Al hablar del periodismo, la voz y el gesto de Raymundo Riva Palacio es el serio y solemne de un profesor que da cátedra. Pero cuando la plática gira hacia su persona, en el coordinador de Asuntos Especiales de El Financiero aflora la ironía, el sarcasmo y la jocosidad, aunque insiste en declararse tímido y sin vicios. A Raymundo no le gusta caminar; sin embargo, le parece importante "tomar un poco de la sociedad y caminar las calles de las ciudades. Eso se antepone a mi deseo de caminar. Si tuviera un esclavo gringo, nacido en Wall Street que me llevara en sus hombros, sería el hombre más feliz porque haría una reivindicación histórica y no caminaría". Tampoco juega futbol, pero sí acepta perderse entre la masa en un partido de futbol con tal de echarle porras a Las Chivas —eso sí, no se levanta por un refresco porque entonces llamaría la atención—. Lo que no admite paradojas en él es que incuestionablemente le gusta ser reportero.
¿En el periodismo te juegas el honor, la fe o las amistades?
Se juega uno las amistades, indiscutiblemente. El honor tiene que ver con principios; es un valor, característica, cualidad o virtud —como se le quiera llamar— totalmente irrelevante.
¿Irrelevante para ti?
¿Qué es el honor? El periodismo no es una cuestión de honor, tiene que ver, en términos de principios y valores, con la ética: en términos profesionales, con la responsabilidad; y fundamentalmente con la soberanía del individuo. Pero todo esto en un contexto en el cual tiene que reducirse al máximo la pérdida de amistades. No soy de la idea de que (el periodismo) es un negocio donde se pierden y no se recuperan; hay reencuentros. No podría ser una profesión tan noble como es el periodismo, si en el hecho de llevar a cabo un trabajo se perdieran amistades.
La amistad es superior a una información, a lo mejor no en el momento, pero sí en el largo plazo. Si un periodista pierde de vista las posiciones en las que se encuentra cada uno, se anula, mejor que deje de ser periodista. Es algo complejo, no es pelearse con los amigos ni traicionarlos; hay que ser leal con los amigos, pero el amigo también entiende el papel que se está jugando y entiende cuál es la dialéctica; y en esa medida puede haber un enfriamiento y posteriormente un reencuentro.
¿Para ti qué es el honor?
Retar a duelo a quien ha insultado a una dama. ¿Qué es el honor? ¿Qué significa retar a duelo a alguien? ¿Es un acto romántico? Es un acto de principios y valores. El honor es el respeto a las personas.
Entonces el honor sí se aplica al periodismo.
Sí, nada más que yo le di la vuelta para ver qué me decías.
¿Qué tanto tus amistades te ayudan a conseguir la nota o la entrevista?
Si tratas de ser un profesional y tienes un concepto claro de lo que es el conflicto de intereses, en realidad tener amigos intelectuales te afecta. Porque no dices todo lo que te puedan platicar esos amigos: es un asunto ético. Es la única manera como uno puede tener un andamiaje lo menos infectado y más saludable posible.
¿El periodismo es una actividad noble?
Es noble en el sentido que te retribuye enormemente en lo existencial. Así como te maltrata, te patea, te escupe y te empuja, chocas y te estrellas cotidianamente, ver materializado un esfuerzo siempre es superior en cuanto a la satisfacción que te da frente al martirio y las tribulaciones que te provoca haber llegado a esa concreción.
¿Y qué tan noble eres como periodista?
No tiene cabida esa pregunta, ¿qué es noble? Defíneme nobleza en términos de periodista.
Me refiero a la nobleza humana: ingenuidad, creencia en los demás…
Tratando de entender la pregunta, la nobleza tiene que ver con reglas claras y transparentes del juego. Que si alguien me dice "esto no se publica", no se publica; si alguien me dice "golpea a fulanito porque tú y yo somos amigos", eso no se hace. La nobleza tiene que ver con la equidad, con el balance en la información; tiene que ver con la tolerancia en cuanto a fuentes y con la apertura de mente, que no significa que no tengas una posición ideológica o política. Más allá de tus creencias, filias y fobias podrás hacer un trabajo justo y en esa medida vas a ser un periodista noble; no vas a ser ni un mercenario ni un francotirador. Puedes llegar, incluso, a estar equivocado, pero será una equivocación natural.
¿Qué haces cuando te equivocas?
Me da mucha pena y lo reconozco con una fe de erratas, si no sería más penoso.
¿Te hiciste periodista porque querías…?
Sí, quería.
¿… querías demostrar lo que era verdad y lo que era mentira? O ¿querías ser periodista y ya no?
Si te hiciste periodista para demostrar lo que es verdad o mentira, te equivocaste de profesión, mejor vete a filosofía. Me hice periodista porque siempre me gustó. De niño recortaba el diario y hacía mi propio periódico; en la escuela hacía los periódicos murales. Verdad, mentira, responsabilidad social, para nada. Era como los que querían ser policías o bomberos por el uniforme, no para hacer el bien a la sociedad. Quise ser periodista a lo mejor porque me gustaba la tinta, quizá soy un adicto a la tinta.
