La nueva alfombra mágica Raúl Trejo Delarbre
Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio
5. Negocios y servicios financieros Hay áreas especializadas en las que resulta posible, y cada vez más inevitable, hacer negocios a través de redes internacionales. Una de ellas es la inversión en mercados financieros, tanto en la información para tomar decisiones sobre el movimiento de capitales, como en las operaciones específicas. Sin embargo, las empresas medianas y pequeñas no tienen necesidad de saber con exacta oportunidad cómo se está moviendo el índice Dow Jones o a cuánto abrió el dólar en el mercado de Tokio. Por eso, en muchas compañías la conexión en línea, aparte del intercambio nacional e internacional de mensajes, ha servido más para la disipación de sus empleados (que son expertos cibernautas en horas de labores) que para aumentar la productividad o las ganancias. Eso sí, con el acceso a bancos de datos de toda índole, los modernos ejecutivos enlazados a uno de estos servicios tienen, acaso, una cultura general más amplia y están en condiciones de ser, por así decirlo, más contemporáneos respecto de su entorno mundial.
Pero sobre todo, al menos en una fase inicial el acceso a las redes ha sido visto como una forma de nuevo status para las empresas y sus ejecutivos en diversos países del mundo. La incorporación a los servicios en línea es paulatina sobre todo fuera de Estados Unidos. En la ciudad de México, una encuesta entre cien empresas medianas y grandes encontraba, a fines de 1995, que sólo 36 de ellas estaban suscritas a algún servicio de información en línea. Sin embargo, dos meses antes, en una encuesta similar, únicamente 18 de 100 habían respondido afirmativamente a la misma pregunta.47
Esa es la cara amable de los negocios en la red. La fachada desagradable, sobre todo para quienes la han padecido, es la animadversión que muchos usuarios experimentan, y a veces demuestran, a la comercialización del espacio cibernético. Muchos navegantes de las redes comparten una suerte de mística de cooperación y de pertenencia a un teritorio distinto que quisieran incontaminado por los criterios mercantiles. Algunos de ellos se autodenominan hackers (del origen y los significados de este término, nos ocupamos más adelante), que son una suerte de expertos en cibernética que viven para las redes más que vivir de ellas y que llegan a disgustarse con los intentos para hacer negocios en el espacio electrónico. Sus travesuras van del enojo testimonial al ilícito mercenario: desbaratan, mueven de sus sitios, entrecruzan e incluso llegan a hurtar información de diversas y a menudo poderosas compañías privadas.
Así, a los empresarios que se ilusionan con la posibilidad de hacer negocios en la red, ya sea anunciando sus productos o empleando el correo electrónico para sus mensajes de negocios, el columnista especializado John C. Dvorak les urge para que tengan cuidado: "Una vez que un hacker penetra el servidor o un documento secreto de una corporación, puede llevarlo hasta la Associated Press, así que hay que pensarlo dos veces antes de abrir un sistema para conducir negocios delicados. Cuidado: un grupo de hackers subterráneos todavía declara la guerra a cualquiera que espera explorar la Internet para uso corporativo".48
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Notas47Juan Antonio Gallont, "Crece uso de Internet", en Reforma, México, 27 de noviembre de 1995.
48John C. Dvorak, "Info Overload at Your Fingertips", en PC Magazine, N.Y., 28 de marzo de 1995, pág. 89.
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