De marzo a mayo de 2003, yo estuve acompañando a la 3ra brigada de la 101 división
aerotransportada, especializada en asaltos desde helicópteros. La foto fue tomada el 31 de marzo de 2003, cerca de Najaf, en Irak.
Cuando acampamos en el desierto, escuché que la brigada había recibido algunos prisioneros que iban a ser transportados vía aérea a otro campo para ser interrogados. Pregunté y fui conducido a donde los tenían detenidos. Eran alrededor de 30 prisioneros, más un pequeño niño, que atrajo mi mirada. La unidad que los transportaba no fue la misma que los había capturado, de modo que los soldados no sabían si los prisioneros eran combatientes o no. Ellos dijeron que el niño estaba con su padre cuando fueron capturados y no querían dejarlo solo en el desierto.
Los soldados condujeron a los prisioneros de un camión dentro de la jaula temporal de detención, que en realidad era un anillo de alambre de púas, alrededor de una parcela de arena, y siguiendo órdenes, les pusieron capuchas y esposas, incluyendo al padre del niño. El niño estaba aterrorizado y empezó a gritar.
Después de un tiempo, mientras el niño seguía llorando y aferrándose a su padre, uno de los soldados estadounidenses cortó las esposas plásticas del hombre, de manera que pudiera abrazar y calmar a su hijo. Pude escuchar al hombre, que estaba aterrorizado, murmurando a su hijo en árabe. Fue en ese momento cuando tomé la foto, trabajé muy de prisa, tomando sólo dos imágenes porque quería ser discreto.
No pude hacer más que imaginar a mi propia hija, Lauren, que tenía la misma edad, cuatro años, la misma complexión, en la misma situación. Pensé mucho en ella, antes, durante y después de tomar la foto, claro está, también porque la extrañaba mucho.
Fue muy emotivo para mí, la angustia del niño y el padre, indefenso pero tratando de proteger a su hijo. Sentí un gran alivio cuando, después de que sus esposas fueron cortadas, el padre fue capaz de consolar a su hijo que dejó de llorar.
El ejército no me pudo dar los nombres de los prisioneros, y no supe que les pasó porque tuve que salir de ahí con mi grupo. Traté de averiguarlo, pero con tropas dispersas y en movimiento por el desierto y con la comunicación limitada, no pude hacerlo.
Jean Marc Bouju
* * *
Agradecemos a Jean Marc Bouju, ganador del Premio World Press Photo 2003 con esta imagen, sus comentarios en exclusiva para
etcétera.
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