Dicen que en las cantinas corren noticias…
Yo no bebo.
¿Ni vas a ellas buscando lo que "se dice"?
A las cantinas nunca voy porque son muy peligrosas: son violentas. No sé si no bebo por convicción, deformación o equivocación, el hecho es que no bebo, y no por prescripción médica, es una decisión soberana.
¿Ya renunciaste a dar clases o volviste a caer?
Siempre caigo. Digo ya me voy a ir, éste es el último semestre y regreso, regreso, regreso.
¿Qué es lo que más aprecias de un alumno?
No es la inteligencia o el talento lo que más aprecio, es la dedicación. Soy de la idea que si alguien puede dar más de 100% es una persona que va a tener éxito en el periodismo.
¿Qué es lo que más respetan tus alumnos de ti como maestro?
Quizá que llego temprano y no falto a clases, cuando voy a faltar les digo y mando a otra persona. Si voy a dar clases es porque me debe interesar, pero no es una cuestión de deber sino de compromiso. Les digo a mis alumnos: "Yo llego a las nueve de la mañana, cierro la puerta y nadie entra", y llego a las nueve de la mañana (… cierras la puerta y nadie entra)… por supuesto; tres faltas y los trueno. Se crea un sentido de responsabilidad, además de que a veces me comporto como una especie de dictadorzuelo de hojalata. Y esto me encanta, les digo que la democracia se acabó cuando yo me enojo, y los medios se manejan de forma prusiana.
Para evitar que te enojes empieza la dictadura.
Lo que más me place es "tronar" a la gente y se los digo desde un principio para que entonces sepan cuáles son las reglas del juego. Procuro ser totalmente transparente; les doy mis normas y mi decálogo de las cosas que no pueden hacer. (Del decálogo) hay cosas imperdonables a la hora de escribir, si lo veo les pongo cero: soy enemigo de los gerundios; la equivocación en un nombre y tres faltas de ortografía les digo chao, cero. Les baja calificación usar abreviaturas, no entrecomillar el primer párrafo, que utilicen la palabra "no" en el primer párrafo. Este primer acercamiento con la vida real pone en contacto a los alumnos con otras situaciones.
¿Qué tal fuiste como estudiante?
Fatal. No es una venganza, estoy aprendiendo a ser cruel con los alumnos, y lo disfruto enormemente.
¿Qué hacías para definirte como mal estudiante?
Muy sencillo: en la secundaria, como la maestra de Física me sonreía, tenía tal complejo de superioridad que dije: "Ya me la ligué", y me reprobó.
¡Lo dijiste!, ¿en voz alta?
Lo pensaba, si lo dijera en voz alta no sería tímido. Yo era un vago, nunca estudiaba. Me iba a platicar, a escuchar discos, a ver revistas.
¿Qué revistas ves actualmente?
Leo… (¿deveras las lees o las ves?) no hay publicación que lea completa. Leo con regularidad: Proceso y Milenio; hojeo Nexos, Vuelta, etcétera, y en algo me quedo. Leo el New Yorker, The Economist (la mejor revista del mundo), The New York Review of Books, The Journal of the Democracy, National Interest, Foreign Affairs, Leviatán, Le Monde, Harpers (me encanta la revista), Atlantic Monty, Grand (tengo suscripción de esta revista inglesa, que es de algo más que literatura).
¿A qué hora comes y duermes?
Duermo poco, entonces leo. Una o dos veces a la semana como solo y leo: en soledad me acompaño. No lo hago todos los días porque me deprimiría, pero sí procuro llegar temprano a comer, por lo que cargo revistas y leo un par de textos.
¿Eres mente ordenada?
Creo que sí, si no, no podría leer.
Lo dudaste, pero tu mirada fue determinante.
Es que pensé, ¿qué puedo considerar ordenado? Entonces procesé; como verás, mi memoria en ram es bastante deficiente, reacciono lentamente.
A la familia, ¿a qué hora la ves?
Soy tres veces divorciado, así que ya sabrás cuáles han sido los costos de. No hay duda de que no me comprenden. Ya me he puesto varios años en Segunda mano, pero creo que ya se corrió la voz. No voy a abrir una hot line, porque luego salen facinerosos. Tampoco voy a ir a un Punto de Encuentro, han de ser igual de peligrosos que las cantinas.
¿Cuál es tu vicio más caro?
No tengo vicios, por eso nadie me acepta. No fumo, no bebo: la gente desconfía de mí.
¿Por qué no te gusta que te tomen fotos?
Ah, porque pienso que todos trabajan en la Secretaría de Gobernación (entonces) me ponen como en los juegos para tirar dardos. No te creas, es un problema de timidez. Siempre ha sido doblemente difícil para mí que me cierren una puerta y tener que volver a tocar. Pero es más mi necesidad de sacar la información. He luchado contra mí mismo, es mi mecanismo de defensa.