No hay plazo que no se cumpla y el próximo 11 de marzo se ajustan los primeros 100 días del gobierno
federal dentro de los que se comprometió a tomar sendas medidas. Entre esas acciones está el compromiso de "identificar las ciudades susceptibles de ser atendidas con nuevos servicios de radio y televisión, tanto comercial como
cultural, educativa, comunitaria y oficial, a efecto de iniciar los procedimientos de licitación pública o permisionarios, según se trate, durante el primer semestre de 2007".
Naturalmente, el Ejecutivo tiene la prerrogativa de plantear los contenidos de la agenda y, en ese sentido,
definir otras prioridades en función del ejercicio de gobierno. Recordamos aquel compromiso en virtud de que la
propaganda presidencial asegura que, uno a uno, se han ido cumpliendo.
En septiembre de 2006, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes entregó a la Comisión Federal
de Telecomunicaciones documentos mapas y estudios que dan cuenta de la disponibilidad de
espectro radioeléctrico para el otorgamiento de nuevas concesiones de radio y televisión. El 8 de enero
etcétera solicitó a la Cofetel esa información, además de una copia del Programa Nacional de Licitaciones de Radio y Televisión al cual aludió el entonces subsecretario de Comunicaciones, Jorge álvarez Hoth, en octubre pasado.
En ese lapso, algunos otros medios como el diario Reforma hicieron similar solicitud. La respuesta de
Cofetel fue que se trataba de información reservada. Dice también la Cofetel, sin definir mecanismos ni fechas ni plazos, que "las concesiones se otorgarán mediante licitación pública, para la cual la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes publicará en el Diario Oficial de la Federación el programa de concesionamiento de frecuencias de
radiodifusión, habido lo cual, la Comisión Federal de Telecomunicaciones publicará la convocatoria para la licitación de
nuevas concesiones en el Diario Oficial de la Federación, poniendo a disposición de los interesados la bases de
licitación respectivas".
No coincidimos con el carácter reservado que, según la Cofetel, tiene la información requerida. Pero independientemente de eso, lo importante es que ya veremos cuáles son los ritmos y los días señalados para iniciar el proceso si es que, en realidad, las autoridades emprenden el compromiso que tienen a cuestas. Consolidar la democracia mexicana pasa también porque exista una oferta de comunicación desde los medios que responda a la diversidad social y pasa también por delimitar los canales legales y normativos desde donde concurran otros actores más en
el ramo de la radiodifusión.
Aunque el señor Emilio Azcárraga haya dicho durante los días de febrero que Televisa está acostumbrada a la competencia, de lo que se trata es de diluir el monopolio que, tradicionalmente, se ha ejercido desde esa esfera y del que Televisa ha sido principal beneficiario. Las resistencias de esa empresa, junto con la expuesta por TV Azteca, son algunos de los obstáculos más señalados para llevar a buen puerto todo esto.
Marzo será importante también porque asistiremos al desenlace o al menos veremos atisbos de ello, dentro del
ya muy documentado en estas páginas, litigio entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Cofetel. Aparte, el
mes podría significarse porque la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales acelere sus trabajos en
la concepción de una propuesta de reforma a los medios públicos. Además, tomaremos nota de la resolución de
la Cofetel en torno de la petición del gobierno del Distrito Federal por hacerse del canal 46 en televisión y de la
frecuencia de radio 105.7. Tal y como aquí dijimos, expuesta en esos términos, la iniciativa no tendría viabilidad. Sin
embargo, nos congratulamos porque la Cofetel ya ha dicho que se buscarán las vías legales y técnicas que hagan posible que
la entidad cuente con canales de radiodifusión. Eso era (es) realmente lo central.
MLT