México, DF. Octubre de 2005.
Querido Marco:
La relación entre el poder público y los medios de comunicación constituye un asunto de relevancia fundamental para
el proceso de democratización que atraviesa México en nuestros días.
Es un tema respecto del cual compartimos un
apasionado interés profesional, que nos ha permitido intercambiar
diagnósticos, opiniones, muchos acuerdos y pocos desacuerdos. Sin duda,
esta experiencia nos ha mantenido juntos en el terreno de las
convicciones.
Tengo el privilegio de que tu generosidad y la del equipo de
etcétera me abrieran las puertas para participar en
este proyecto
editorial, que no requiere mayores definiciones que las escritas a través de su trayectoria y del cual me
enorgullece sentirme parte.
Como sucede entre los verdaderos amigos, me has acompañado también en decisiones relevantes para mi vida
profesional. Tu consejo honesto y solidario ha sido de gran valor.
Ahora, como sabes, he aceptado una invitación para desempeñar una nueva responsabilidad en el servicio público,
que durante años ha sido un ámbito fundamental del ejercicio de mi vocación.
La asumo como una nueva oportunidad para
intentar contribuir, como tú y yo pensamos, con profesionalismo,
institucionalidad y visión de Estado, en la promoción de los valores de
la democracia, precisamente en esos temas que tanto nos interesan y nos
preocupan.
Estoy convencido de que en las condiciones actuales conviene, para mi mejor desempeño como servidor público, que haga una pausa en la publicación del espacio que etcétera mensualmente me ofrece para comunicarme con sus lectores. Y digo una pausa, porque si así lo consideras, me estaré reincorporando al equipo luego de cumplir con este encargo.
En tanto, aunque esté de más, te reitero que de antemano cuento con el acompañamiento inteligente, la crítica sin ambigüedades y la orientación de etcétera, para que los alcances de mi trabajo sirvan a la vida pública de nuestro país.
Atentamente
Héctor J. Villarreal Ordóñez