De "títere" a "periodista respetado"
Entre julio y octubre de 1996, TV Azteca le dijo "títere", "cobarde", "irresponsable", "novato",
"mentiroso", "parcial", "poco hombre y mal intencionado".
Y esta fue la respuesta de Ricardo Rocha:
"Jauría de falderillos y pinacates, que siguen los ladridos de su guía", "mentirosos" y "cobardes". Los
embates en su contra, aseguró, "rebasan los límites de la razón, de la ética y, aunque admito que esto es muy subjetivo
y discutido, la legalidad. No puedes usar un medio que tienes concesionado para defender tus intereses
particulares. Eso no se vale". Rocha consideró que "el linchamiento" en su contra era "ilegal y peligroso".
Cinco años después, mediante un boletín, TV Azteca calificó a Ricardo Rocha como "un hombre
maduro; periodista ampliamente conocido y respetado, con alto nivel de convocatoria, capaz de lograr la
confrontación", que "buscará captar la audiencia de quienes gustan de las noticias", pero "sobre todo oír la verdad de las mismas".
Y esta fue la respuesta de Ricardo Rocha:
"Después de cinco años de aquello, ahora lo único que me interesa es ver para adelante: si se han dado
agravios o no, puedo asegurar que en las negociaciones no se ha tocado el tema".
Desde el 22 de noviembre de 2001 hasta la fecha, cada jueves a las 23:30 horas, TV Azteca transmite el
programa Reporte 13, conducido por Ricardo Rocha. Tan distante o tan cercana, como se quiera, es aquella ocasión
cuando el conductor sugirió que Ricardo Salinas Pliego y Raúl Salinas de Gortari eran traficantes de influencias.
¿Nuevos ventrílocuos?
"Traficantes de influencias". Así se llamó el programa que
Reporte 13 difundió el 13 de febrero de 2003 en
TV Azteca. Ahí, Ricardo Rocha aseguró que Fernando Antonio Lozano Gracia y Diego Fernández de Cevallos
son personajes públicos que trafican con sus influencias, que como litigantes cobran demandas millonarias al
amparo de sus puestos y funciones públicas y que, en el caso de Lozano Gracia cuando fue titular de la PGR,
encubrieron a los participantes del complot que asesinó a José Francisco Ruiz Massieu.
Cuatro días después, Ricardo Rocha le envió un fax a Lozano Gracia para invitarlo a platicar sobre el asunto.
El 18 de febrero, Lozano Gracia respondió a Rocha, también a través de un fax que hizo del conocimiento público.
El dirigente del PAN aseguró que aquel Reporte 13
es "producto de un resentimiento", "llegó para ellos la hora
de la venganza". TV Azteca no olvida que "la PGR, siendo yo procurador, descubrió más de 29 millones de dólares
que Ricardo Salinas Pliego reconoció haber recibido de Raúl Salinas de Gortari, operación de la que aún no se dice
la última palabra". Lozano Gracia emplazó a sus acusadores a "encontrarnos ante los tribunales, en vez de usar a
un sujeto menor y pagado que, después de un trabajo sucio, me invita a platicar". Ese día, en Radio Fórmula,
entre vistado por Ciro Gómez Leyva y Pilar Alvarez, Antonio Lozano Gracia dijo que tomaba "esas calumnias como
de quien vienen".
Otros tiempos
Esos términos empleados por Lozano Gracia, fueron casi los mismos que, hace poco más de seis años, usó
Ricardo Rocha para referirse a sus críticos de TV Azteca: "Lo del insulto no me importa, porque viene de quien
viene", comentó a La Jornada durante una entrevista publicada el 15 de julio de 1996. Y dijo más, aseguró que en el
contexto creado por la televisora había un complot en su contra para matarlo. Seis meses después, también en
La Jornada, el periodista acusó a Ricardo Salinas Pliego de haber contratado a unos sicarios para atentar contra su vida:
"De un hombre como él se puede esperar cualquier cosa", dijo en aquella ocasión Ricardo Rocha del dueño
de TV Azteca.
Hasta esa situación habían llegado las diferencias entre el titular de
Detrás de la Noticia, cuando entonces
se difundía en Televisa, y la empresa del Ajusco.
El conflicto se suscitó porque el 7 de julio de 1996, Rocha puso en duda la legalidad de las operaciones
financieras entre Raúl Salinas de Gortari quien, entre agosto y septiembre de 1993, le prestó 29.8 millones de dólares a
Ricardo Salinas Pliego para que éste empleara el dinero dentro del paquete de medios que presentó con el objeto de
recibir la concesión de lo que más tarde sería TV Azteca. El dato de la operación financiera fue detectado por la PGR.
Ese 7 de julio de 1996, Ricardo Rocha dejó entrever el "tráfico de influencias" y el "uso de información
privilegiada" para que la licitación del paquete de medios operara en favor del dueño de Electra. En ese entonces, el titular
de la PGR era Antonio Lozano Gracia quien, el 8 de julio de 1996, citó a declarar a Ricardo Salinas Pliego para que
el empresario hablara sobre su relación de negocios con Raúl Salinas de Gortari, acusado de enriquecimiento ilícito.
