El cuarto poder se ha añadido a los poderes tradicionales. Antes el ciudadano podía estar oprimido por los
otros tres poderes, pero hoy la prensa pasa a ser un opresor más en la medida que no le da buena información, que
puede ser mentirosa o que puede tener un interés que no toma en cuenta el interés del ciudadano. La manera más común
de no respetar la verdad que tienen los periódicos, no es mintiendo, es sólo ocultando la verdad, no dando la noticia.
El ocultamiento es una forma bastante frecuente.
Entonces, ¿si antes los medios recibían línea del gobierno, ahora reciben una línea empresarial?
Es la línea de la empresa, exacto. Ahora los medios defienden el patriotismo de la empresa, no el del gobierno.
Se ha pasado de una dependencia a otra. Pero el problema es que antes, la otra dependencia era conocida.
Tomando el ejemplo mexicano, todo mundo sabía que en México la prensa estaba controlada por el PRI y si
no estaba controlada directamente estaba bajo la amenaza del PRI; no todo se podía decir. Ahora se dice que la
prensa es libre pero se ha pasado de una dependencia del poder político a una dependencia del poder económico.
Es cierto que ahora cualquiera puede pegarle al gobierno sin consecuencias.
Para mí es la prueba de que hemos cambiado de época, porque al verdadero poder nunca se le toca y siempre
es muy peligroso tocarlo. Lo que ocurre actualmente es que hemos cambiado de centro de poder. Los gobiernos
tienen mucho menos poder que el que tenían antes, porque el poder lo tienen las empresas. En el marco de la
globalización, el poder número uno es el económico.
¿Cómo lo podemos ver? Porque el poder mediático se pasa la vida atacando al poder político, tirándolo por
los suelos, tratándolo de corrupto, de vendido, de inepto. Pero nadie toca al poder económico, al contrario, todos
los medios están haciendo el elogio todos los días de la globalización. ¡Es la prueba!
El primer poder es el poder económico, el segundo es el mediático y sólo el tercero es el político.
¿Cómo nos envenena la prensa?
Es equiparable con la alimentación. Por una parte tienes en los países desarrollados una variedad de
productos que no había antes -pues antes la comida era escasa y la gente moría de hambre-, pero desde la revolución
agrícola hay una súper producción de comida. Pero te das cuenta que está contaminada por plaguicidas, mal
elaborada, envenznada y produce la muerte.
Pasa lo mismo con la prensa: en las dictaduras no se permitía la información y la que había no era fiable;
en cambio, en los países democráticos la información es abundante, pero está contaminada. Hay mucha información
¡y ahora gratuita! Esta prensa, poquito a poco, sin que nos demos cuenta, nos envenena en esta abundancia,
por sobresaturación.
En el New York Times del fin de semana, o probablemente
Reforma de fin de semana, tienes tanta
información como toda la que podía consumir durante toda su vida alguien como Cervantes. Es decir que en el siglo XVII una vida entera te permitía adquirir las informaciones que hoy puedes adquirir al leer un periódico.
La saturación es tal que vivimos en un laberinto de la información ( ...) Hay tanta información que te
impide llegar a la información. Y aunque hay una sobreabundancia de información, ésta en todos lados es la misma. Hay
un sistema de monólogo, jamás ha habido tan poca variedad de información, es la clonación de la información.
Entonces, ¿de qué sirve que haya miles de medios, si en realidad hay como máximo un discurso? ¡Ahí está
la censura, ésa es la censura moderna!
¿La solución es el observatorio de medios?
No es la solución...
¿Por qué no regular mediante leyes?
No creo mucho en las leyes porque esas leyes van a ser brutalmente combatidas, porque los medios conducen
esta batalla en nombre de lo que ellos llaman la libertad de expresión, pero es en nombre de la libertad de empresa...
En ciertos casos, cuando se trata de regular a la prensa, se busca imponer reglas para que no "toquen" a
los políticos, imponer lo que llamamos la ley mordaza.
Ahí entramos a un debate que pudre a la sociedad, porque todo mundo tiene razón. Cuando un gobierno
quiere hacer una ley, limitando en el marco democrático, es un problema. Los periodistas y propietarios de medios
tienen razón cuando dicen que es una ley mordaza. Y el gobierno tiene razón cuando dice que no se puede permitir que
los medios hagan lo que les da la gana, porque en realidad lo que hacen es atacar al gobierno en nombre de una
ideología diferente. Tenemos el ejemplo de Venezuela, donde lo han hecho no en nombre de la verdad ni del profesionalismo.
Los medios han confundido la libertad de expresión con la libertad de empresa...
Si un medio, utilizando métodos totalmente criticables, difunde mentiras, falsedades, calumnias contra el
gobierno y si el gobierno dice que lo están calumniando el medio inmediatamente dice: "Nos quieren clausurar".
Evidentemente van a utilizar el argumento de la libertad de expresión, pero muy frecuentemente lo confunden con la libertad
de empresa.
Ellos consideran que porque son una empresa que está en el sector de la comunicación, todo les está
permitido. Como a toda empresa hay que respetarlas cuando se respetan correctamente desde el punto de vista legal, del
social, pero el hecho de ser una empresa de comunicación no la hace superior a cualquier otra empresa.
De hecho, cuando hurgas, te das cuenta que defienden la libertad de empresa y cuando defienden el
neoliberalismo, la globalización, están defendiendo a la empresa por encima de la libertad de expresión.