El cáliz de fuego
Se avecinan tiempos oscuros, y no precisamente aludimos a la advertencia de Dumbledore en aquel mundo
fantástico donde también el periodismo es fuente de comunicación además de distorsiones y omisiones informativas.
Tanto en México como en el territorio ígneo trazado por la señora Rowling los medios quieren influir y ganar
en la competencia, aquí electoral, allá por la Copa de los Tres Magos en Hogwarts. Entre nosotros muchos medios
se prestarán a una lid prácticamente sin reglas éticas, allá sólo lo hizo la locuaz periodista Rita Skeeter.
Se avecinan tiempos oscuros; no hay magia que lo evite y el asunto no es ni tan sencillo ni tan fascinante
como aniquilar con base en conjuros al malvado Voldemort. Ahora las fuentes anónimas pulen las revelaciones que
otros reclamarán para sí como éxito periodístico, incluso algunos pedazos de papel de esas fuentes ya deambulan
por varias salas de redacción y pulsan como si tuvieran vida propia los teclados desde donde saldrán a imprenta o
desde donde se dirán en pantalla o en radio (para dejar a su paso el festín de medios y comunicadores encumbrados).
Habrá revelaciones, ciertas y falsas, resultado de la investigación periodística pero también de la intención
de lastimar al adversario sean o no verídicas las cosas que se digan y, en ese terreno, una vez más, la trasgresión de
la vida íntima y privada será una constante. Es el mundo de la comunicación facciosa.
Desde luego que no tenemos el artefacto ese llamado "Gira tiempo" con el que Hermione incursiona en el
pasado y modifica el futuro o lo predice. Sólo acudimos al testimonio reciente en periodos electorales y a lo que sucede
en el mundo cuando esas contiendas salen de cauce. Lo hacemos también porque esperamos que la cultura
ciudadana acote el exceso mediático y la feroz disputa política.
Mientras eso pasa la Navidad es inminente y a diferencia de cuando Harry Potter recibió de regalo la capa
invisible, los medios podrían ofrecer su capa visible, al menos en relación con la publicidad que reciben y los montos
que por ese concepto tienen, y no sólo reclamar la trasparencia en el gobierno. Para contribuir con ese objetivo, a
partir de este número
etcétera informará sobre el costo de cada edición y sobre los ingresos que tiene de publicidad.
Abajo publicamos un recuadro con los ingresos y los gastos que hemos tenido desde hace cinco años. Sabemos que ésta
no es la piedra filosofal de la transparencia pero sí un inicio o al menos no somos algo así como el prisionero
de Azkaban.
MLT