto y de observancia
general y por eso la medida resuelta tiende a no surtir efecto alguno. Entrevistado por
etcétera, el diputado panista Alejandro Zapata Perogordo dijo que "el asunto del IVA en las revistas prácticamente no va a funcionar" por
la clasificación que se hace en el Presupuesto de Egresos. "Me queda muy claro que las revistas de
entretenimiento y espectáculos van a buscar un amparo", comentó. La intención fue tan bisoña como desacertada en su
instrumentación. No se incluyeron los diarios en este gravamen porque Manuel Minjares, miembro de la Comisión de
Hacienda de la Cámara de Diputados, dijo a
etcétera que "el consenso que pudimos obtener en el seno de la comisión
fue para gravar lo que se puede calificar de literatura chatarra, y eso se puede ver muy claramente en las revistas.
Por eso lo que se convino fue un gravamen general en la ley y después dimos un paso adelante".
Vanidades
Las cuestiones fiscales no debieran ser vistas con supuestos criterios éticos y morales para establecer
distingos. Eso es lo que generalmente se hace cuando en defensa de la cultura se pretenden privilegios, como el que
los escritores estén exentos de pagar el IVA. Naturalmente, dentro de una política de Estado que ahora no existe,
habría que esperar del Ejecutivo federal una política vigorosa de promoción de la lectura. (Aunque, como podrá
usted percatarse páginas más adelante, Vicente Fox considere libres pensadores a quienes no están en el famoso
círculo rojo, es decir, a quienes no leen libros, periódicos y revistas.)
En este número, el lector encontrará material para documentar la proliferación de la pornografía en los
puestos de periódicos y la necesidad de que el gobierno aplique la ley no como un acto de censura sino para penalizar
las irregularidades con las que esas publicaciones circulan.
Los diputados han dicho que la medida resuelta, además de ir dirigida contra publicaciones como esas
que mencionamos, también está orientada a gravar a las revistas de entretenimiento y espectáculos. Sin embargo,
éstas tienen un apoyo cada vez mayor de parte del gobierno, pues diversas dependencias federales han comenzado
a anunciarse en revistas como TV y Novelas, por ejemplo, en virtud de que llega a ser determinante para la política de comunicación social del gobierno el número de ejemplares vendidos de este tipo de publicaciones, que son
algo así como el brazo impreso de la televisión a la que tanto rinde el Ejecutivo federal.