En los primeros días de julio del año pasado, yo estaba en Irak cubriendo la guerra que se desarrollaba en ese
país, cuando mi editor llamó para infomarme acerca de la creciente crisis en Liberia y la posible intervención de
tropas estadounidenses. Unos pocos días después arribé a Liberia mientras las fuerzas rebeldes se abrían paso hacia
la capital, Monrovia, en un intento de derrocar al presidente Charles Taylor. Miles de liberianos huían de los
combates en el campo, buscando refugio en el centro de la ciudad.
Cuando los rebeldes llegaron a los límites de la ciudad, los civiles estaban atrapados en el fuego cruzado
mientras el ejército trataba de defenderse de los rebeldes que avanzaban. Antiguos esclavos estadounidenses
fundaron Liberia en los últimos años del siglo XIX, por lo que muchos liberianos todavía sienten una fuerte conexión
hacia Estados Unidos. Ellos esperaban que tropas estadounidenses intervinieran para frenar los combates y ayudar a
su país a ponerse nuevamente de pie.
El 1 de agosto yo estaba cubriendo el combate en el centro de Monrovia, cuando un grupo de soldados
del gobierno, muchos de ellos jóvenes, trataron de hacer retroceder una posición rebelde. Observé cómo tres hombres cargaban a un hombre terriblemente herido, de la línea del frente hacia una camioneta pick-up. Su compañero
lo sostuvo, gritando a quien fuera que lo llevaran al hospital. Pero era muy tarde; el joven soldado murió en sus
brazos. Cientos de hombres, mujeres y niños murieron durante el sitio de Monrovia en el verano de 2003, antes de que
una misión pacificadora arribara. Mi trabajo fue mostrar la gravedad de la crisis en Liberia, un lugar del que
muchos estadounidenses conocen muy poco.
Como reportera gráfica, mi misión es tomar fotos que son informativas y veraces; que muestran un lado de
la historia que otros no han visto; que son lo suficientemente fuertes para hacer detener a alguien y hacerlo
pensar acerca de los apuros o las penurias de alguien más, y, si es posible, que los mueva a hacer algo al respecto.
Siento una profunda responsabilidad al realizar imágenes que no sólo documenten sucesos como son difundidos, sino
que muestren la lucha universal de toda la gente. Estoy honrada de haber recibido el Premio Pulitzer por mi trabajo,
pero mi verdadera recompensa fue ver la ayuda enviada al pueblo de Liberia.
Carolyn Cole, fotorreportera de Los Angeles Times.
* * *
Agradecemos a Carolyn Cole los comentarios realizados en exclusiva para
etcétera. Cole fue galardonada con el Premio Pulitzer 2004 en el género de fotorreportaje por "su mirada a los efectos de la guerra civil en Liberia".
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