Chiapas

La comunicación
enmascarada

Raúl Trejo Delarbre

Capítulo III- TREGUA EN CHIAPAS, DESCONCIERTO EN LOS MEDIOS

Del 13 de enero al 22 de febrero de 1994





El camino hacia la paz estaba siendo empedrado, fundamentalmente con buenas intenciones. En ese trayecto las aclaraciones, ajustes de cuentas y revisiones de la guerra que había durado 11 días, comenzaban a sustituir a las informaciones sobre los combates abiertos. Aún había, eso sí, un clima belicista especialmente en un sector de la opinión editorial en la prensa de la ciudad de México. Los descubrimientos de posibles abusos de elementos del Ejército Mexicano, o por lo menos las denuncias que en tal sentido hacen diferentes Organizaciones No Gubernamentales, del país y del extranjero, exacerban los ánimos de una opinión pública, o de sectores de ella, exigente y en algunos casos movilizada. No era, necesariamente, una opinión pública bien enterada de lo que ocurría en Chiapas.


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"Errores de comunicación". La NBC, rivaliza con Televisa

El jueves 13 de enero, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos reconoce que ese organismo no puede descartar a priori la posibilidad de que haya fosas comunes clandestinas, aunque hasta el momento no se ha encontrado evidencia. Ese mismo día, Excélsior consignaba que una fosa común, en donde fueron sepultadas 11 personas "desconocidas" y que "perecieron durante los enfrentamientos en Ocosingo", vuelve a llamar la atención sobre la posibilidad de que hubieran existido inhumaciones ilegales. La fosa, de acuerdo con el diario, se encontraba en el cementerio municipal. La noticia se vuelve denuncia. El 14 de enero, la conductora Patricia Jannot, en Latinoamérica al Día de la cadena Telemundo-CNN, informa que: "El periódico Excélsior de México, dijo que un grupo de campesinos en Chiapas enterraron a solicitud de soldados a 11 cadáveres en una fosa en Ocosingo". Esa misma tarde, en el Noticiero Univisión, de la cadena de ese mismo nombre, Jorge Ramos informa que "Testigos presenciales aseguran que el Ejército Mexicano enterró ahí (se refería a la fosa común en Ocosingo) a presuntos zapatistas y que algunos de los cadáveres parecían haber sido ejecutados. Esta nueva acusación se suma a otra hecha por un ex procurador estadounidense de que "el número de muertos en la rebelión es superior al reconocido por el gobierno mexicano".

También el jueves 13 Manuel Camacho señala, en San Cristóbal, que el EZLN "no ha respondido aún a la oferta de paz hecha por el gobierno". Anuncia que junto con Samuel Ruiz diseñará el procedimiento y la agenda que facilite la comunicación entre las dos partes cuyo diálogo se está buscando. El comisionado para la Paz, a diferencia del entusiasmo que muestran algunos medios de información (como se ha visto un poco antes) resulta cauteloso y admite que, en ese momento, cualquier error de negociación "echaría a perder la posibilidad de establecer una verdadera comunicación".

Lo que era un hecho, era el cese al fuego. Tras la suspensión de hostilidades dispuesta por Salinas, ese día no hay noticia de ningún enfrentamiento. La Defensa Nacional informa que sus efectivos realizan labores sociales. En las zonas rurales más afectadas por el conflicto, prosigue el éxodo de campesinos que buscan refugio. Y en la capital chiapaneca el gobernador interino, Elmar Setzer, afirma que en su estado "ya no existe el latifundio" y que los excedentes de tierra para reparto son muy limitados. Otra, sería la opinión de organizaciones campesinas de diversos signos.

Esa noche del jueves 13 de enero, la información sobre Chiapas aparece notablemente relegada en 24 Horas, del Canal 2. Tuvieron que pasar los deportes y las notas sobre las campañas presidenciales para que, hasta entonces, Jacobo Zabludovsky dijera que 36 horas después del anuncio presidencial del cese al fuego, "los grupos armados no han respondido al llamado al diálogo". Quizá la cautela del noticiero, que pudo advertirse en otros medios, tuviera explicaciones en la frase de Manuel Camacho que se escuchó poco después: "cualquier error de comunicación" podía echar a perder la posibilidad de establecer el diálogo, decía el comisionado para la Paz refiriéndose seguramente a los acercamientos informales que él estaba buscando con el EZLN, pero en una expresión que bien podía extenderse también a la información sobre los acontecimientos de Chiapas.

Más tarde, el noticiero menciona "otra manifestación en la ciudad de México" aunque se trataba de un mitin nada ordinario para la empresa televisora, pues era frente a sus propias instalaciones. Unas cien personas, según el reportero Eduardo Campos, pertenecientes a la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, se concentraron frente al edificio de Televisa en Avenida Chapultepec para exigir "información veraz sobre el conflicto en Chiapas". No se dijo cuáles eran los motivos de los manifestantes para hacer tan infrecuente demanda, pero sí de dio cuenta de un pequeño incidente:

"Durante el plantón, una piedra cayó al parecer de la parte superior de uno de los edificios de la empresa, lesionando levemente a un hombre de aproximadamente 32 años".

Las instalaciones de Televisa se encuentran en obra desde hace varios meses, dijo el reportero.

Al día siguiente, en el Canal de Noticias NBC, de la cadena estadounidense de ese nombre, la conductora Ana Luisa Herrera leía el siguiente texto:

"Durante los levantamientos en el estado mexicano de Chiapas, muchos periodistas, tanto nacionales como extranjeros, se han quejado de la falta de libertad de acción para la cobertura de los acontecimientos".

Acto seguido, Herrera mencionaba el incidente que había ocurrido días antes, cuando un vehículo con reporteros recibió varios disparos (aunque no queda claro a cuál de varios incidentes parecidos, que como hemos visto ocurrieron en la primera quincena de enero, se refiere la conductora). Esa queja de periodistas, Herrera la relaciona con otro hecho:

"Hace un par de días en la misma ciudad de México, varias organizaciones populares realizaron una manifestación pacífica en protesta por lo que llamaron la manipulación y tergiversación de la información por parte del consorcio de la televisión privada, Televisa. Todo esto ha hecho que se ponga en duda el ejercicio de la libertad de prensa en México".

Las dos informaciones se referían, en efecto, a políticas de información. Pero una era alusiva a un incidente dentro de un conflicto de guerra y la otra, a la conducta de un medio específico de información. Al mezclarlas, la cadena de noticias en español de la NBC mostraba un panorama parcial, como si toda la libertad de prensa, para todos los periodistas o de manera indiscriminada, estuviera limitada con motivo del conflicto en Chiapas. Cabe recordar que esa cadena de noticias ha surgido como rival de Eco, que ofrece el mismo servicio en el plano internacional. Es decir, el interés de NBC Noticias en contra de Televisa no resultaba gratuito. En este episodio, la NBC en español se comportaba de manera singularmente tramposa, de tal suerte que no se distinguía en nada de los tratamientos informativos, a menudo discutibles, que suelen imputársele a Televisa.

La frase de Manuel Camacho que mencionamos unos párrafos antes y que 24 Horas recordaba el jueves 13 de enero, sobre los riesgos de una comunicación equivocada, es destacada al comenzar el noticiero nocturno de Canal 13. Pero además, ya en el cuerpo del telediario, se presentaba una singular exhortación del Comisionado para la Paz, en voz del reportero Francisco Rubio, "a los medios de comunicación, principalmente a los internacionales, a no hacer análisis simplistas de la situación que permea (sic) en la entidad". Esa preocupación por el sesgo que están ofreciendo los medios y que no necesariamente contribuyen a la causa de la paz, el comisionado no volvió a manifestarla, al menos de manera tan directa.

Como si se originara en tal recomendación, el canal de Televisión Azteca presentó, acto seguido, dos declaraciones en apoyo a una solución negociada del conflicto chiapaneco. Primero, el candidato presidencial panista Diego Fernández de Cevallos afirmaba que incluso estaba en favor de una amnistía general, si se trataba de buscar un arreglo. Luego, el analista político José Woldenberg reconocía que el cese unilateral al fuego abría la posibilidad de resolver la crisis de Chiapas con fórmulas políticas, al tiempo que alertaba sobre la necesidad de atender el caldo de cultivo que generó a la violencia.