En una entrevista que La Jornada
publicó el 15 de julio de 1996, Ricardo Rocha dijo que su
"investigación periodística" no formaba parte de la llamada "guerra de las televisoras". Dijo que "todo empezó con investigar
el origen y el destino de 30 millones de dólares que le dio Raúl Salinas de Gortari a Ricardo Salinas Pliego y por lo
menos cuatro versiones diferentes sobre el largo y sinuoso camino que siguió el dinero (...) Estamos hablando de un
hecho que ahí está, que tiene muchos cuestionamientos alrededor. Y este expediente sigue abierto".
Por su parte, Azteca consideró que Ricardo Rocha era un "títere" del interés de Televisa por desvirtuar a TV
Azteca en virtud de que los informativos de la empresa del Ajusco, en aquel entonces, tenían más altos niveles de audiencia que la televisora de Chapultepec. Sergio Sarmiento, entonces vicepresidente de TV Azteca, aseguró a
La Jornada que el programa de Rocha había sido "hecho por encargo del señor Azcárraga" (29/X/96). Ese día, por cierto,
Emilio Azcárraga Milmo se deslindó de Ricardo Rocha. Dijo lo siguiente:
"No tengo interés en cuestionar los préstamos mencionados en torno a Televisión Azteca o las
triangulaciones de movimientos financieros por parte de instituciones bancarias o de otro tipo en México y el extranjero". A
partir de entonces, Ricardo Rocha atenuó sus cuestionamientos hasta prácticamente dejar de mencionarlos.
"Ver para adelante"
Como hemos visto, desde el 22 de diciembre de 2001, Rocha cerró dos expedientes: 1) el de las
operaciones financieras entre Raúl Salinas y Ricardo Salinas, que él consideró ilegales, y 2) el de la acusación que hizo (sin
sustento alguno) contra el dueño de TV Azteca de haber contratado a unos sicarios para matarlo. "Lo único que me
interesa", aseguró ese 22 de diciembre de 2001, "es ver para delante".
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Lozano Gracia |
El 18 de febrero de 2003, en Radio Fórmula, Antonio Lozano Gracia se refirió a Rocha como un "sujeto
menor y pagado" y le llamó corrupto. Dijo también que "las calumnias" que el conductor profirió en su contra se
deben a que cuando él fue procurador se investigó el ya referido préstamo del hermano del ex Presidente al dueño
de Elektra, "operación", comentó, "de la que aún no se dice la última palabra". Dijo además que la ofensiva de
TV Azteca en su contra se debe a su amistad con Diego Fernández de Cevallos quien, en su momento, expresó
su desacuerdo con la toma de las instalaciones de CNI hecha por Azteca el 27 de diciembre pasado. Diversas
versiones periodísticas aseguraron que la actuación política del llamado "Jefe" operó en favor de la Televisora del Valle
de México.
En la ocasión ya referida, Antonio Lozano Gracia comentó que, el 13 de febrero de 2003, en el programa
Reporte 13, Azteca usó una concesión del Estado que "debe servir a la sociedad, en beneficio de intereses
particulares, mezquinos".
Apelar al olvido
Hace casi siete años, cuando TV Azteca lo criticó duramente, Rocha dijo que no debiera usarse un
medio concesionado para defender intereses particulares. Tiempo después, cuando el conductor resolvió mirar
para adelante, él fue partícipe de una campaña de TV Azteca, que duró 15 días, en contra de Antonio Lozano Gracia
y Diego Fernández de Cevallos. Es decir, Rocha formó parte de un muy cuestionable empleo de los medios
concesionados para defender intereses particulares. Mirar hacia delante, en esta ocasión, puede ser una proclama para apelar
al olvido de un entuerto (casi) indescifrable:
a) Antonio Lozano Gracia investigó una operación financiera que Rocha tomó como fuente de información y
sobre la que juzgó, al considerar corrupta aquella relación entre el hermano del ex Presidente y el dueño de Azteca; b)
por eso Ricardo Rocha cuestionó severamente la legalidad de la concesión de TV Azteca; c) luego, Rocha cierra
el expediente la supuesta ilegalidad de la privatización de Imevisión y se hace parte del desquite de Azteca
contra el ex titular de la PGR; d) más tarde el conductor participa en el procesamiento de los intereses de los
empresarios de Azteca en su disputa por la concesión de la Televisora del Valle de México en contra de Fernando Antonio
Lozano Gracia y Diego Fernández de Cevallos.
El fondo del asunto
"Me estoy enfrentando a él", dijo Diego Fernández de Cevallos de Ricardo Salinas, "y en buena medida a
hombres de gobierno", completó. Esto fue lo que aseguró el senador panista durante el informativo de Joaquín
López-Dóriga en Radio Fórmula, el 18 de febrero pasado. Fernández de Cevallos comentó que la campaña en su contra se
debía a que él no estuvo de acuerdo con que "a punta de pistola" personeros de TV Azteca se hubieran
apropiado ilegalmente de las instalaciones del cerro del Chiquihuite. Horas después, en una mesa de análisis de
Radiorama, el senador del PAN afianzó la disposición de su partido para que, sin mediar venganza de ningún tipo, se
impulsara la reforma de la Ley Federal de Radio y Televisión. En ese programa, el legislador dijo tener conocimiento de
que estaba próximo un acuerdo entre Azteca y CNI Canal 40.
MLT