La nueva alfombra mágica Raúl Trejo Delarbre
Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio
9. Opciones personales La libertad para expresarse y comunicarse en las redes, con limitaciones como las antes señaladas, permite que dentro de ellas se construyan espacios para los asuntos más personales. Simpatías políticas, recomendaciones profesionales, avisos de ocasión y aficiones y pasatiempos, son manifestados en millares de foros. Entre ellos se encuentran inclinaciones muy específicas, a veces señaladamente audaces o en otras ocasiones expresión de sentimientos muy íntimos. Del sexo, hasta la religión, hay toda una gama de preferencias que se manifiestan en busca de cómplices, almas gemelas o simples interlocutores, en las complejas veredas del espacio cibernético.
Una de las muchas opciones de disipación en el vagabundeo por las redes es el erotismo electrónico. En el simulador de CB de Compuserve, que imita los comandos de un radio de banda civil como el que llevan los conductores de vehículos para intercambiar avisos en las carreteras, hay dos docenas de espacios para conversaciones calificadas como de adultos. Varias de ellas son bandas específicas para asuntos de homosexuales y de lesbianas, entre otras posibilidades. Otros sistemas han desarrollado sistemas de charla personal similares, como America On Line con The People Connection. Las conversaciones allí no siempre son tan claridosas como se supondría con tales oportunidades de expresión y casi podría pensarse que no deja de haber cierta timidez, preventiva pero sobre todo solitaria, en quienes se enlazan por módem para hablar, precisamente, de sus respectivas soledades. En Internet se han creado espacios más audaces aunque no dejan de ser limitados, por monotemáticos o reiterativos.
Lo que parece indudable es que los espacios de ese tipo han llegado a ser los más atractivos para una gran cantidad de usuarios de la Internet. Un día de entre semana cualquiera se puede encontrar la siguiente asistencia en los salones de charla en dos de los más importantes servicios comerciales en red (el número máximo de participantes simultáneos que puede haber en cada espacio es de 25):
Salones creados por America On Line y Prodigy
Nombre del salón
Miembros presentesAjedrez
0Broadway
0Ferrocarriles a escala
0Fotografía
1Viajes familiares
2Telenovelas
2Tejidos
2Salones creados por usuarios
Nombre del salón
Miembros presentesCompartetuesposa
14Calabozos de Nueva York
15M calientes necesitan H
20Vestidor de hombres
22Casados y coquetos
25TeVesGuapaAtada
25Házmelo rápido
25Fuente
: Perry Glaser, "Love, sex & power on the Cyber Frontier", en The North American Review, septiembre-octubre de 1995. Reproducido en Harper's Magazine, diciembre de 1995.El cibersexo es expresión llamativa, pero sobre todo patética, de cómo las enormes redes electrónicas en muchas ocasiones, más que enlazar experiencias, comunican aislamientos. Cada quien su gusto y cada quien sus foros. Pero es innegable que, por vocación o morbo, los boletines y clubes sobre temas de esa índole se encuentran entre los más visitados en las redes.
Hace poco se conoció la demanda de un disgustado marido en Nueva Jersey que solicitó el divorcio porque, aseguraba, su esposa tenía un amante en la Internet. Cuando sospechó que la mujer le era infiel a través del módem, grabó en el disco duro de la computadora las conversaciones amorosas que ella sostenía con el presunto seductor. Ese material fue presentado como prueba en el juicio de divorcio aunque la prensa ya no informó del desenlace legal de tan picante asunto. Otra experiencia fue la de un cuarentón en Boston, que estaba seguro de haber encontrado a la pareja deseada gracias a uno de los foros de cotilleo sexual en la Internet: su interlocutora se presentaba a sí misma como una joven de 23 años, ardiente y obsequiosa. Para sorpresa del emocionado galán, resultó que del otro lado de la línea cibernética se encontraba no la muchacha de sus quimeras, sino un anciano de 80 años, recluido en un asilo en Miami.52
A partir del primero de esos acontecimientos, el periodista mexicano Fernando Mota Martínez pudo comentar, con ironía y razón: "Se entiende que no se trata de pecadores en el justo significado del término, sino sólo de un trío (los amantes y el marido ofendido) de estúpidos o, por lo menos, ignorantes acerca de que la realidad real siempre superará a la realidad virtual... El marido, cornudo-cibernético, está siendo engañado por los molinos de viento... Lejos de ser pecado, sólo es una estupidez".53
Uno de los columnistas más conocidos en el mundo de las computadoras escribió una polémica colaboración en donde revelaba, o reconocía: "La razón por la que los servicios en línea son populares, tiene mucho qué ver con el ligue virtual y con la coquetería sexy, más que con ninguna otra cosa. Nadie quiere admitirlo, pero mientras más anónimo y sexualmente explícito es el servicio, más exitoso resulta. Es un secreto sucio que nadie quiere discutir".54
En varios de tales foros, los participantes utilizan seudónimos que les permiten deshinibirse, aunque también disimular su auténtica condición personal. Se ha llegado a comentar que en muchas ocasiones, esos disfraces son engañosos. Un hombre entrado en años puede fingir que es una jovencita para atraer muchachos con quienes deseará entablar una conversación picante a distancia. Sin embargo, es posible que los tertulianos en ambos lados de la línea intercambien domicilios y números telefónicos, de tal suerte que se puedan encontrar en persona. Ya se han registrado episodios incómodos, o delictuosos inclusive, de intentos o francos hechos de abuso sexual.
