Día 13
Regina Freyman
La máquina del tiempo no ha sido inventada aún. Es una fantasía personal, seguramente no muy original. A momentos la vida se presenta incierta, si pudiéramos tan sólo viajar un poco y descubrir todo lo que se esconde bajo la frase: tal vez. El sabor de la incertidumbre se instala bajo la lengua y...Es mejor prender la televisión, no como en un día cualquiera. Amerita la ocasión invocar a un hombre del pasado para que me acompañe esta noche y viajemos juntos desde mi cama y frente a mi televisión. Me acuso de cometer algunos excesos, entre ellos el de leer mientras miro televisión. Irreverente, quizás, le soy infiel a ambos vicios, pero aunque no lo creas, los gozo a los dos con igual intensidad.
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Foto: Gustavo Guevara |
Siguiendo con el plan y sin mayor divagación acudo a mi biblioteca (libros bajo la cama sobre la mesa, en la cocina, en un librero y por supuesto junto a la tina) La máquina del tiempo es el título perfecto y Herbert Ggeorge (H. G.) Wells el autor que esperaba. Me siento sobre la cama, el cuarto a oscuras, la televisión encendida y una vela morada en mi mesa, la miro concentrada y... nada. Intento una vez más, mi escritor aparece, le explico el itinerario y accede complacido. Descubre la televisión y pregunta desilusionado ¿Es acaso lo mejor que han podido hacer con el proyecto de mi imaginación? Seguramente Verne o Da Vinci estarían satisfechos, pues a ellos podría enseñarles con satisfacción el despegue de sus ideas. Lo mejor que puedo hacer para no desilusionarlo es explicarle lo avanzada que resulta aún hoy su ambiciosa novela.
-Mire que ya podemos clonar seres humanos y estamos a un paso de la fuente de la eterna juventud, pero usted, sigue siendo de alta tecnología.
El trayecto por el pasado corre a mi cargo desde luego y obedece a mis nostálgicos caprichos. Espero no decepcionarte querido lector, a Wells espero divertirlo, ya que impresionarlo... ¿Qué puede impresionar al hombre que previó un artefacto irrealizable en el año 2001, un ataque extraterrestre y a un hombre invisible, hace más o menos ciento veinte años?
Itinerario
22:00 El televisor se sintoniza en el año de 1968 en la pantalla aparece un túnel, El Túnel del tiempo y Wells y yo nos tomamos de las manos para avanzar entre aros de colores que giran hasta marearnos.
22:30 Año 1973. Realizo el añejo sueño (nada tiene que ver con bebidas alcohólicas) de ser la mejor creativa. Soy la bruja Samantha y destrozo todas las campañas publicitarias de Darwin logrando que los clientes queden hechizados con mis ideas. Para dar gusto a Wells traigo a Enrique octavo del pasado. El monarca busca nueva mujer, creo que le gusto, en especial mira mi cuello ¡Cuidado! Creo que ni el doctor Bombay podrá salvarme esta vez.
23:00 Mi escritor y yo ingresamos a la dimensión desconocida. Ese espacio incierto entre la oscuridad y el amanecer. Abrimos la puerta de un bar que conduce a la calle resulta que estamos en la Alemania Nazi, me apellido Freyman, eso suena judío comenta H. G.
¿Encontraremos la puerta de regreso a mi cuarto, a mi vida?
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- Día 1 - La niña de Poltergeist
- Día 2 - Hormigas electrónicas
- Día 3 - Nostalgia por mi tío
- Día 4 - El esperpento
- Día 5 - Vivir en la pantalla
- Día 6 - Pulgas, golosas
- Día 7 - Hoy platiqué con mi tele
- Día 8 - Cuando hay amor, el nombre sobra
- Día 9 - Carita de ángel
- Día 10 - Apología del medio
- Día 11 - ¡No contaban con su astucia!
- Día 12 - A quien corresponda
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