La nueva alfombra mágica

Raúl Trejo Delarbre


Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio

Más que el conocimiento, se desarrolla el mercado

Un volumen inconmensurable de mensajes se intercambia todos los días en el espacio cibernético. Las redes electrónicas transportan ideas, ofertas, opiniones, datos. Sin embargo, como veremos más adelante, en la llamada superautopista de la información, no es necesariamente el conocimiento lo que crece y se desarrolla, sino el mercado mismo de la información. Más que creación de ideas y datos hay propagación de ellos. Quedan, así, abiertos a un mercado creciente en donde los aspectos comerciales no son, para nada, menores. En 1991, el mercado mundial de las telecomunicaciones representaba el movimiento de unos 514 mil millones de dólares y se ha calculado que aumentaría hasta 776 mil (m.d.d.) en el año 2000, es decir, tendría un crecimiento anual de 7.2% que es más del doble del conjunto de la economía internacional.31

A propósito de un nuevo software que pemite enviar y reproducir sonidos, de tal manera que con un micrófono y un receptor la Internet pueda servir para mantener conversaciones telefónicas, la revista Time comentaba en marzo de 1995: "La propagación de estos intercambios telefónicos en Internet ha comenzado a afectar el comportamiento de la gente en línea. Muchos tipos con teléfonos ordinarios, nunca hubieran soñado en telefonear a un extraño. Pero en la Internet, en donde es fácil desplegar una lista de correspondencia, los usuarios no lo piensan para comenzar una conversación con alguien con quien nunca se han encontrado. Si esa clase de comportamientos se vuelven habituales, pueden ustedes jurar que el telemercadeo por computadoras no está muy lejos."32

Allí puede encontrarse una de las claves para el enorme interés en el impulso a la superautopista informativa. Albert Gore y otros gobernantes comprometidos con el proyecto y no sólo en Estados Unidos, han sostenido que con la superautopista mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos y la competitividad de las empresas. Pero desde el comentario crítico, también se ha dicho que: "Los análisis más escépticos creen que todo esto se debe a que las compañías de informática y entretenimiento necesitan nuevas ilusiones que vender para salir de la crisis que padecen. Las operadoras de teléfono tienen que inventar cosas nuevas para seguir creciendo y ganar dinero; y otro tanto podría aplicarse a las cadenas de televisión por cable, deseosas de ampliar sus actividades".33

El vicepresidente Al Gore promovió en 1991 la Ley Sobre Computación de Alto Rendimiento y al año siguiente, la Ley Sobre Infraestructura y Tecnología de la Información. Con tales antecedentes, impulsó entonces la Superautopista de la Información. En un discurso en agosto de 1994 en Orlando, Florida, definía su propuesta de la siguiente manera: "Esta red de redes será un requisito esencial para la expansión de las oportunidades en el comercio, elevar los niveles de educación y salud y para un desarrollo sostenible. El presidente Clinton y yo creemos que cada aula, biblioteca, hospital y clínica de Estados Unidos debe conectarse a Internet, con la idea de crear una biblioteca digital global".34

La denominación misma que el vicepresidente estadounidense ha propagado para la red de redes remite al sistema de carreteras interestatales que se desarrolló en ese país durante la década de los cincuenta. Un entramado de caminos vecinales se articuló con una ordenada teleraña de vías entre uno y otro estado. La comparación es útil, pero no del todo exacta. Por un lado hay, como ya apuntamos, una multidireccionalidad que no existe en las carreteras terrestres. Por otro, en la superautopista que transita por el espacio cibernético la infraestructura básica fue creada con recursos gubernamentales y, de ahora en adelante, se ha previsto que su desarrollo, a cargo de financiamiento privado, esté orientado de acuerdo con las necesidades, o intereses, de las grandes empresas de la comunicación trasnacional. Se ha dicho, así, que: "El sistema de información tiene dos principales apoyos para aumentar las oportunidades y los negocios personales, así como para reducir la congestión en el tráfico informativo. Pero a diferencia del sistema interestatal de carreteras, la supercarretera de la información está siendo construida fundamentalmente por el sector privado".35 Se trata de conocidas e influyentes empresas telefónicas, de cable, de computación, hardware y software, además de todas aquellas que venden servicios para la conexión a redes, así como las que venden a través de ellos. Extrañamente, Internet sigue siendo pública en su esquema fundamental, aunque la tendencia a comercializarla está constituyendo una seria preocupación para quienes, hasta ahora, han articulado y defendido el espíritu flexible, de cooperación por encima de la mercantilización, en la red de redes. Internet ha funcionado a partir de la colaboración de sus muchos contribuyentes. Ahora el interés comercial determina que, incluso, se esté pensando en incluir mensajes publicitarios dentro de la red, al estilo de la más interesada tradición del marketing pero como una manera, también, para diversificar sus fuentes de financiamiento.36

Desde luego, la Superautopista de la Información (SAI) tiene utilidades muy variadas y si hay quienes piensan en incorporar mensajes publicitarios dentro de ella es porque cuenta con un público atento, creciente y sobre todo fiel. En primer lugar, las redes electrónicas son negocio para los servicios privados, cuyo crecimiento es quizá más alto que el de la misma Internet en su conjunto. Para fines de 1994 se estimaba que Prodigy contaba con 1.3 millones de suscriptores; Compuserve, con 2 millones; America On Line, un millón de suscriptores.37 En otro dato, America On Line aseguraba tener ya un millón y medio de suscriptores.38 Para mayo de 1995, por otra parte, Compuserve anunciaba tener ya tres millones de suscriptores en todo el mundo y se ufanaba de que alcanzaría los cuatro millones en pocos meses más.

Los servicios comerciales en línea, que además son accesos a las páginas de la WWW y los foros de noticias de Internet, ofrecen opciones de lo más diversas, que conjuntan el rendimiento financiero para esas compañías con la información y la disipación de los usuarios. Podemos ubicar, así, por lo menos, once grandes áreas en el uso de la SAI.

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Notas

31Sebastián Serrano y Andreu Missé, "Revolución de gran calado" en El País, suplemento "Temas", Madrid, 21 de julio de 1994.
32Joshua Quittner, "Talks gets very cheap", en Time magazine, 27 de marzo de 1995.
33Juan Manuel Zafra, "El multimedia acapara operaciones billonarias cuando aún está en mantillas", El País-Negocios, Madrid, 9 de octubre de 1994.
34Albert Gore, discurso al entregar el 5° Premio Anual de Ciencia y Tecnología en Orlando, Florida, agosto de 1994. Reproducido en Signos, n°. 11, Guadalajara, Jalisco, México, enero de 1995.
35The Editor, "Special Section", en The World and I, Washington, november 1994.
36Las empresas interesadas en anunciarse en Internet pagarán 24 mil dólares por una suscripción anual, además de una cantidad similar por cada "comercial" en línea. La comercialización está a cargo de la firma Mecklermedia de San Francisco, California. "Cyberavisos", en América Economía, n° 89, Nueva York, noviembre de 1994.
37Dato citado por Phil Patton, art. cit.
38"Tele-communications, carrier de Microsoft", cable de la agencia Reuter, en Excélsior, México, 28 de diciembre de 1994.

 


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