"Hay un gran potencial para las perversidades, pero los escándalos verdaderos son pocos", estima el experto Dvorak quien, sin embargo, advierte que todo esto apenas se encuentra por ser conocido: "Hay una inclinación sociológica que necesita de un estudio más estrecho. ¿Existe alguna necesidad secreta para este escondrijo en nuestro inconsciente colectivo? Creo que ya es hora de que algunos sociólogos echen una mirada cercana y nos digan qué significa todo eso. ¡Quiero saberlo!".55 Pero, quizá, además de asunto sociológico éste se encuentra en el área de la sicología, social y personal.
Lo mismo puede considerarse de la interacción que algunos usuarios buscan para catalizar sus aspiraciones o convicciones religiosas. En los sistemas en línea hay espacios para discutir, compartir o recibir, opiniones y servicios religiosos. Existen foros sobre todo tipo de creencias, o casi. Ya se han realizado intentos para transmitir misas católicas en línea, aunque hay problemas litúrgicos que no acaban de quedar resueltos.
La fe entrelazada con la cibernética es una manifestación más de la expresión libre que puede haber en el universo de las redes de información. Pero llevada al extremo, esa relación pudiera derivar en situaciones que, en espera de mejores definiciones, podemos calificar como curiosas, o novedosas. Por ejemplo, se ha publicado que hay una "Máquina de Confesiones Automáticas" programada para indicar, a quien la consulte, cuál es su penitencia ante pecados de diversa índole. Por dos dólares, el creyente puede arrodillarse delante de un tablero, mirar hacia la pantalla y decir, quizá, "¡Perdóneme, computadora, porque he pecado!". La máquina muestra una lista de pecados, mortales o veniales, entre los cuales el atribulado cliente elige, para recibir un mandato instantáneo. Por ceder a la ira en cinco ocasiones, se rezan tres avemarías y un padrenuestro; por tener impulsos lascivos, 10 de cada oración; por haber robado el automóvil de un amigo para salir de paseo, 25 avemarías y la donación de cien dólares para actos de caridad. Lo más paradójico de todo es que el inventor de la máquina, Gregg Garvey, un especialista de Boston, la creó para burlarse de la enorme presencia que los aparatos electrónicos han ganado en nuestra vida privada. Sin embargo, hay quienes toman en serio al confesionario cibernético.56 Pronto, puesto que ha demostrado ser negocio, se podrán consultar los servicios de confesión electrónica, despersonalizada y de criterios siempre objetivos para establecer penitencias, a través de alguna red electrónica.57
Una opinión más sobre el aislamiento que padece el cibernauta conectado con el mundo, pero distanciado de su entorno más inmediato. Los defensores a ultranza de la comunicación por red, suelen ofenderse cuando se dice que están en riesgo de ser virtualmente autistas y sostienen que cuando integran un espacio peculiar, sobre temas de interés compartido, construyen una comunidad en casi todo el sentido del término. Casi. Un autor de temas cibernéticos manifiesta el siguiente alegato:
"Si usted frecuenta uno o más foros sobre bases regulares, especialmente si usted intercambia ideas con otros de tiempo en tiempo, comenzará a poder distinguir los gustos y fobias de la gente activa en el foro. Antes de que pase mucho tiempo, usted probablemente experimentará un sentimiento de comunidad, que es la razón por la que esos grupos son denominados comunidades virtuales. Cuando el grupo está diseminado sobre grandes distancias geográficas es posible que usted nunca llegue a comunicarse con los habituales por cualquier otro método y que nunca se encuentre con ellos cara a cara. Así que una comunidad virtual tiene todos los aspectos de una comunidad, excepto por el contacto físico entre sus miembros".58 Esa idea ha sido desarrollada extensamente por el ya citado Howard Rheingold.