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Rumbo a las pláticas de paz. Interlocutores y nuevos actores

La paz estaba en camino, pero aún tardaría en consolidarse. Sobre la efectividad del alto al fuego, se presentan versiones contradictorias. Los lectores de cada diario se quedarían con una idea diferente de los resultados del alto al fuego, según el énfasis de cada editor.

El viernes 14 de enero, de esta manera, más que informaciones se conocen opiniones en los encabezados de la prensa capitalina.

La Jornada ofrece el panorama de mayor escepticismo: "En la selva aún no hay tregua", dando crédito a dos de sus reporteros, Ricardo Alemán y Elio Enríquez. Estos enviados, escriben cómo presenciaron cuando artillería del Ejército Mexicano atacaba durante diez minutos a presuntos miembros del EZLN cerca del poblado de San Miguel.

Excélsior proporciona un escenario distinto: "Chiapas, completa calma y reabren los comercios", refiriéndose más a las zonas urbanas que a las áreas específicamente en conflicto.

El Nacional coincide con el diario anterior y además ubica como fuente a las autoridades militares: "Completa calma en Chiapas; se concentra la tropa:SDN".

Mientras se realizan las gestiones a fin de que el comisionado para la Paz pueda entrevistarse con representantes fidedignos del EZLN, en los medios se conoce la secuela de distintos hechos de violencia en Chiapas. Especialmente, el asunto de los cadáveres descubiertos en Ocosingo será motivo de nuevas definiciones.

Ese viernes 14 de enero el presidente de la CNDH, Jorge Madrazo, admite la existencia de una fosa común en Ocosingo con 11 cuerpos aún no identificados a los que, dice, no se les practicó autopsia. Informa que la Comisión ha recibido 231 solicitudes de información sobre personas "ausentes" de las poblaciones de Ocosingo, Chanal, Altamirano, San Juan Chamula, Oxchuc, San Cristóbal, Huiztán y Las Margaritas. Al día siguiente Madrazo afirma que, de confirmarse las denuncias contra el Ejército sobre supuestas violaciones a derechos humanos, se presentarán recomendaciones al gobierno de la República. Asimismo su Comisión instala dos oficinas especiales en Chiapas para recibir y dar seguimiento a las denuncias. El presidente de la Comisión de los Derechos Humanos solicita al EZLN que libere a los rehenes, entre otros, al ex gobernador Absalón Castellanos.

Ante las frecuentes acusaciones que ha recibido el Ejército responde, el sábado 15, que las imputaciones de que ha violado derechos humanos, están respaldadas sólo por rumores y se deben a una actitud "amarillista". Pero no todo era hostilidad declarativa. El sábado, según también fuentes de la Sedena, un grupo de "transgresores" disparó contra un agrupamiento del Ejército cuando éste realizaba un reconocimiento cerca del municipio de Ocosingo.

En esa misma población, el viernes 14 había tenido lugar la primera demostración de apoyo local en favor del Ejército y al gobierno federal que es, de tal suerte, también en rechazo al Ejército Zapatista: convocados por la Secretaría de Participación de la Mujer del Frente de Organizaciones Ciudadanas del PRI, cerca de 500 personas participan en una marcha coreando consignas como: "Que viva el Ejército y que se vayan los derechos humanos" (sic). Sectores de la sociedad chiapaneca que habían estado desplazados por el conflicto, comienzan a manifestarse en busca de constituirse como nuevos y, desde luego, interesados interlocutores.

Pero la marcha de Ocosingo, significativamente, no es cubierta en los noticieros de la televisión del DF. La noche del viernes 14, es en realidad poco el espacio que los telediarios dedican al conflicto en Chiapas. Apenas unos 3 minutos en 24 Horas, donde simplemente se informa de una reunión en la casa presidencial de Los Pinos, donde Carlos Salinas recibe al comisionado para la Paz y a otros funcionarios. En Hechos de Canal 13, el vacío informativo le da espacio al conductor Javier Alatorre para expresar una reflexión:

"Desde nuestra perspectiva, la negociación que ahora se impulsa debe cuidar factores básicos. En lo político, considerar al grupo de alzados en armas como un grupo políticamente, pero no como un grupo paramilitar de dimensiones logísticas (sic). Debiera además, cuidarse que estas negociaciones no abran espacios indeterminados de tiempo que pudieran contaminar el próximo proceso electoral. En lo jurídico, deberán observarse las disposiciones constitucionales en materia de garantías individuales y en lo económico, deberá analizarse cómo, pese a los cuantiosos recursos vertidos en Chiapas, persisten todavía las desigualdades y la injusticia".

El comentario de Alatorre fue excesivamente críptico. Parece que quiso decir que en la negociación entre el gobierno y el EZLN, a éste debería reconocérsele como grupo político pero sin admitírsele beligerancia militar. También, posiblemente, quiso decir que era deseable que las negociaciones no se extendieran tanto tiempo que afectaran a las elecciones de agosto. Pero cuando hablaba de la observancia de la Constitución, en materia de garantías individuales, no se sabía si estaba sumándose a las críticas a los ejércitos contendientes por presuntas violaciones a los derechos humanos, o si estaba pensando que la amnistía para los alzados (que ya era mencionada por diversas fuerzas políticas como una decisión que facilitaría el arreglo) no debía ser otorgada. El afán de opinar, en ocasiones llega a ser motivo de mayores confusiones.

Enlace, de Canal 11, presenta esa noche escenas de militares en Chiapas, entregando víveres, proporcionando atención médica y auxiliando a la población. Se trataba, evidentemente, de ofrecer una imagen favorable del Ejército Mexicano, en contraste con las acusaciones que se hacían a esa corporación. También se trataba de subrayar la idea de que, a diferencia del EZLN, los miembros del Ejército Mexicano sí actuaban en beneficio de los chiapanecos. Escenas de ese tipo, se vuelven rutinarias, en los siguientes días, en los telenoticieros.

El sábado 15, los diarios ofrecen versiones contradictorias sobre la designación, o la aceptación, del obispo Samuel Ruiz como mediador en Chiapas. El comisionado Manuel Camacho Solís, había dicho en rueda de prensa que:

"Respecto a la mediación, el EZLN ha propuesto al obispo Samuel Ruiz en las tareas de mediación. Para el Comisionado su participación se considera importante, cualquier planteamiento o propuesta que a través de él se reciba, será de inmediato considerada".

El asunto parecía claro: el Ejército Zapatista propuso a Ruiz como mediador y el gobierno, a través de Camacho, aceptó que así fuera. Sólo que en algunos diarios la idea de que el obispo Ruiz fuera representante del EZLN aparentemente causó confusiones.

El Heraldo de México cabeceó que "Al negociar, no imitaremos a otros países: Camacho" junto a un titular, referido al comisionado, en donde se decía: "Designó a Ruiz como mediador con el EZLN".

El Universal, en su titular, decía: "Proponen los 'zapatistas' a Samuel Ruiz como mediador", sugiriendo que se trataba de una iniciativa aún sin beneplácito de la contraparte gubernamental.

La Jornada también le confería un carácter de incertidumbre al asunto, al cabecear "Samuel Ruiz, virtual mediador con el EZLN".

Reforma ofrecía mayor precisión: "Aceptan a obispo como mediador", especificando en su nota correspondiente que tal aquiescencia había estado a cargo del comisionado Manuel Camacho.


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Paréntesis. Fantasías sobre la soledad del poder

El domingo 16 de enero, el diario El Financiero anunciaba en su primera plana una nota del periodista Rodolfo Rojas Zea que parecía ser sensacional: "Apresura la guerrilla la soledad presidencial", se indicaba. Allí se remitía al lector hasta la página 18 que, completa, estaba dedicada a un reportaje sobre el aislamiento en el que, se aseguraba, había quedado el Presidente Carlos Salinas de Gortari.

El reportero, sin precisar sus fuentes, aseguraba que su información provenía de gente allegada al Presidente ("algunos de sus más cercanos colaboradores", "fuentes fidedignas") y ofrecía tal lujo de detalles que las revelaciones parecían tener verosimilitud. Rojas Zea aseguraba que la familia del Presidente de la República había salido del país con motivo de la crisis de Chiapas; relataba cómo, en compañía del candidato presidencial del PRI, Salinas se había enterado, en Huatulco, del levantamiento neozapatista del primero de enero e incluso transcribía las conversaciones que esa madrugada el Presidente habría tenido con varios funcionarios.

