Laura Islas Reyes
Identidad y lengua en la creación literaria fue el tema que orientó la mesa redonda en la
que participaron el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, Gonzalo Celorio, miembro de la
Academia Mexicana de la Lengua; José María Merino y Juan José Sebreli escritores español y
argentino, respectivamente.
Durante el segundo día de actividades del III Congreso Internacional de la Lengua
Española, Cardenal defendió la diversidad de lenguas como un mecanismo de evolución y progreso.
"Tanto nuestra historia y prehistoria como sociedades primitivas contemporáneas
parecen demostrar que la plasticidad y diversidad de las lenguas tuvieron un papel muy importante en
la evolución humana. No fue un accidente histórico infortunado el que tuviéramos muchas
lenguas. Fue el medio que usó la lengua para que evolucionáramos rápidamente. Esto exigió que el
progreso biológico y el social marcharan juntos."
El autor de Oráculo sobre
Managua y Canto Cósmico defendió el mestizaje de las lenguas
pues éstas "están hechas de extranjerismos. Como se sabe el inglés entero es una lengua foránea
de Inglaterra, o al menos lo saben los galeses a quienes se les puso como lengua dominante, sin
que la hayan aceptado todavía".
De igual forma lamentó la desaparición de una lengua pues "es una visión del mundo la
que se pierde. Los indios campas de la selva amazónica tienen 27 palabras para nombrar el verde.
Los miskitos de nuestra costa caribe, que son muy buenos marineros, tienen 25 palabras para el
viento. Los esquimales distinguen veinte y tantos colores de nieve".
En una conferencia de prensa posterior a la mesa redonda en la que participó, Cardenal
subrayó sus palabras y dijo que "la literatura debe ser española, argentina y mexicana también. El
español se debe seguir diversificando. La diversificación es un factor de evolución, como en los seres vivos".
El académico mexicano, Gonzalo Celorio, coincidió con que la pluralidad dentro del español
lo ha enriquecido a lo largo de los siglos.
"En su constante trasiego de un país a otro, las palabras, las expresiones, las
modalidades lingüísticas y las realidades referenciales propias de cada una de las obras literarias que
conforman la riquísima literatura de lengua española han ido encontrando una comprensión, un respeto
e incluso una simpatía cada vez más generales en el ámbito de la lengua española para
beneficio tanto de la diversidad como de la unidad de nuestra lengua."
Por su parte, el español José María Merino, sobre la identidad del español dijo que "nadie
puede enorgullecerse, en esta lengua, de la pureza originaria que otros hablantes podrían reclamar
para las suyas. En este idioma han venido a verterse, a adaptarse y a cristalizar muchas
aportaciones a lo largo de muchos siglos".
El autor de El oro de los
sueños añadió que "podría decirse que, en este momento de la
historia, el español se compone de una hiperidentidad, capaz de albergar muchas identidades
nacionales y locales".
Mientras que el argentino Sebreli dijo que "la vinculación de la lengua con sangre, la tierra
o un supuesto ser nacional de las teorías étnicas o racistas, es refutada por el hecho de que
las lenguas como el español han podido trasplantarse y arraigarse en América, y seguir siendo
tan vivas y aun enriquecerse. Lejos de ser la manifestación de la esencia profunda de un pueblo,
la lengua mostraría, por el contrario, la interdependencia entre los pueblos más diversos y, en
última instancia, el carácter irresistiblemente universal de la comunicación humana".
En exclusiva para etcétera, desde Rosario, Argentina,
Laura Islas Reyes