Tiempos preciosos
Vivimos tiempos preciosos, y no hay vulgar ironía en la frase sino convicción en las oportunidades valiosas
que tenemos para afianzar la democracia por vía de la ley. Si febrero fue loco, marzo puede ser menos a condición de
que eso sea lo que finalmente predomine -el Estado de derecho- en el espectáculo dantesco de la competencia política
o de las pretensiones empresariales.
Línea intervenida
La plática del gobernador de Puebla y el empresario amigo suyo, propalada a mediados del mes pasado, prueba
una flagrante y escandalosa violación de la ley; Mario Marín debiera renunciar al cargo y junto con Kamel Nacif
ser sujeto a rigurosas investigaciones. Ése es el
quid central del asunto en el contexto del tribunal de la opinión
pública que suscitan casos como éste y que, a veces, también actúa fuera de los parámetros normativos -más allá de
la indignación que generan sujetos como los mencionados, recordemos que sobre Nacif pesa un señalamiento
periodístico terrible que sólo en los parámetros de la ley es como debe dilucidarse.
Las secuelas de esto remiten a la (ilegal) práctica de difundir conversaciones privadas grabadas
(también ilegalmente), a la falta de ética en los medios que las propalan sin considerar desde el principio la opinión de
los involucrados y también a la doble moral de los periodistas espantados o indignados por lo ajos y cebollas
proferidos en aquellas charlas, mientras repetían una y otra vez los famosos terminajos. En contraste con tal
perseverancia, durante esos días no conocimos de algún reportaje sobre la pedofilia.
El torrente de escándalo apenas inicia; lo dijimos hace tres meses aquí:
"Ahora las fuentes anónimas pulen las revelaciones que otros reclamarán para sí como éxito periodístico,
incluso algunos pedazos de papel de esas fuentes ya deambulan por varias salas de redacción y pulsan como si tuvieran
vida propia los teclados desde donde saldrán a imprenta o desde donde se dirán en pantalla o en radio.
"Habrá revelaciones, ciertas y falsas, resultado de la investigación periodística pero también de la intención
de lastimar al adversario sean o no verídicas las cosas que se digan y, en ese terreno, una vez más, la trasgresión de
la vida íntima y privada será una constante. Es el mundo de la comunicación facciosa."
Ciudad de ciegos
No hay peor ciego que quien no vea todo esto como resultado de la lid electoral y, más aún, como indicios de lo
que algunos contrincantes son capaces de hacer con tal de ganar en la urnas.
El gobierno del DF, por ejemplo, no ha respetado la transparencia informativa, entre otras cosas, por temor
al desprestigio del candidato presidencial del PRD. Pero además está el afán pragmático de aprovechar el
entorno políticamente correcto a pesar de que ello signifique aciagos augurios. Ahí está el intento de clausurar el hotel
María Isabel Sheraton con el pretexto de que no tiene Braille en la carta del menú. Junto a pretensiones muy
cuestionables como ésas, es ineludible tener presente la actitud de Andrés Manuel López Obrador frente a los medios de
comunicación que le han sido críticos y otear el riesgo de lo que podría pasar con éstos en la eventual posibilidad de que
sea Presidente. Esto en desdoro de la libertad de expresión y en abono de la propaganda; también hemos visto
cómo López Obrador patrocina apoyos en su favor disfrazados de información, lo mismo a empresas de la
comunicación que a periodistas en lo individual.
El despojo
No sería aquella la primera ocasión en que México viera al Ejecutivo apoyar a un medio contra otro aun en
desdoro de la ley. De situaciones similares es prolífico el sexenio de Vicente Fox, las más recientes: su intervención
sesgada en favor de TV Azteca para despojar de la concesión a su legítimo titular, Javier Moreno Valle, y su indolente
actitud ante el plan de negocios de Televisa, que la empresa promueve como iniciativa de reforma a las leyes de
radiodifusión y telecomunicaciones.
Proyecto 40
Desde el 19 de mayo de 2005, cuando CNI Canal 40 interrumpió transmisiones por una huelga, hasta el 21 de
febrero del año siguiente, fecha en la que inició Proyecto 40 de TV Azteca, el gobierno federal operó en favor del
empresario Ricardo Salinas Pliego sobre todo a través de la SCT.
Como se sabe, desde el inicio del conflicto el gobierno quiso hacer creer que aquél era sólo un problema
entre particulares y, en vez de anteponer la razón de Estado que implica el usufructo de un bien de la nación, siempre
le dio la razón a TV Azteca, incluso a pesar de cuando, ostensiblemente, ésta violó la ley al intervenir la torre
de transmisiones del Chiquihuite.
En ese tiempo el gobierno también tomó decisiones arbitrarias, como cancelar las ya de por sí muy
disminuidas asignaciones publicitarias hacia CNI a efectos de hacer aún más estrecha la difícil situación económica de
Moreno Valle, mientras aumentó las asignaciones por ese rubro en Azteca. Por ejemplo, por ese concepto en 2004 dio a
CNI dos millones 300 mil pesos mientras que a Azteca destinó 79 millones. En la horca del competidor, Televisa cerró
la pinza y sacó del aire la señal de CNI en el sistema de televisión restringida.
Durante estos años, desde distintos medios muchos hemos denunciado aquella parcialidad del gobierno. Sin
embargo, varias de esas personas, algunas hasta hace poco muy enjundiosas contra el gobierno federal y TV
Azteca, trabajan ahora para Ricardo Salinas Pliego; como adelantamos aquí hace un mes, también participa en ese
proyecto El Universal. Ni ellos ni el defensor de la causa noble contra la minuta de Televisa tuvieron reparo en participar
en Azteca aún cuando todavía hay alrededor de 15 litigios por resolverse. Ya hace tres años el periodista Jorge
Fernández Menéndez denunció el intento de la televisora del Ajusco de comprar periodistas para "'clonar' de alguna forma
CNI 40 en Azteca 40".