Nada de eso, o casi nada, era verdad, según se estableció después.

Al día siguiente, un modesto recuadro, también en primera plana, ese diario indicó que:

"El Financiero lamenta las imprecisiones de la información publicada en primera plana el pasado domingo 16 de enero bajo el título 'Apresura la Guerrilla la Soledad Presidencial'.

A los afectados y a nuestros lectores ofrecemos disculpas"

Pero ¿cuáles eran las imprecisiones que motivaron tan escuetas disculpas? ¿Cuáles los afectados, y de qué forma? ¿Se trataba de una descalificación de toda la nota publicada por ese diario (y así, una descalificación de su propio reportero) o las "imprecisiones" aludidas, pero no mencionadas en la aclaración, eran unas cuantas?

No fue sino hasta dos días más tarde, el miércoles 19 de enero, cuando en la sección de correspondencia apareció en El Financiero una carta de Miguel Angel Sánchez de Armas, director de Difusión de la Presidencia de la República.

Viaje misterioso. En su reportaje del domingo 16, Rojas Zea y El Financiero habían publicado que el Presidente Salinas,

"el viernes siete del actual envió a su familia fuera de México para protegerla de la violencia que hacia entonces se generalizaba en el país y para preservarlam asimismo, de posibles atentados e intentos de secuestro".

Se decía que en el convivio para partir la Rosca de Reyes, Salinas "se despidió de su familia" y que el viaje de su esposa e hijos había sido confirmado en la escuela de la joven Cecilia Salinas Ocelli. También aseguraron el reportero, y su periódico, que además había viajado al extranjero el padre del Presidente de la República, don Raúl Salinas Lozano "y su actual esposa, la pintora Martha Chapa".

El funcionario de Difusión de la Presidencia aclaró que:

"La señora Salinas y sus hijos no 'abandonaron el país', como falsamente escribe el reportero. Desempeñan aquí mismo sus actividades normales e incluso, en el caso de la señora Salinas, algunas de ellas de carácter público, como se registra con frecuencia en los medios informativos".

(Las cursivas, en este como en los párrafos siguientes, aparecen así en la carta de Sánchez de Armas). Poco antes, en Excélsior, la pintora Martha Chapa había aclarado, con disgusto, que no se acababa de matrimoniar con nadie.

Cena inexistente. En la sólo en apariencia enterada nota que comentamos, se afirmaba que la noche del 31 de diciembre la familia Salinas estaba reunida "en un lujoso bungalow de Huatulco, Oaxaca", con Luis Donaldo Colosio y su familia. Allí, se dice, se enteraron de la insurrección en Chiapas. El reportero colma su texto de detalles sobre el convivio, desde afirmaciones nada imaginativas ("soplaba suave el viento, había aroma de mar, la terraza era bañada por una fresca brisa", todo lo cual era previsible si se trataba de una vivienda en la playa) hasta las bebidas que se consumieron ("bebieron un whiskey" --sic--, "un humeante consomé, por supuesto de pavo", "champagna Dom Perignon" de la que "había una cuarta botella enfriándose en la hilera, pero ésta ya no fue servida"). A la mitad de la cena, se dice, el Presidente recibió una llamada del secretario de la Defensa quien le avisó lo que sucedía en Chiapas. Incluso, se transcribe el diálogo que habrían sostenido Carlos Salinas y Antonio Riviello, como si el reportero Rojas Zea hubiera estado escuchándolo en una extensión telefónica.

Desde la Presidencia, Sánchez de Armas aclaró:

"El Presidente Salinas no pasó la noche vieja en Huatulco. Como informaron los noticieros del 31 de diciembre, el jefe del Ejecutivo transcurrió esa fecha con su familia en la residencia oficial de Los Pinos".

¿Un tercer hombre?. Otros presuntos diálogos de Salinas con los entonces secretario de Gobernación Patrocinio González Garrido y el jefe de la oficina de Cordinación de la Presidencia, José Córdoba Montoya, fueron transcritas por Rojas Zea. Las transcripciones de esas presuntas charlas aparecen entrecomilladas, somo si hubiera documentos o testigos de ellas. Además, Rojas Zea (y el periódico, en el balazo de la nota) aseguraban que era "Inminente (la) renuncia de José Córdoba".

Sánchez de Armas aclaró:

"Las 'conversaciones del presidente Salinas con los señores González Garrido y Córdoba que se 'transcriben' en la nota, no corresponden a la realidad".

Actividades ignoradas. El reportero escribió, y El Financiero publicó, que:

"la asonada indígena en Chiapas impidió no sólo el tradicional saludo de las fuerzas armadas del país a su comandante supremo, como se hace todos los primeros días de enero, sino que cortó de tajo sus habituales reuniones con José Córdoba Montoya..."

Luego se asegura, como si el reportero lo hubiera visto, que Salinas:

"Durante el apogeo de la crisis hubo días en que, ya sin familia, solía despachar, contra su costumbre, en mangas de camisa, la barba azulosa en sus mejillas, a veces hasta el mediodía habitualmente rosadas. Sólo se afeitaba y duchaba para recibir visitantes especiales. No se separó ni un minuto de sus oficinas..."

Sánchez de Armas desmintió:

"El tradicional saludo de las fuerzas armadas no se suspendió, cual consigna la nota. Tuvo lugar el 3 de enero en el Salón Carranza de Los Pinos y los medios recibieron información, imagen y audio del evento".

Se añade en la carta del funcionario de la Presidencia:

"Tampoco la 'asonada indígena' (así calificada en el texto de referencia) 'cortó de tajo' las actividades programadas del Presidente, como puede constatar cualquier lector de diarios. Y por supuesto no se suspendieron los acuerdos del primer mandatario con sus colaboradores, como lo atestiguan todos los días los reporteros de la fuente".

La información sobre "La soledad presidencial", era presentada con tantos detalles que parecía verosímil. Detalles de la vida privada de Salinas y su familia, el menú de la cena de año nuevo e incluso el tipo de música que escucharon esa noche, el contenido de conversaciones privadas y hasta la tonalidad que algunos encontraban en la barba mal rasurada del Presidente, constituían docenas de detalles que daban la impresión de que el reportero tenía fuentes tan enteradas como confiables. No era así. Nos hemos detenido en esa nota porque ejemplifica un tipo de periodismo que, en aras de ofrecer grandes revelaciones, acaba por ser mentiroso. No quedó claro si la imaginación excesiva del reportero Rojas Zea, o la intención difamadora de quien o quienes le habrían filtrado esas informaciones, fueron el origen de su desafortunada nota. Tampoco, quedó claro en qué medida El Financiero revisaría sus procedimientos internos para evitar nuevas notas plagadas de falsedades.

Situaciones como esa, por cierto, no ha sido la primera vez que se producen a partir de informaciones falsas publicadas por El Financiero. Los lectores de este diario se quedaron sin saber si había una sola revelación que fuera cierta en la nota del señor Rojas Zea. Pero sí fue claro que, en contraste con la información que las había propiciado, las rectificaciones tanto del diario como del funcionario de Presidencia aparecían en sitios muy disimulados. La nota del 16 de enero, anunciada en primera plana, había recibido toda una página. Las disculpas del editor, al día siguiente, apenas ocuparon un espacio equivalente al dos por ciento de la primera plana. La carta de Sánchez de Armas, apareció en la sección de Correspondencia, en la penúltima página del diario y de manera menos vistosa que la nota a la cual rectificaba. Aún para presentar aclaraciones, El Financiero, en una práctica que no se distingue de las que en tal sentido emplean otros diarios, era quisquilloso y tacaño.


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Amnistía. Cuando la distensión sí es noticia

El domingo 16 de enero, el presidente Carlos Salinas anuncia una iniciativa de ley para otorgar amnistía general a todos los que participaron en los hechos violentos, desde el 1 de enero hasta las 11 horas del día en que se hacía este anuncio. "Cualquier acción delictuosa en contra de la población o del Ejército Mexicano posterior a este plazo no tendrá este beneficio", se aclaraba. Los partidos políticos y el gobierno de Chiapas apoyan esa medida. La Ley, es enviada al día siguiente al Congreso de la Unión. Mientras, el comisionado Manuel Camacho advierte que el conflicto se encuentra en "un momento riesgoso, porque puede haber provocaciones que busquen socavar el proceso de paz" y asegura que el EZLN es fundamentalmente mexicano y chiapaneco.

