La reforma de 1997 consumó un anhelo democrático de la sociedad: dar certidumbre a los procesos electorales y esto fue en gran medida con la autonomía del IFE. ¿De qué manera esta propuesta vulnera esta certidumbre frente a los ciudadanos?
Algunos partidos dicen que el IFE carece de confianza y la respuesta fáctica, no subjetiva, es que el IFE tiene
en todas las encuestas 60%, 62, 63. Yo no recuerdo otra institución con ese nivel de confianza salvo el Ejército,
las iglesias, en ocasiones los medios de comunicación. [...] Luego vamos en una escalera descendente, y en esa
escalera hay otras instituciones, una de ellas son los partidos. Creo que la escasa confianza que hay en los partidos
debemos fortalecerla por el bien de la democracia. [...] Pero también los partidos deben contribuir a fortalecer la confianza
del IFE. [...] Nos conviene reforzarnos mutuamente [...] porque eso fortalece la vida institucional, entonces en este
momento creo que lo que tenemos que pensar es que si la confianza en el IFE es sólida, y si la marca IFE es tan sólida a
nivel internacional, creo que a todos nos conviene cuidar ese activo del Estado. Hace pocas semanas había la pretensión
de cambiarle el nombre a Instituto Nacional de Elecciones, uno de los argumentos principales para dejar esa idea y
qué bueno que así fue, al darse cuenta que el IFE y el IMSS son las dos instituciones con mayor nivel de recordación entre los mexicanos, 99%. Y eso se ve en que los ciudadanos ven cerca al IFE, ¿por qué? Porque el IFE organiza elecciones donde los votos se cuentan. [...] Es muy importante que mantengamos al IFE inmune del contexto político, si tú colocas al instituto siempre en el centro de los conflictos políticos, siempre va a estar en una sensación de cerco político. Y no podemos estar en un cerco, los consejeros tenemos que estar concentrados en hacer las cosas de forma imparcial.
Se ha dicho que una de las razones por las que nos tenemos que ir es porque tenemos un pecado de origen, y
éste consiste en que cuando fuimos electos en octubre de 2003 uno de los partidos principales, el PRD, no participó
de nuestra proposición. Yo he dicho siempre que hubiera sido deseable que todos hubieran votado por unanimidad,
pero ésa no fue una decisión mía, fue una decisión de los partidos en el Congreso. Yo no tengo por qué absorber un
asunto que no me competía. Imagínate que cada vez que el Congreso negocia el nombramiento de ministros de la Corte o
de magistrados, de repente un partido se enoja y dice, "ya me voy", sabiendo que en el futuro va a poder condicionar
el desempeño de esa institución por no haber negociado, sería un incentivo perverso. Creo que mantener el
esquema actual del IFE es que los partidos sepan que o negocian bien o después ya no habrá oportunidad de cambiar las cosas.
En caso de que esta propuesta prospere, ¿cómo se puede garantizar el principio de inamovilidad?
La inamovilidad es un principio legal y constitucional para evitar la presión y garantizar la independencia.
La primera ocasión en que esa inamovilidad es indispensable para resistir, es la primera ocasión en que justamente
los partidos la quieren cambiar y me parece ilógico que así suceda. Tú pones un principio constitucional para que
nunca más tengas riesgo de presión, pero a la primera de cambio, cuando hay problemas, lo quitas, para cambiar a los
consejeros.
¿En qué condiciones quedaría la autoridad electoral en caso de que se apruebe esta propuesta?
Los ciudadanos podrían preguntar, "¿qué está pasando?". ¿Qué explicación política hay? La primera es
que perdieron la confianza, entonces la otra pregunta es ¿confianza de quién? "Si yo sí creo en el IFE". Entonces van a decir: no, es que los partidos ya no los quieren. La gente va a decir otra vez es un arreglo de los políticos y eso a la gente no le gusta.
La segunda es desafortunadamente que quienes han acusado de fraude vuelvan a decir que nos fuimos por tramposos y eso es muy lamentable porque es falso. [...] En el momento en que no actuemos con legalidad pueden entablar juicio político. Pero este argumento de la confianza es un argumento muy peligroso porque de qué depende la confianza de los partidos sobre los consejeros, pues de cosas subjetivas. Más bien debiesen decir, si el consejero cometió una ilegalidad, luego entonces debemos hacerle juicio político. Pero este argumento, "ya no les tenemos confianza", pero con base en qué. Es el principio de la desinstitucionalización con criterios subjetivos, eso no puede ser.
Nos queda claro que lo que están promoviendo los partidos políticos no es una reforma electoral, porque ésta no puede tener como su motivación central la destitución de un Consejo General que ha cumplido con la ley. ¿Qué elementos deben ser considerados en una reforma electoral?
Ayer se presentó una iniciativa de reforma electoral que yo no conocía, lo único que conocía era la acusación a los consejeros, y creo que haberlo planteado así no fue correcto porque contamina todo el proceso de discusión de una reforma. Ayer vi la iniciativa y creo que contiene elementos importantes y que plantea modificaciones buenas, plantea algunos temas, no todos, como prohibir propaganda negativa, una dura-ción más breve de las campañas políticas, más precisión en el sistema de medios de impugnación. [...] contiene elementos positivos, debo advertirlo.
Yo he dado una lucha intensa y la daré hasta el final de mi gestión y más allá de esas decisiones por garantizar
la independencia del IFE. Pero con esa misma congruencia advierto que en esa misma iniciativa que se presentó
ayer hay algunos elementos de avance para la democracia electoral. Mi argumento central es que ese avance no
puede pasar por vulnerar la independencia del IFE, porque puedes tener una muy buena regla pero si no tienes árbitros independientes es una incongruencia. Es como el año pasado, tienes un IFE independiente pero careces de
instrumentos de regulación. Ahora puedes tener muchos instrumentos de regulación pero si tu autoridad depende de los
partidos entonces es incongruente.
Esta iniciativa tiene elementos positivos, yo he dicho una y otra vez que el asunto central de la democracia es
el tema del costo y de la equidad. Necesitamos una democracia menos cara y con mayores previsiones de equidad en
la competencia.
¿Cuál sería el esquema más adecuado para la relación de los medios con los partidos en los procesos electorales?
Hay dos elementos centrales en el papel de los medios electrónicos: la cobertura noticiosa y la promoción
de propaganda a través del spoteo. Sobre lo primero el tema fundamental es cómo fomentas que haya una
cobertura plural en las campañas políticas, ése es el principal interés. Creo que ahí hay un avance significativo, al menos por los indicadores que tenemos, mientras que en 94 se observaban los indicadores de cobertura noticiosa, en 91 había una enorme disparidad entre el candidato del partido en el gobierno y los demás. Desde 94 que el IFE empieza a monitorear éstos, se muestra de manera progresiva que los noticieros dan una cobertura cada vez más balanceada, cuidadosa y neutral. En 2006 el IFE grabó cientos de miles de horas en 300 noticiarios de radio y televisión en 20 ciudades del país y diría que es la cobertura más equitativa en la historia de las elecciones mexicanas.