Hay más prejuicio que conocimiento
Aleida Calleja
Resulta simplista meter al fenómeno de la radiodifusión social en una misma bolsa, y más aún calificarla en su totalidad como "pirata o ilegal" y entender que la radio comunitaria es igual a ilegal. La radiodifusión comunitaria tiene una existencia de 50 años en el mundo, en los países con democracias desarrolladas tiene reconocimiento desde hace décadas, mientras que en los países más represivos o con democracias incipientes sigue sin contar con un reconocimiento legal, ¿será esta situación sólo una casualidad? Me parece que no, pues la pluralidad de medios con certeza jurídica es un indicador que se relaciona con las condiciones para que diversos sectores puedan ejercer su legítimo derecho a la libertad de expresión y ese grado de respeto a la pluralidad es un indicador del respeto a los derechos humanos.
En México, con una gran tradición autoritaria, durante décadas no se permitió ninguna actividad que fuera distinta a las posiciones gubernamentales. Así que cualquier ejercicio a disentir era visto como "subversivo", por ello me llama la atención que su artículo tenga una insistencia permanente sobre los mensajes subversivos que según su perspectiva tienen las radios comunitarias, por lo que primero quisiera saber qué está entendiendo por subversivo. Hay que recordar que para el régimen del apartheid en Sudáfrica, Nelson Mandela era una persona subversiva, lo mismo Mahatma Gandhi para el régimen británico, para no ir más lejos, ni con ejemplos grandilocuentes, para el régimen priista los estudiantes del 68 que pedían más democracia, también eran calificados así. Esperaría que no se entienda que el derecho a disentir es lo mismo que subversivo, pues no sólo atenta contra principios de una democracia, sino con el ejercicio y respeto esencial de los derechos humanos.
En efecto, la AMARC presionó para que el gobierno federal diera permisos y reconocimiento legal a radios comunitarias para operar, en pleno uso de sus legítimos derechos, pues acreditamos la función social que decimos tener. Desde ese entonces voceros de la industria nos acusaban igualmente de subversivos, pro guerrilleros y piratas, por nuestra parte pedimos pruebas, no hubo una sola que se exhibiera o demostrara eso.
Nosotros mismos ofrecimos a la Secretaría de Gobernación que de comprobarse que tan sólo una de nuestras emisoras cometía delitos de tal magnitud, por nuestra parte no llevaríamos su defensa. Esas acusaciones tendrían que sustentarse o se asemejaban mucho a la calumnia. Jamás se demostró algo. Por nuestra parte sí demostramos lo que sostuvimos, por eso se dieron los permisos a las radios.
Para la AMARC la legalidad, el respeto a los derechos humanos y la paz son principios fundamentales, y por ello trabajamos y contamos como organización con estatus de consultivo ante la UNESCO y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, por la acreditación de nuestra labor recibimos apoyos de la Unión Europea, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y somos interlocutores permanentes de las relatorías de libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de las Naciones Unidas.
¿Sería posible que estos organismos estén apoyando a emisoras subversivas permisionadas? De ser así el Estado mexicano tendría que romper relaciones con dichas instancias, pues sería inadmisible, incluso tendría que oponerse a las recomendaciones del propio Banco Mundial que ha sugerido el reconocimiento de las emisoras comunitarias para combatir la pobreza. Más lejos: habría que fincar responsabilidades al propio Estado mexicano por darle permiso de operación a emisoras, de esa manera los grupos que sí defienden el Estado de derecho, mediante vía jurídica, pondrían en evidencia semejante abuso. Nosotros estamos de acuerdo con ustedes, quien violenta la ley hay que aplicarle el marco de legalidad, por ejemplo como apoderarse, mediante vía armada, de señales que no pertenecen al grupo que las opera, como lo hemos visto en la ciudad de México.
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No confundamos, si muchas emisoras comunitarias no han podido obtener el permiso es por las condiciones que se les imponen y que son inequitativas y desiguales, tal como la propia Suprema Corte lo discutió, contraviniendo derechos fundamentales de igualdad y certeza jurídica. Resulta extraña la impartición de justicia en nuestro país, pues mientras se admite silenciosamente la violenta toma de una televisora, se grita porque comunidades en situación de vulnerabilidad quieran tener su medio por vías legales como es el caso de las emisoras comunitarias.
Nuestra petición desmedida es que exista un marco regulatorio que dé condiciones para que dichas comunidades puedan obtener su permiso, no de operar al margen de la ley, eso se demuestra con nuestro trabajo para la elaboración de propuestas legislativas, de solicitud de permisos ante las autoridades competentes. Me parece que hay más prejuicio que conocimiento sobre la radiodifusión comunitaria.
Eso se puede constatar cuando pone el ejemplo de las emisoras de las presidencias municipales, las cuales son medios oficiales, pues la propiedad es de una institución pública, las emisoras comunitarias pertenecen a grupos ciudadanos, no a gobiernos. O el ejemplo de la emisora evangelista, ésa es una emisora religiosa, prohibidas en nuestro país por cierto, las emisoras comunitarias son y respetan el Estado laico. O las que comercializan con fines de lucro para ganancia de unos cuantos, ésas sí son piratas, cosa extraña, hay varias de este tipo en las que pasan comerciales de grandes empresas, sin embargo, siguen transmitiendo como si nada. Las emisoras comunitarias no persiguen fines de lucro, lo que logran por actividades económicas se invierte en el proyecto social.
Por último la radio comunitaria es un espacio para los pueblos indígenas, pero no sólo para ellos, también para las comunidades campesinas o urbano marginales, para aquella población que está en condiciones de vulnerabilidad, ¿o es por eso que no cuentan con el derecho a tener sus propios medios para entablar diálogos sociales a través de la radiodifusión? ¿o la pobreza también es sinónimo de subversivo?
Rompen el orden social
Miguel Orozco Gómez
Es curioso observar cómo se confunden o se trata de aplicar de distinta manera conceptos básicos, para justificar el actuar de estaciones que realizan una supuesta labor social al margen de la ley y que bajo la bandera de la libertad de expresión realizan su actividad subversiva.