Por otro lado, en torno a los cadáveres exhumados en Ocosingo, la CNDH asegura que en ninguno de ellos hay indicios que permitan suponer ejecución sumaria o "tiro de gracia". La Defensa Nacional, por su parte, acusa a "transgresores" armados de saquear ranchos y amenazar de muerte a sus moradores e informa que las tropas federales desarrollan principalmente actividades de labor social y patrullaje.

La Amnistía, aún sujeta a la aprobación de la Ley que propone Salinas, es celebrada en todos los diarios del lunes 17. Los encabezados, por esta vez, son similares aunque no sin matices, como se muestra a continuación.

El Financiero es sintético: "Amnistía general a los rebeldes".

El Heraldo de México, emplea el mismo adjetivo para referirse a los miembros del EZLN: "Amnistía para los rebeldes, propone Salinas". Y en un balazo: "El Congreso tendrá que aprobar la iniciativa", con lo cual se sugería que la aprobación al texto enviado por el Presidente debería ser automática. No ocurrió así, porque incluso en ese tema el Poder Legislativo ejerció sus facultades para corregir iniciativas del Ejecutivo.

Ovaciones emplea casi la misma frase: "Amnistía general, ofrece Salinas".

Reforma, como El Heraldo, menciona la necesidad de que la amnistía sea aprobada por el Poder Legislativo pero es más preciso. En su encabezado principal este diario, proclama, como otros, "Anuncia CSG amnistía". Y en un balazo: "Convocarán al Congreso a período extraordinario".

unomásuno, da la noticia de la manera más escueta y directa posible: "Amnistía", en un enorme titular. En otro encabezado de portada, ubica los alcances políticos de tal medida: "Ningún pretexto contra la paz: CSG".

La Jornada también considera que la noticia se encuentra en una sola palabra y, en grandes caracteres, publica: "Amnistía". El balazo sobre ese encabezado, amplía la información: "Cubriría actos del 1 de enero a las 11 horas de ayer: CSG".

El Nacional, hace una pequeña editorialización al explicar en su encabezado: "Amnistía general para la conciliación, ofrece CSG". En realidad, el presidente Salinas dijo que el gobierno había tomado el camino de la conciliación y que una de las medidas que resultaban de esa actitud era la decisión de ofrecer la amnistía. Es decir, esta última resultaba de la vocación conciliadora y no al revés.

El Universal, se tomaba una licencia que aparentemente ayudaba para acotar la noticia pero que, en rigor, constituía un exceso respecto de las declaraciones presidenciales. Sus ocho columnas dicen: "Habrá amnistía general para los 'zapatistas': Salinas". Sin embargo, el Presidente nunca se refirió con ése término a los beneficiarios de tal medida. En su mensaje del domingo 16 habló de una amnistía para "todos los participantes en los hechos de violencia que afectaron varios municipios del estado de Chiapas, desde el día primero de enero de 1994", pero nunca dijo "zapatistas".

Excélsior también emplea comillas para, curiosamente, referirse a la medida anunciada por el Ejecutivo, como si ese diario no considerase que la amnistía fuera tal, o que tuviera los alcances que se ofrecían: " 'Amnistía General' en Chiapas, propondrá Salinas de G.", dicen sus ocho columnas.


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Cae el gobernador. Al EZLN, se le denomina por su nombre

Los avances hacia la paz incluían compromisos para acciones futuras y, de inmediato, señales políticas. Una de ellas, es la renuncia del gobernador de Chiapas Eltmar Setzer ("solicitud de licencia indefinida", es el término técnico) a quien el Congreso del Estado sustituye con Javier López Moreno. Eso ocurre el martes 18 de enero.

Casi de manera simultánea, el comisionado Manuel Camacho responde a la comunicación del EZLN declarando las bases, formas y tiempos que contempla para las negociaciones. Promete el cese al fuego, la búsqueda del diálogo a través de Samuel Ruiz y garantías para el proceso de amnistía. Aunque no reconoce al EZLN como fuerza beligerante, sí respeta el nombre que le ha dado identidad a ese grupo. Asimismo, Camacho propone cambios inmediatos en la aplicación de la justicia y respuestas sociales serias a los problemas de las comunidades.

La aceptación de Camacho para decirle al EZLN por sus siglas y su nombre, era una señal para facilitar las negociaciones pero también (en un conflicto en donde cualquier símbolo puede ser entendido según las intenciones de cada informador, o casi) fue interpretada como síntoma de debilidad del gobierno. Ese martes 18 de enero, el enviado del Noticiero Telemundo, de la TV estadounidense, Raúl Peimbert, después de entrevistar a algunos miembros del EZLN, comentaba:

"En definitiva, son campesinos que tienen al mundo sorprendido y a un gobierno en jaque. Un gobierno que primero los calificó de transgresores y ahora los reconoce como un ejército".

Más allá de la evaluación sobre si el gobierno mexicano realmente estaba en jaque, faltaba una reflexión capaz de reconocer una intención negociadora, por encima de cualquier posición de endurecimiento, en la gana de Camacho para llamar al EZ por el nombre que ese grupo de había dado a sí mismo.

La otra vertiente en la perspectiva del arreglo en Chiapas, que aún demoraría varios meses, son los otros actores. Un papel nada menor en la vida social de esa entidad, aunque con poca presencia en los medios de información, son los refugiados, o desplazados, que tuvieron que salir de sus localidades ante la amenaza de la guerra, o las intimidaciones reales que ya recibían por alguna de las fuerzas en conflicto.

La atención a esos refugiados, también es motivo de demostraciones de propaganda. El 18 de enero, la entrega de despensas y la dotación de servicios médicos por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional a 600 desplazados, en Las Margaritas, es motivo de una amplia cobertura en los medios electrónicos. Además, las autoridades militares indican que han recibido denuncias sobre actos vandálicos por parte de grupos armados.

Otros protagonistas de la crisis son los miembros de grupos indígenas y campesinos, no sólo de Chiapas, que se han organizado o cuyas organizaciones, cuando ya existían, se expresan como un sector distinto de los que se encuentran en el conflicto armado. En reunión con el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Carlos Rojas, dirigentes de campesinos indígenas de Oaxaca, Veracruz, Guerrero y desde luego Chiapas, agrupados en la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios, piden se les incluya "como actores, no comparsas" en la Mesa de Atención Social que estudiará los problemas económicos y la marginación en esas entidades.

La renuncia de Setzer y la inmediata toma de protesta por parte de López Moreno, son reseñadas ampliamente en los noticieros nocturnos de ese martes 18 y compiten con la información sobre la respuesta de Camacho al EZLN. 24 Horas y Enlace, consideran más importantes las declaraciones del Comisionado para la Paz y dejan en un segundo término la asunción del nuevo gobernador de Chiapas, que en cambio en Hechos de Canal 13 es la nota principal.

Así también, los diarios de la mañana siguiente dividen sus preferencias entre ambos asuntos. Aunque la mayoría había otorgado un día antes el encabezado principal a las demandas del EZLN, la respuesta del enviado presidencial no les merece la misma atención.

La Jornada y Reforma destacan la sustitución del mandatario chiapaneco: "Cayo Setzer, López Moreno, a Chiapas" y "Cae gobernador de Chiapas".

El Nacional elige otro sesgo, "Ya hay nuevo gobernador; despachará en Ocosingo", a partir de una declaración de López Moreno que, luego, el mismo nuevo gobernador trató de matizar.

En cambio Excélsior ("Participación política, ofrece Camacho al EZLN"), El Heraldo de México ("Permitiría la paz realizar cambios que urgen") y El Universal ("Salida política o la violencia dividiría a los pueblos: MCS") dan el primer sitio a la contestación del comisionado para la Paz.

Ovaciones se inclina por enfatizar la exigencia formal del EZLN ("Primero nos reconocen y luego platicamos"), aunque ese día en ninguna nota de ese diario se encuentra un nuevo comunicado o declaración del Ejército Zapatista en tal sentido: aparentemente, las ganas de una cabeza espectacular se antepusieron a la información contenida en esa edición de Ovaciones. Lo que ocurrió, fue que la nota del reportero Moisés Ramírez mencionaba el mensaje del EZ al Comisionado Camacho, que los medios habían dado a conocer el día anterior.

