Fernando Mejía Barquera
Regresó el debate sobre la posibilidad de reformar la Ley Federal de Radio y Televisión (LFRT). A los
temas recurrentes desde hace 20 años como el régimen de concesiones, la apertura de espacios para la expresión de grupos sociales y el papel de los medios públicos se han agregado asuntos como el de los medios
comunitarios y el relativo al uso de los medios electrónicos durante las coyunturas electorales.
Política mexicana
El lenguaje característico de la política mexicana pleno de ambigüedad, jamás comprometido con
una postura clara hizo que durante octubre se creara una especie de ilusión sobre la posibilidad real de
llevar adelante una reforma profunda. Como en estos tiempos no es "políticamente correcto" manifestarse de
modo explícito en contra de reformar la LFRT, so pena de parecer "dinosaurio", políticos y empresarios de la
radio y la TV "coincidieron" en la necesidad de "unir esfuerzos" en tal dirección.
Por supuesto, es probable que en el actual o en el próximo periodo de sesiones dentro del Congreso de
la Unión se introduzcan algunos cambios a la LFRT, la pregunta, sin embargo, es en qué consistirían esos
cambios, qué tan profundos o superficiales serían y, sobre todo, producto de qué negociaciones entre el gobierno, la
CIRT y los partidos políticos.
Piel delicada
Diversos foros sirvieron durante el mes de octubre para que políticos y empresarios hablaran sobre el
tema de las reformas. El ahora ex presidente de la CIRT, Jorge Mendoza, envió el día 8 un mensaje a senadores
y diputados en su último discurso como presidente del gremio radiodifusor: "Debemos (...) manifestar a
los legisladores que no estamos en contra de la actualización de la ley de radio y televisión, siempre y cuando
se realice sin agravios, sin resentimientos, deseos de venganza o chantajes, pero sobre todo sin posturas
deshonestas". La ambigüedad en todo su esplendor. Los radiodifusores están de acuerdo en "actualizar" la ley,
no dicen en qué aspecto, pero si se recuerdan declaraciones hechas por líderes de la CIRT en otros años
puede pensarse que se refieren a la cuestión técnica, a la necesidad de ajustar la ley a las exigencias del
desarrollo tecnológico representado por la próxima introducción de la radio y la TV digitales. Tampoco se aclara qué
cosas podrían ser consideradas por la CIRT "agravio", "venganza", "chantaje" o "deshonestidad" y, por lo
tanto, servir como pretexto para rechazar algún tipo de reformas. ¿Qué tan delicada tendrán la piel los radiodifusores?
Radio pública y comunitaria
No muy alejada de la posición de la CIRT, pero con elementos adicionales está la postura del gobierno
federal. También desde el gobierno se muestra interés por la "actualización tecnológica", aunque se añaden
algunas preocupaciones de orden político. El 6 de octubre, al inaugurar la XLVI Semana de la Radio y la
Televisión, organizada por la CIRT, el secretario de Gobernación, Santiago Creel, indicó: "Requerimos un marco
congruente con el desarrollo de las nuevas tecnologías y, sobre todo, con las actuales circunstancias que vive el
país". Pero añadió dos elementos que probablemente el gobierno de Fox aceptaría fueran introducidos a una
reforma: una definición legal de "medios públicos" y de "medios comunitarios". Creel aseguró que "un nuevo
marco normativo de los medios en el país debe contemplar, sin duda, a los medios públicos como espacios al
servicio de los ciudadanos, no de los gobiernos ni tampoco del mercado". Y después de afirmar que el gobierno
ha atendido el reclamo de la CIRT para acabar con radiodifusoras que operan sin concesión o permiso, indicó
que "igualmente hemos aplicado la ley para tramitar solicitudes de permiso para la operación de emisoras
de algunas comunidades y organizaciones sociales que han presentado en el ejercicio de sus plenos
derechos". Esto, dijo Creel para no herir la piel de los radiodifusores, "no debe entenderse como amenaza a la
industria". Actualización tecnológica, definición jurídica de los medios públicos y otorgamiento de algunos permisos
para "radios comunitarias" parecerían los límites de la postura gubernamental respecto de la reforma.
Los partidos
Queda por observar la posición de los partidos, ámbito complejo donde es difícil encontrar acuerdos.
Habrque ver si PAN y PRD con o a pesar del PRI impulsan en verdad el proyecto de reformas a la LFRT procesado
en la Comisión de Comunicaciones de Transportes del Senado, el cual recoge antiguas demandas hechas
por organizaciones civiles y académicas, por ejemplo, la creación de un Consejo Nacional que regule el
otorgamiento de concesiones, o bien utilizan esas propuestas como ariete para negociar con la CIRT y las
sacrifican en aras de conseguir algo que sin duda les preocupa más: un régimen de tarifas y horarios favorable en
radio y TV para difundir su propaganda electoral.