Día 27
Regina Freyman
Te engañé, lo sé y me avergüenzo. Creerás que soy una cínica. Mas me atrevo a decir conmovida que no sólo lo disfruté, llego hasta ti conmovida y por ello me sincero.
Intenté ser discreta pues no quise herirte, pensé que la discreción era imperante.
Te dejé y salí despacio sin hacer ruido, segura de que no notarías mi ausencia. La culpa y la necesidad de compartir el éxtasis me obligan a bajar la cabeza y admitir: Sí, me fui al cine, te cambié por una pantalla más grande.
Cuando pienso lo que nos une destaco, ante todo, que ambas enseñamos, a veces maleducamos y otras más logramos con éxito el propósito. Hoy vi la adaptación al cine de un libro escrito por un maestro para sus alumnos. El mundo de Sofía de Justin Gardner, hace tiempo lo leí y he de decir que la película no me decepcionó. Pienso, por qué a ti o a mí no se nos ocurre una idea como esa. Mira, perdóname el engaño pero lamento que no pensaras antes hacer del mundo de Sofía una serie, estoy segura que sería más provechosa, ya que tú sí tienes el tiempo suficiente para mostrar todo aquello que en dos horas simplemente no alcanza.
La intención de Gardner es interesar a sus alumnos en el mundo de las ideas, de ahí surge este texto que se centra en la vida de una adolescente (Sofía) que recibe por correo un curso de filosofía, impartido por un extraño (Alberto Knox) ambos descubren ser personajes de ficción condenados a desaparecer cuando el Mayor (su autor) llegue al final de la novela (¿No te resulta familiar?).Gardner nos recuerda que sólo las ideas son eternas y entonces los personajes descubren su posteridad y se pierden en un bosque fantástico, entre mosqueteros, duendes, hombres célebres, entre templos medievales y esculturas renacentistas. Ser o no ser esa es realmente la pregunta. Pero no te cuento más, seguramente cuando me perdones, la historia pasará por ti y recordaremos juntas este incidente. No quiero fallarte otra vez, pero te pido con cautela que cambies un poco. No es que ya no te quiera, siento que te has tornado cada vez más frívola; te enredas en el escándalo con gran liviandad; hablas mucho, pero me dices poco, te exhibes sin pudor y no me enseñas nada nuevo; eres egoísta y no te entregas, en cambio pides toda la atención. No seas soberbia, tú también puedes acudir a los libros en busca de consejo, recuerda que no hay nada nuevo bajo el sol y la adaptación es también un arte. Todos somos refundidores que incorporamos aire fresco a una idea antigua.
Anteriores
Siguientes