Ese miércoles 19 de enero, se anuncia la creación, por acuerdo presidencial, de la Comisión Nacional de Desarrollo Integral y Justicia Social para los Pueblos Indígenas, que presidiría la hasta entonces embajadora en Cuba, Beatriz Paredes Rangel. Se dice que el objetivo del nuevo organismo, es coordinar las acciones y definir las políticas que, en el ámbito de la administración pública, se requieren para promover el mejoramiento de las condiciones de vida de esos grupos. Mientras, en San Cristóbal, Manuel Camacho declara que "es necesario pedir perdón a los indígenas, a las comunidades, por todo el sufrimiento que han vivido" y exhorta a los chiapanecos, principalmente en la zonas del conflicto, "a ya no molestarse unos a otros". Por su parte, Samuel Ruiz afirma que "el único signo que nos hace creíbles a los cristianos es el amor por nuestro prójimo y nuestro enemigo". También en Chiapas, los juzgados de distrito tercero y cuarto del fuero común de Tuxtla dictan auto de formal prisión a 31 miembros del EZLN que fueron detenidos el 1 de enero. Informan que el resto de los detenidos, un total de 89 indígenas que se encuentran en el penal de Cerro Hueco, podrán obtener la libertad con la ley de amnistía. Mientras, 17 indígenas tzeltales de Oxchuc son liberados pero solicitan a la comisión negociadora por la paz y la reconciliación que actúe legalmente contra las autoridades de su municipio por haberlos acusado "dolosamente" de pertenecer al EZLN. En Ocosingo, el gobernador Javier López Moreno determina no trasladar los poderes del estado a este municipio (medida que había sugerido al tomar posesión) toda vez "que no existen las condiciones físicas para ello".

La tregua se mantiene, pero aparentemente es muy frágil. Ese miércoles 19, la Secretaría de la Defensa informa que "los transgresores" planean atacar las poblaciones de Yajalón, Sabanillas y Venustiano Carranza. Asimismo, dice que ha recibido denuncias de habitantes de San Cristóbal en el sentido de que "un grupo de 20 individuos armados que se cubrían el rostro" robaron, el pasado 17, numerosas cabezas de ganado en un rancho denominado San Marcos.

En tanto 24 Horas otorga el primer sitio a la noticia de la instalación de las cámaras de Diputados y Senadores para discutir la iniciativa de amnistía y luego a la presencia de López Moreno en Ocosingo, el noticiero Hechos de Televisión Azteca considera como nota más importante la denuncia de la Sedena sobre posibles nuevos ataques del EZLN. Enlace, del 11, también destaca en primer término la apertura de los trabajos legislativos. La creación de la Comisión de Desarrollo Indígena ocupa un sitio secundario en los telediarios. La información comienza a escasear, conforme el centro del conflicto se dirime en acercamientos privados, entre el representante del gobierno y los voceros del EZLN. En varios momentos de este periodo, durante toda la segunda mitad de enero y la primera de febrero, la pobreza informativa desespera tanto a los periodistas que, en ocasiones, ellos mismos se presentan como protagonistas de los acontecimientos. Hay muestras de imaginación y talento, pero también de profesionalismo escaso, entre los centenares de enviados de prensa a San Cristóbal de Las Casas.


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Del jueves 20 al domingo 23 de enero. Perdonadores, informadores y rehenes

La Ley de Amnistía cuya proposición había anunciado el domingo anterior el presidente Salinas, es aprobada jueves 20 de enero por la Cámara de Diputados, con modificaciones de fondo que la "flexibilizan" y precisan alcances, términos y plazos en su aplicación. Se pretende que con la Ley se beneficien todos los que participaron en el levantamiento armado entre el día 1 y las 15 horas del día 20 de enero. Se elimina el plazo de 30 días que se decían en el proyecto original para la deposición de armas, acción que se deja sin tiempo preestablecido. La ley de cuatro artículos y dos transitorios es aprobada por 351 votos del PRI, PAN, PPS, PFCRN y PARM y 31 abstenciones "razonadas", del PRD.

En el Senado de la República, el viernes 21, la mayoría rechaza otorgar reconocimiento de fuerza beligerante al EZLN y aprueba, con la abstención del PRD, la Ley de Amnistía. Al día siguiente, sábado 22, el presidente Carlos Salinas crea la Comisión de Amnistía y Reconciliación en Chiapas, integrada por los secretarios de Gobernación y Desarrollo Social, así como por los titulares de la Procuraduría Agraria y la Comisión Nacional de Desarrollo Integral y Justicia Social para los Pueblos Indígenas. esta nueva Comisión tiene el encargo de poner en práctica, precisamente, la Ley de Amnistía. En Chiapas el nuevo gobernador, Javier López Moreno, envía al Congreso del Estado una iniciativa de ley de amnistía local.

El viernes, también, el presidente Salinas había suscrito un decreto para condonar y eximir el pago de diversas contribuciones a 21 municipios del estado chiapaneco. Y allá mismo, el comisionado para la Paz hacía un amplio reconocimiento al Ejército Mexicano por su labor en Chiapas. Como se recordará, un día antes Manuel Camacho había hablado de pedir perdón a los campesinos indígenas de Chiapas.

Camacho, en un comunicado, fue reconocido por el EZLN como "interlocutor verdadero". El grupo alzado ratificaba su disposición al diálogo, aunque advertía que "podría reconsiderar" el cese al fuego de continuar los bombardeos a poblaciones y la detención de civiles por parte del Ejército.

En un paquete de tres comunicados y una carta enviados a La Jornada, El Financiero, Proceso y Tiempo de San Cristóbal y publicados el viernes 21, el EZLN les recordaba a Manuel Camacho y al obispo Samuel Ruiz que "las condiciones previas para el inicio de un diálogo encaminado a una solución política justa, no se han cumplido en su totalidad, pues el Ejército sigue violando el cese al fuego y permanece fuera de sus cuarteles". En otro comunicado, el EZLN indicaba que la amnistía propuesta por Carlos Salinas "es prematura en el actual proceso de diálogo, pues prevalecen las causas políticas y sociales que originaron el conflicto". Asimismo, como ya mencionamos antes, en una carta el subcomandante Marcos se preguntaba "¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?". Al día siguiente, Camacho responde o matiza: más que hablar de perdón, estamos ante una decisión política sobre el camino más eficaz para alcanzar la paz y dejar atrás abusos, violencia y marginación, expresa en una nueva comunicación al EZLN.

Las cosas no eran fáciles. Por un lado, preparar la negociación con el EZLN sin lacerar la desconfianza de los dirigentes de ese grupo, ocupaba toda la atención, o casi, de Camacho y su pequeño equipo de apoyo. Pero además había susceptibilidades en otros sectores de la sociedad mexicana, y de la sociedad en Chiapas, que consideraban que el gobierno debía acudir al diálogo con los neozapatistas en una posición de fuerza o que, en otros casos, se quejaban por estar marginados en una negociación que consideraban que les afectaba.

Estas tensiones se van manifestando en los medios de comunicación. El domingo 23 de enero, Camacho apunta que hay un "principio de empantanamiento de un proceso hacia la paz" que se refleja en tres actitudes: los alcances y posibles obstáculos que represente la aplicación de la Ley de Amnistía; la definición de una agenda para la solución de los problemas chiapanecos y las implicaciones e interpretaciones de su papel como Comisionado. Televisa transmite completo el preocupado y preocupante mensaje de Camacho pero, en la radio, ese domingo casi no se le da espacio. En los diarios del lunes, tales declaraciones desatan una reacción informativa que se comenta más adelante.

Mientras, en Los Pinos, representantes de 118 organizaciones campesinas e indígenas del estado de Chiapas presentan al Presidente de la República un documento en donde piden la desmilitarización de las zonas en conflicto, la amnistía para miembros del EZLN y el reconocimiento de ese grupo como fuerza política. Asimismo, sugieren a los zapatistas que acepten el diálogo y exigen una nueva revisión del artículo 27 constitucional y su ley reglamentaria. En otra de sus demandas, quieren un nuevo pacto constitucional que redefina la relación entre los indios y el Estado.