Las opciones personales son, en el ciberespacio, tan infinitas como la realidad misma, aunque no se cumplan de manera idéntica. En esa proliferación de sitios, foros y páginas de los más diversos temas, hasta ahora las banalidades tienden a ser más numerosas (al menos en la expansión más reciente) que los puntos de divulgación de auténticas noticias o ideas. Ese es el rostro bufonesco, baladí, que está adquiriendo la Internet. Con razón, el polígrafo mexicano Naief Yehya ha escrito que: "Al tiempo en que corre la paranoia de que la red Internet es una cloaca infestada de muestras de pornografía extrema, una verdadera epidemia de estupidez ha contaminado el ciberespacio... Una red creada para intercomunicar a científicos y estrategas militares es utilizada intensamente por millones de personas que participan en discusiones inanes, campañas publicitarias, casinos cibernéticos e interminables relaciones-pláticas sexuales. Pero la última moda en la red entre los usuarios diestros es crear páginas personalizadas (o home pages) en la red World Wide Web. Las páginas usualmente eran un medio que utilizaban empresas, fundaciones e instituciones diversas, para ofrecer información, documentación especializada o establecer comunicación con el público. Pero ahora cualquiera puede abrir su propia página para contar qué comió, mostrar fotografías de un baño (la página de un tal Tom Jennings, visitada por lo menos 10 veces al día, muestra las modestas instalaciones sanitarias de su departamento), ojos, bocas, una variedad de sonidos digitalizados (que incluyen diversos sonidos de vómito, eructos, flatulencias y demás) o aburridísimos videos de rostros inexpresivos. Además, para los exploradores de la estupidez ya hay páginas que sirven como directorios de las miles de páginas totalmente inútiles de la red".59
Versátil y contradictoria, espejo de la realidad inclusive en esa reproducción esquemática de sus deformaciones, la red de redes sirve como conducto para mensajes de toda índole. En las páginas anteriores hemos dado cuenta de algunos de los usos estrictamente comerciales o, en otros casos, patéticamente baladíes de la Internet. Hemos dejado para el final dos opciones más, de cuyo desarrollo podría depender que la Internet sirva para propagar informaciones y discusiones civilizatorias, en el sentido más ambicioso de ese término. El auge de la presencia de diarios y revistas, aunque con notables bemoles, puede ser indicador de un retorno a la lectura y, en tal sentido, a la recuperación de los argumentos como sustentos de la cultura contemporánea. A ese tema dedicamos el décimo punto en la enumeración que estamos realizando. La utilización de las redes para hacer proselitismo político, o su reconocimiento como posibles conductoras de opiniones y hechos con capacidad de influencia política, es motivo de la undécima y última utilidad que, entre otras, tiene la Internet.
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Notas52"Lo engañaba su esposa a través de Internet", cable de AP en Excélsior, México, 3 de febrero de 1996 y Anastasia Toufexis, "Romancing the Computer" en Time, N.Y., 19 de febrero de 1996.
53Fernando Mota Martínez, "Sexo en Internet" en Excélsior, México, 8 de frebrero de 1996.
54John C. Dvorak, "Sex in line: shhhh, it's a secret", PC Magazine, N.Y., 28 de junio de 1994.
55Ibidem.
56"El confesor electrónico, asombrosa novedad". Servicio de la agencia Sygma, en Magazine Dominical, Excélsior, México, 13 de noviembre de 1994.
57De hecho, cuando este libro ya estaba escrito, se conoció que en una ciudad de los Estados Unidos una parroquia católica estableció un confesionario electrónico, a través de una página en la WWW.
58Danny Goodman, Living at light spped. Random House, Nueva York, 1994, pág. 131.
59Naief Yehya, "Internet: el superatajo a la estupidez", en La Jornada Semanal, México, 18 de febrero de 1996.
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