8 de marzo, ocho empresas cableras firman un acuerdo de interconexión con Telmex a fin de ofrecer los servicios de triple play; primer día de abril, Telmex informa que ha adquirido el control del 100% de las operaciones de Cablecentro y Satelcaribe; 6 de agosto, la empresa Megacable da a conocer la compra de Multioperadora de Sistemas. Historias como éstas se repetirían a lo largo de los meses en una especie de tablero de damas chinas en el que diversos actores de manera simultánea intentan ganar terreno a sus adversarios para obtener mejores rendimientos en el mercado. Las razones están a la vista: los servicios múltiples. El 9 de mayo, por ejemplo, la SCT entregaba a Cablevisión una concesión para el servicio de telefonía, aval que significaba luz verde a los servicios ofrecidos desde el mes de junio.
Los ajustes empresariales, que lo mismo provocaban fusiones y encuentros, generaban también distanciamientos. El 7 de mayo, señala "Días y medios", Carlos Slim y Emilio Azcárraga dejaban los consejos de administración de Televisa y Telmex, respectivamente, en algo que podría ser un formalismo legal pero también la confirmación de que la batalla por los nuevos nichos será en serio, y con jugadores de muy distinta naturaleza. Basta mencionar el anuncio del 14 de agosto de la Comisión Federal de Electricidad que informó que en el futuro inmediato, arrendará su red de fibra óptica para que operadores de telecomunicaciones puedan transmitir video, voz y datos. Movimientos que más que mostrar lo que hay, anuncian lo que puede traer 2008.
Pero si esto ocurría lejos de los titulares de los diarios con notas publicadas usualmente en las secciones de negocios en otros espacios y en otros tiempos también se transformaba el tablero por la vía del derecho. El año
que termina nos deja dos momentos clave en la relación entre el gobierno en su sentido amplio y el poder de los
propios medios de comunicación.
El poder y los medios
La historia puede ser contada día con día o reconstruida con algunos cuadros. Aquí una muestra. Era el 3 de mayo y el senador Santiago Creel quien entregó los permisos de 65 centros de apuestas para Televisa, validados por cierto en enero por la Corte (SCJN) declara que la Ley Televisa fue una imposición. El debate cobra nueva vida mientras el diputado Emilio Gamboa asegura que no hubo presiones. La CIRT, cinco días después, responde y le pide pruebas al senador panista.
En ese ambiente la SCJN inicia audiencias sobre la llamada Ley Televisa, y con ello abre un periodo de tensión entre las televisoras, particularmente TV Azteca, y algunos de los impugnadores de la ley como los ex senadores Javier Corral y Manuel Bartlett, objeto de un cierre de filas de legisladores de todos los partidos. El 7 de junio, luego de intensas sesiones monitoreadas atentamente por los medios, los ministros concluyen la discusión sobre la inconstitucionalidad de la Ley ante las críticas de las televisoras. Un mes después, el Senado impulsa una nueva ley de radio y TV que sigue en construcción.
El fallo de la Corte y la actitud de los senadores constituyeron el primer gran desencuentro entre medios y legisladores. Adelanto de lo que veríamos a partir del 5 de septiembre cuando se presentó en el Senado una iniciativa de reforma electoral que entre otras cosas prohíbe a partidos y particulares la contratación de propaganda política, al tiempo que establece candados para la comunicación institucional suprimiendo la aparición de la imagen y el nombre de los gobernantes en los mensajes emitidos por las distintas autoridades.
La CIRT fijó postura de inmediato con un comunicado y las pantallas de los informativos mostraron con claridad su inconformidad a lo largo de los siguientes días. La crispación creció hasta llegar al momento cumbre de este 2007, el 11 de septiembre, cuando tuvo lugar una histórica reunión de más de tres horas, transmitida por una especie de cadena nacional privada. Al encuentro con los legisladores no sólo asistieron directivos de la CIRT y concesionarios, sino la mayor parte de los titulares de los espacios informativos de radio y televisión, acompañados por buena parte de los columnistas políticos y económicos.
En el encuentro, cargado de tensión, se escucharon entre otros los discursos de Joaquín López Dóriga, Javier Alatorre y Pedro Ferriz de Con, que con diferentes matices advertían sobre los riesgos para la libertad de expresión que veían en la propuesta de reforma electoral, al tiempo que los distintos ponentes alternaban con argumentos en defensa de los intereses económicos de los empresarios de la radio y la televisión.
Los discursos de los periodistas y empresarios encontraron respuesta en los senadores, que horas después aprobarían en una sesión marcada por los mensajes de unión y de reconocimiento entre las bancadas. Apenas tres días después, el 14 de septiembre, la reforma era aprobada en la Cámara de Diputados con lo que iniciaba su paso por los Congresos estatales, tal como marca la ley cuando se trata de una reforma constitucional. Las críticas a la reforma, en particular por la salida anticipada de varios consejeros electorales tres antes de que termine el año quedaron en segundo plano ante la aprobación casi unánime de la reforma, rechazada únicamente por el Congreso de Coahuila tal y como anunció el gobernador Enrique Moreira.
En ese contexto, el 19 de septiembre, los senadores anuncian que la nueva ley de medios buscará abrir nuevos espacios en la televisión, con lo que inicia una serie de foros con miras a una reforma que verá la luz en el 2008. Días después, TV Azteca difunde un spot donde cuestiona los altos salarios de los legisladores, lo que provoca nuevas condenas desde el Congreso y en ese clima termina el año.