Otros actores, aparte del EZLN por un lado y el Ejército y el gobierno mexicanos por otro, se expresan así en el conflicto chiapaneco. Nuevas o no siempre atendidas voces, como las de aquellas 118 organizaciones cuyos líderes acudieron a Los Pinos, contribuirían a ponerle acentos y matices a un diferendo que no podía verse en blanco y en negro solamente. Otras posiciones, menos mencionadas en la prensa aunque con presencia real en la zona del conflicto, buscaban reconocimiento acudiendo incluso a recursos de manifestación pública que no estaban acostumbrados a emplear. El viernes 21, en Ocosingo, un grupo de ganaderos, comerciantes y pequeños propietarios realiza una marcha para demandar que regresen "la paz y la seguridad" a la región. "Que se acabe, se aniquile de una vez por todas a esos indios zapatistas", exigen, con más racismo que razones.

Y una posición más, que apenas hacia fines de enero comienza a encontrar algunos espacios en la prensa, es la de la ARIC Unión de Uniones, la coalición de varios millares de productores agrícolas en la zona de Las Cañadas chiapanecas y que llegan a ser los más sufridos rehenes de esta guerra pues, encontrándose en territorio ocupado por los neozapatistas, no están de acuerdo con la vía de las armas pero tampoco con la política agraria del gobierno y menos aún con la presencia del Ejército Mexicano. El sábado 22 de enero, los dirigentes de la ARIC-U de U piden al EZLN que permita el libre tránsito de campesinos en las comunidades de la región oriental de Chiapas. Una posición parecida en su origen, aunque nada demandante hacia el EZ, es la de representantes de 278 organizaciones que el domingo 23 asisten al Segundo Encuentro de Organizaciones Indígenas y Campesinas de Chiapas en San Cristóbal. Declaran que "apoyan a los zapatistas", pero "no con las armas sino con el diálogo" y solicitan la presencia, en la zona, del Presidente de la República.


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Encabezados noticiosos y la cabeza del general

La reunión de representantes de 118 comunidades campesinas de Chiapas así como la ausencia de hostilidades militares, aunque con algunos motivos de incertidumbre, ocupaba los espacios de los tres noticieros de televisión que hemos analizado. Todavía, la noche del jueves 20, cuando estas emisiones se transmitían las cámaras legislativas se encontraban en sesión y la Ley de Amnistía no era aprobada aún. 24 Horas y su conductor, como siempre, son muy escrupulosos para dar a conocer con toda puntualidad las fuentes oficiales. Incluso, se da espacio a un boletín de la Secretaría de la Defensa sobre un asalto en la carretera a Palenque.

En Hechos, de TV Azteca (en contraste con ese cuidado a partir del cual es posible que Televisa pierda una exclusiva antes de ofrecer una información que contradiga las fuentes oficiales) se desliza una versión que poco ayudaba a la causa de la paz, o a la claridad noticiosa, cuando el corresponsal Mario Humberto Meneses dice, desde Chiapas:

"... También en otros municipios de la costa existen rumores del arribo de los insurrectos. Por una parte, en la región de la costa de Chiapas se ha corrido el rumor de la presencia de estos grupos insurrectos, los que según esto, pretenden posesionarse de la presidencia municipal de Acapetagua y Huixtla, sin que esto se confirme oficialmente".

Ese ataque no ocurrió. La televisión no fue ajena a la divulgación de presunciones sin confirmar, sobre acciones militares o sociales que no ocurrían. Hay que señalar, sin embargo, que este yerro no era frecuente. El noticiero Hechos, de Televisión Azteca, a diferencia de los informativos de las otras dos cadenas, menciona la noche del viernes 21 los nuevos comunicados del Ejército Zapatista. Una de cal, en abono de la diversidad comunicativa.

La Ley de Amnistía, aprobada por el Congreso con enmiendas respecto de la iniciativa presidencial, no mereció titulares principales en todos los diarios del viernes 21. Sólo El Nacional ("La amnistía, aprobada en la Cámara"), El Universal ("Será amplia, flexible y sin límite, la ley de amnistía") y La Jornada ("La amnistía, aprobada con ampliaciones"), se ocuparon de ella como noticia más importante. Reforma cabeceaba: "Faltan condiciones para dialogar: EZLN", en tanto que El Financiero y Excélsior destinaban su titular de primera plana al aumento en el gasto social. unomásuno y El Heraldo, se ocupaban del repliegue del Ejército Mexicano en Los Altos de Chiapas, por instrucciones presidenciales.

El sábado 22, en varios diarios hay un destello de optimismo, a partir de las declaraciones del comisionado para la Paz, cuando La Jornada y El Universal titulan "Inminente encuentro Camacho-EZLN" y "Todo listo para la negociación directa con rebeldes". A pesar del parecido, hay tratamientos informativos distintos: en tanto el primero de esos diarios le llama al Ejército Zapatista por sus siglas, el otro se refiere a él con un calificativo.

Otros diarios, se ocupan de la versión de que habría algún vínculo entre el EZ y el grupo terrorista ETA, de la zona vasca en España. Así, Reforma anuncia: "Investigan nexos entre ETA y EZLN", en tanto que Ovaciones, "Sospechan vínculos del EZLN con la ETA". En ambos casos, la fuente era el diario ABC de Madrid, cuya obsesión con las presuntas extensiones mexicanas de la ETA ya habían sido conocidas aquí a fines de 1993, cuando el noticiero 24 Horas, que suele dar abundantes espacio a las noticias de ese conservador diario madrileño, reprodujo algunas informaciones al respecto. En el caso de Ovaciones, el hecho se ser propiedad de la empresa Televisa y dirigido por el periodista Jacobo Zabludovsky, explica que en sus páginas se le diera continuidad a un asunto ya divulgado antes en el noticiero del Canal 2. Sin embargo no parece justificado, en un clima de confusión y de acercamientos a la paz, exacerbar el interés público con una noticia sustentada sólo en versiones de segunda mano. (24 Horas, la noche anterior, había adelantado que "Según el periódico ABC de Madrid, podría estar la ETA en México", aunque no menciona que Ovaciones llevará ese asunto como noticia destacada). En el caso de Reforma, hay todavía menos motivos para conferir tanta importancia a una versión que, posteriormente, no tuvo ningún seguimiento capaz de llegar al encabezado de la primera plana. Eran días de pocas noticias espectaculares y, en el río revuelto, cada quien pescaba asuntos según su vocación editorial.

El Heraldo de México, que en ningún momento de este conflicto se desdice de su fama de diario conservador, aprovecha el vacío informativo para darle un lleguecito a la iglesia de San Cristóbal. Su encabezado de ese sábado 22, reza: "Religiosos extranjeros alientan la insurrección" y es acompañado de una nota en donde se asegura que:

"De acuerdo con informes de Inteligencia de la Defensa Nacional, son varios los extranjeros avecindados en Chiapas --algunos ya retirados, incluso, de sus respectivos ministerios-- que han apoyado el movimiento de insurrección en aquella entidad".

La versión, sin embargo, no aparece, al menos con tal espectacularidad, en otros diarios de la capital mexicana. De ser cierta, sorprende que tales fuentes "de inteligencia de la Defensa Nacional" hubieran escogido a El Heraldo para ofrecer sus revelaciones. Por otro lado, no es lo mismo "religiosos", lo cual remite a sacerdotes o miembros del clero con responsabilidades específicas dentro de la estructura eclesiástica, que individuos "ya retirados" del ejercicio de tales atribuciones.

El Heraldo de México no espera mucho para continuar con una política de desinformación. El sábado, se había sabido en San Cristóbal que el Ejército Zapatista estaba dispuesto a liberar al ex gobernador chiapaneco, el general Absalón Castellanos, a cambio de los zapatistas que habían caído presos. Manuel Camacho hace el anuncio, sin dar fechas sobre esa posible liberación. El Heraldo, sin embargo, informa (o desinforma) el domingo 23: "Inminente reunión de Camacho Solís y el EZLN", como cabeza de una nota del reportero Miguel A. Mazariegos en la que se decía:

"Manuel Camacho Solís informó que en las próximas horas entablará reunión con la comandancia general del EZLN en algún lugar de la selva lacandona, donde le entregarán sano y salvo al general Absalón Castellanos Domínguez, de quien se dice extraoficialmente ya está en su hogar en Tuxtla Gutiérrez".

El general Castellanos sería liberado, en efecto, pero no pocas horas sino hasta 24 días después.

