El Plan de negocios de Televisa
Consensos-disensos
Febrero también fue prolijo en voces contra el plan de negocios de Televisa puesto en la mesa de los
senadores. Contrariamente a lo que el consorcio ha promovido desde diciembre para hacer creer que su proyecto tiene
consenso, expresaron su desacuerdo instancias del gobierno como la Comisión Nacional para el Desarrollo de los
Pueblos Indígenas, Cofetel, Cofeco e incluso el IFE, además de la Asociación Mexicana de Investigadores de la
Comunicación y el Colegio de Economistas. Más aún, todos aquellos que se han expresado sobre la minuta, críticos y
promotores, advierten en ésta inconsistencias, vacíos e incongruencias. La diferencia central es si se acepta o no la minuta
como está.
Televisa ha hecho todo para que el Senado apruebe su plan de negocios y para ello ha contado con la
complicidad del Ejecutivo que, en vez de ser árbitro en la forma en como se dirimen intereses para procesar la ley, ha resuelto
no intervenir aunque, como ya se sabe el bajo nivel de homogeneidad y disciplina que hay en el gobierno, ello
ha significado que cada quien haga lo que se le dé la gana.
La oposición al plan de Televisa se ha expresado de diversas maneras y desde distintas instancias como
para afianzar lo que dijimos aquí el mes pasado, no pasará. No pasará, incluso aunque no se haya conformado una
fuerza política con la suficiente inteligencia para aglutinar y articular las ideas y, vale decir, los intereses que pone en
juego una reforma de la magnitud como la que implican las industrias de la radiodifusión y de las telecomunicaciones.
De la minuta, admitámoslo, también hay detractores que, como ocurre con el fanatismo, no rebasan el umbral de
la imaginación y las propuestas.
Con todo, en estos meses se ha expresado una sólida y diversa oposición al plan de Televisa. Esa postura ha
sido más vigorosa porque, además, es un mal plan de negocios que no contempla a los demás competidores. Por todo
eso, insistimos, no pasará. Lo contrario sería a un costo muy alto para el país, porque eso significaría un desplante
de poder de la empresa suficiente como para doblegar la vergüenza de la mayoría de los legisladores y constatar
una vez más el avance de los poderes fácticos sobre los formalmente constituidos. Ojalá que no. Tenemos confianza
en que la minuta no pase como está.
MLT