La nueva alfombra mágica

Raúl Trejo Delarbre


Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio

2. ¿Aula electrónica?

La educación a distancia es otra de las notables utilidades de la información por redes. Aquí se abren dos modalidades. Por un lado, la más frecuente aún, es la posibilidad de consultar enciclopedias, diccionarios, bancos de información especializada e incluso de manifestar dudas a operadores distantes pero a menudo dispuestos a ayudar; se trata, en tal sentido, de un formidable aunque en ocasiones poco generalizado apoyo al ejercicio del aprendizaje.

La otra vertiente es la impartición de enseñanza escolarizada, o que tienda a serlo, a través de las redes. Esta posibilidad aún es precaria, aunque ya existe. Se trata de una variedad de opciones que va desde conferencias a distancia, a semejanza de las que se transmiten por televisión pero con la posibilidad de interactividad a través de la red computacional, hasta la impartición de cursos completos por correo electrónico y otras afluentes de las redes, con modalidades que pueden incluir el examen a cargo de un profesor que se encuentra en un extremo de la red.

La incorporación de los recursos del ciberespacio es tan nueva que no siempre acaba de tener un sitio definido en el sistema de enseñanza contemporánea. Quizá ello se debe, sobre todo, a que a través de la comunicación por estas redes es posible obtener información, pero ella no es necesariamente útil ni significativa para la formación de un individuo, sobre todo la formación escolarizada. Al menos, en la idea y el diseño que siguen teniendo los curricula escolares.

Quizá la principal limitación para que las computadoras, y así las redes de información, sirvan como apoyo en el salón de clases, sea la dificultad financiera, que entonces se vuelve técnica. Todavía está lejano el día en que, incluso en los países desarrollados, se cuente con la infraestructura ideal. Una investigación sobre el empleo de Internet en la enseñanza básica en Estados Unidos, señalaba tres dificultades esenciales para tener acceso a ese apoyo:

"-Líneas telefónicas.- Las escuelas necesitan líneas de teléfono en cada salón de clases.

" -Cuentas de Internet.- Cada profesor, para ser usuario activo de Internet, necesita su propia cuenta para tener acceso a la línea.

"-Hardware.- Los profesores necesitan varias computadoras en cada salón de clases, para poder acudir a la línea como parte de la instrucción."40

La misma indagación señalaba que de acuerdo con una encuesta de la Asociación Nacional para la Educación, en Estados Unidos solamente 4 por ciento de todos los profesores tenía acceso a Internet en su escuela y nada más 22 por ciento manifestaba tener alguna familiaridad con ese recurso.

La SAI, sin duda, es muy útil como complemento, pero hasta ahora sigue discutiéndose si puede ser sustituto de la educación formal. Sin embargo, la atención a una y otra se alterna de tal forma entre los estudiantes de algunos países que, ya incluso, hay quienes consideran que si no releva al maestro, sí puede sustituir a los padres de familia, o a quienes ayudan a los niños y jóvenes a consolidar los conocimientos que adquieren en el aula. Varios servicios en línea ofrecen la ayuda de tutores especializados a quienes el estudiante con problemas para resolver la tarea puede consultar en unos cuantos segundos. Queda la duda de quién, entonces, hace los deberes escolares. Más adelante, nos referimos a otras implicaciones de la información electrónica en la propagación, que para algunos es sustitución, de la cultura tradicional.

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Notas

39"What people really want on the Net", en Wired, San Francisco, febrero de 1995.
40Margaret Honey y Katie McMillan, "NII roadblocks: why do so few educators use the Internet?", en Electronic Learning, vol. 14, n° 2, octubre de 1994. NII significa National Information Infraestructure, Infraestructura Nacional de Información.

 


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