Otro manejo informativo, más responsable o quizá menos desenterado, es el de Excélsior que ese domingo 23 de enero anuncia con pulcritud: "Negociaciones; ofrece el EZLN intercambiar a Absalón".

El Financiero, dice en su primera plana: "Acepta el gobierno intercambiar prisioneros de guerra por Absalón".

En tanto, en El Universal: "Acepta EZLN canjear prisioneros" (quien leyera los encabezados de este diario y del anterior, se quedaría sin saber de quién era la iniciativa del canje, si del EZ y del gobierno).

Ovaciones, en busca del titular vendedor, casi casi publica una metáfora de su propia actitud informativa: "Zapatistas ponen precio a la cabeza de Absalón".

Reforma, algo adelantado a los hechos: "Acuerdan diálogo".

El Nacional, más preciso, dice: "Camacho y Samuel Ruiz se reunirán con el EZLN" y, en un encabezado secundario "Pactaron liberación del general Absalón Castellanos y de los guerrilleros que están detenidos".

unomásuno, en busca de la precisión: "Negociará el EZLN", junto a un titular de menores dimensiones que abunda: "Absalón a cambio de presos, pide". Dos días después, reiterando esa noticia, unomásuno dedica su cabeza principal a decir: "Ofrece el EZLN canjear a Absalón", aunque llamaba la atención que ese diario, tan cuidadoso en otras ocasiones, diera como noticia algo que no lo era.

Similar disparidad se aprecia en los titulares del lunes 24 de enero, cuando las ya mencionadas declaraciones de Manuel Camacho parecen significar un balde de agua fría sobre las esperanzas de una reunión inminente con el EZ.

El Heraldo, que otra vez pareciera complacerse con las dificultades para la paz, alerta en su encabezado: "Se empantanaron las negociaciones en Chiapas: Camacho". Una declaración que el ex regente del DF nunca hizo pero que El Heraldo de México le atribuía, en una cabeza secundaria, era la siguiente: "Lamentó el Comisionado que el EZLN no entendiera la amnistía".

El Nacional, en cambio, informa haciendo suya, pero sin exagerarla, aquella afirmación más contundente del representante presidencial: "Signos de empantanamiento en el proceso de paz: MCS". Otros diarios publicaron encabezados similares.


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Del 24 al 26 de enero. Guerra de posiciones

Lunes 24 de enero: comunicados del EZLN, la CNDH y la SDN. En documentos enviados a Manuel Camacho y a Samuel Ruiz, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General, del EZLN, asegura que no impedirá el proceso electoral federal y considera que el horizonte se empieza a oscurecer. Señala que la Ley de Amnistía no dificultará el diálogo y propone que se establezca una agenda de discusión con cuatro puntos: demandas económicas; demandas sociales, demandas políticas y garantías a una y otra partes en conflicto. Agrega que dejará en libertad al ex gobernador Absalón Castellanos Domínguez. Al mismo tiempo, la Comision Nacional de Derechos Humanos informa que ha recibido un total de 170 quejas y denuncias y que los expedientes concluidos suman 106. En cuanto a la localización de las personas ausentes o presuntamente desaparecidas, se han recibido 400 reportes, habiéndose encontrado hasta la fecha a 273, dice la CNDH.

Al día siguiente, la Comisión de Derechos Humanos notifica que el total de detenidos que han sido notificados ante el organismo es de 131; también que hay 18 extranjeros de nacionalidades guatemalteca, salvadoreña y hondureña, quienes están a disposición de las autoridades migratorias de Tapachula. Todavía el lunes, en otra comunicación, la Secretaría de la Defensa Nacional informa que sigue recibiendo denuncias de organizaciones y ganaderos por la proliferación de asaltos cometidos por "grupos de individuos armados" y asegura que han sido robadas mil 500 cabezas de ganado en la zona de conflicto. El martes, la Defensa Nacional establece en San Cristóbal una oficina de quejas y atención a los ciudadanos con el fin de, según dice, hacer más transparente la actuación del personal militar hacia la población civil.

Martes 25 de enero: Salinas en Chiapas. El Presidente de la República acude por varias horas a Tuxtla Gutiérrez, en donde se reune con representantes de 280 organizaciones indígenas y campesinas a quienes asegura que la solución en Chiapas se seguirá buscando por la vía del diálogo, la razón y la concordia. El primer mandatario anuncia un paquete de medidas políticas y económicas: mecanismos más fluidos de abasto; dar atención a la salud; constituir un fideicomiso para viudas y huérfanos y dar facilidades para el retorno a las comunidades; no ocultar nada en relación con los derechos humanos, atender y resolver los planteamientos al respecto; instalar una ventanilla de atención a los asuntos agrarios; apoyar al Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas; analizar implicaciones de la Ley de Amnistía; fortalecer el Programa de Acopio y Comercialización del Café y proceder con prudencia en el caso de los expulsados de sus comunidades.

En otro momento, en la ciudad de México, Salinas asegura que Manuel Camacho, "ha cumplido con la responsabilidad que asumió, con lealtad a las instituciones, al Presidente de la República y a México. Al mismo tiempo ese martes, en Chiapas, el Congreso estatal aprueba la ley local de Amnistía con la cual se pretende "abrir las rejas para cerrar las heridas siempre y cuando se den las condiciones mínimas que garanticen el establecimiento de la nueva concordia pública".

Pero la concordia está lejos. Ese martes, en San Cristóbal, un grupo de ciudadanos se vuelve a manifestar, reclamando: "Nosotros sí somos verdaderos coletos (como se conoce a los habitantes de esa localidad) que queremos la paz, no jipis vagos, greñudos y mugrosos que vienen a hacerse publicidad". Ese grupo asegura, en una marcha, que apoya al Presidente de la República, al Ejército Mexicano y que está en favor de la paz y la tranquilidad. No lo parece.

Miércoles 26 de enero: aclaraciones e invitaciones. Manuel Camacho critica a quienes, por ligereza, acusan a los miembros de la Iglesia, en particular al obispo Samuel Ruiz, de ser los responsables de la violencia. "Todos debemos tener la responsabilidad de ayudar a la paz y el obispo de San Cristóbal está contribuyendo de una forma muy clara", considera el Comisionado. En tanto, en una de las pocas aclaraciones que voceros del Ejército hacen sobre las imputaciones a presuntos excesos de su parte el subjefe de la 31a. zona militar, Pablo Ruiz, dice que: "En Chiapas no hay daño que reparar, pues no hubo bombardeos, sino sólo disparos con metralleta, sin vestigios de destrucción ni combates sobre viviendas y bosques".

En la televisión de esos días, el tema Chiapas pierde intensidad el lunes 24 (en el resumen de apertura de Enlace de Canal 11 ni siquiera se le menciona, en tanto que Televisa y el 13 aluden a los trabajos del Comisionado para la Paz). El martes, la atención es ocupada por el viaje del presidente Salinas a Tuxtla Gutiérrez: 24 Horas reproduce, completo, el mensaje de aproximadamente 5 minutos que el primer mandatario dirige en esa visita. Luego, el reportero Guillermo López comenta el diálogo con los dirigentees indígenas a quienes, dice:

"... el presidente Salinas escuchó sin matices, clara y directamente los reclamos de representantes de más de 280 organizaciones indígenas chiapanecas, que por primera vez se unieron en un consejo ejecutivo"

(Sin embargo el reportero López deja abierta una duda en los televidentes, ¿cómo se escucha sin matices?). Luego se reproduce, durante cerca de 12 minutos, parte de la sesión en donde el presidente Salinas aparecía atento, tomando nota, al escuchar a varios de los dirigentes campesinos. Allí, se daba voz a un sector poco reconocido hasta entonces en el transcurso del conflicto. Completa, y hasta didáctica por la cantidad de exigencias así manifestadas, esa información fue una de las más extensas que la televisión mexicana transmitió en esos días del conflicto en Chiapas. No puede asegurarse que el cumplimiento de las peticiones de esos dirigentes indígenas haya tenido el mismo seguimiento. El noticiero Hechos, del Canal 13, antes que la información sobre ese encuentro en Tuxtla Gutiérrez dio su espacio principal a declaraciones de Manuel Camacho sobre la aceptación del diálogo por parte del EZLN y hasta después, de manera menos extensa que Televisa, reprodujo partes de aquella reunión. Enlace, del 11, ubicó a la entrevista de Salinas como su nota principal y reprodujo palabras presidenciales, aunque no de forma tan amplia como el Canal 2.

Otra de las consecuencias a estas alturas del conflicto, es la personalidad que, más allá de las aceptaciones gubernamentales, se le adjudica ya al Ejército Zapatista incluso en los medios electrónicos, que los primeros días de enero se mostraban reacios a mencionarlo por su nombre. En su emisión del martes, el conductor de 24 Horas decía:

"Anoche, una hora después de que terminó este noticiero, se repartió en Chiapas un comunicado que se atribuye al EZLN. En él, el grupo armado fija una agenda de negociaciones con el gobierno".

El comunicado no fue leído, solamente apareció brevemente en pantalla. Pero las siglas del grupo armado habían dejado de ser tabú en la empresa más grande de la televisión privada.

Ese martes, además, se había realizado una nueva manifestación frente a las instalaciones de Televisa. Esta empresa, que antes ignoraba las demostraciones en su contra, ahora las cubre como parte de la nueva actitud informativa que tiene respecto de los ciudadanos que discrepan con ella. Así Televisa busca ganar o recuperar legitimidad o, en todo caso, demostrar que es capaz incluso de recuperar, en su beneficio, las demostraciones en contra cuya. Zabludovsky lee:

"Un grupo de personas se reunió esta tarde frente a la fachada de Televisa en la Avenida Chapultepec. Protestaban por lo que juzgan información distorsionada de Televisa en relación con Chiapas. Y después entre otras cosas pedían se reconozca a los grupos armados de Chiapas como fuerza beligerante. La agencia italiana ANSA, única agencia que reporta esta manifestación, calcula en mil los manifestantes".

Esa concentración también fue mencionada por Hechos de Canal 11, cuyo reportero evaluó en 3 mil el número de asistentes. La movilización, había sido convocada desde el viernes anterior en un desplegado a toda plana, aparecido en la página 48 de La Jornada. Un escueto pero vistoso llamado, opinaba e invitaba:

Si Todo Puede Cambiar, ¿Por qué la

Televisión No?

Por el derecho a la información

¡BASTA DE TELEVISA!

Mitin Martes 26 a las 16.30 O.M. Frente a Televisa Chapultepec

(Metro Balderas)

Aparecían las firmas de varios centenares de grupos y personas. Entre muchos otros: Grupo de Comunicación Plural, Estudiantes de Comunicación UAM X, Cencos, Canal 6 de Julio, COMPA, Coordinación e Información de la Mujer A.C., Frente por la Democracia y la Paz, Los Nakos, Botellita de Jerez, Consejo Estudiantil Univerasitario-CEU UNAM, Comisión de Solidaridad y Derechos Humanos de las Comunidades Eclesiales de Base, Frente del Pueblo, Unidad Obrera Socialista UNIOS, STUNAM... Mucho más abajo, aparecía la firma de los Partidos del Trabajo, Revolucionario de los Trabajadores y de la Revolución Democrática. Dos de los dirigentes en el DF de este último partido, Marcos Rascón y Javier Hidalgo, aparecían entre los responsables de esa publicación (además de Ana Lilia Cepeda, Priscila Pacheco, Adolfo Llubere, Alejandro Ordorica y Mariano Elías). Además se incluían las firmas de varias docenas de periodistas y estudiosos de la comunicación.

Protesta evidentemente importante ese mitin tuvo, a juzgar por el cálculo más optimista, una concurrencia muy pobre que contrastaba con la membresía y la representatividad de tantos grupos y tantas personas. Una protesta así se magra, en lugar de presión se convertía en tácito respaldo para Televisa: si tan pocos ciudadanos acudían a un llamado tan espectacular, podía pensarse que el reclamo contra esa empresa no formaba parte de la agenda de intereses de la mayoría de la sociedad. Televisa, de todos modos, seguiría siendo protagonista, indirecto o no, de la guerra en Chiapas.


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Compromisos democráticos, iconografía pacifista

El miércoles 26, el organismo denominado Consejo para la Democracia, que integra gente de diversos partidos o sin militancia partidaria, entregó al candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, el documento "20 Compromisos por la Democracia". Ese prontuario de demandas muy variadas, que había sido elaborado el año anterior, antes de la crisis chiapaneca, estaba siendo entregado a todos los candidatos a la Presidencia de las República pero ninguna de tales ceremonias tuvo la difusión que recibió el encuentro con el candidato del PRI. Esa noche, el noticiero de Canal 13 lo destacó en su resumen de temas principales y al día siguiente, varios diarios le dieron su "ocho columnas".

Era la primera vez, en casi un mes de conflicto en Chiapas, que las declaraciones de un candidato presidencial recibían un encabezado principal en alguno de los diarios de la ciudad de México. Cinco de ellos, de entre los revisados para este estudio, lo hicieron en esta ocasión, destacando sobre todo la respuesta del candidato del PRI a quienes le llevaron el mencionado documento.

Excélsior publica, poniendo el énfasis en lo que dijo el candidato en vez del compromiso de quienes lo fueron a visitar: "Acuerdo para hacer efectivo el voto, propone Colosio Murrieta".

unomásuno, de manera similar: "Acuerdo político, pide Colosio".

El Universal, en un titular poco alusivo a los conflictos nacionales: "No son tiempos de derroches ni de despilfarros: LDC".

Ovaciones, el único que se refiere a la guerra en el sureste: "Chiapas, producto de la arbitrariedad".

El Nacional: "20 compromisos por la democracia, acepta LDC". Pero en realidad, a juzgar por las notas de la prensa, el candidato priista se comprometió a estudiar el documento pero no lo suscribió, como equivocadamente sugería este diario. Esto se debía, quizá, a que algunos de los promotores de los 20 Acuerdos dieron a entender que Colosio lo había firmado. Pero no se publicaron datos ciertos que apuntalaran esa versión.

Antes, las informaciones sobre las campañas electorales y otras actividades de los candidatos a la Presidencia habían quedado relegadas por la crisis chiapaneca. Esto no significa que no hubiera notas e imágenes, incluso intencionadas, sobre las tareas de proselitismo político.

En el mismo El Nacional, el 24 de enero había aparecido, muy destacada en primera plana --ocupando tres de las cinco columnas del diario-- una fotografía de Luis Donaldo Colosio detrás de un niño, al que ayuda a echar a volar una paloma blanca. La mirada de Colosio se encuentra sobre el avecilla, en gesto de aliento. La foto, de Miguel Angel Martínez, había sido tomada durante un recorrido de ese candidato por el Distrito Federal y no tenía encabezado; en el pie, escueto, no se hacía alusión a la alegoría pacifista representada en esa imagen.

Una fotografía casi idéntica, tomada en el poblado Adolfo López Mateos en Tamaulipas y publicada el viernes 21 de enero en El Universal, mostraba a Colosio detrás de dos niños que, igualmente, acababan de soltar una paloma blanca. La foto, del reportero gráfico Vicente Arteaga, ocupaba la parte superior del diario, en tres de las ocho columnas disponibles. El símbolo de la paz, que por lo visto fue utilizado varias ocasiones en la campaña del PRI, dejaba la sensación de un Colosio partidario de las libertades y de la esperanza: niños y palomas eran utilizados de manera claramente simbólica. Ese perfil del candidato del PRI se afirmaría después, incluso con el asesinato del que fue víctima el 23 de marzo en Tijuana.


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Acuerdo de los partidos. Momento de la política

El compromiso de todos los partidos por la paz y para facilitar el tránsito democrático, ya estaba siendo procesado por la Secretaría de Gobernación cuando se conocieron las declaraciones de Colosio. El jueves 27 se anunció que ese, y otros siete candidatos presidenciales, junto con los dirigentes de sus partidos y al lado del promotor del documento, el secretario Jorge Carpizo, suscribieron varios acuerdos en un "Compromiso por la Paz, la Democracia y la Justicia". Allí se acuerda: a) tomar las decisiones que conduzcan a crear las condiciones de confianza y certidumbre en todas las instancias que intervienen en el proceso electoral; b) propiciar y mantener las condiciones políticas y sociales que garanticen un clima de confianza a la inversión productiva y al crecimiento económico; c) profundizar las políticas públicas de atención prioritaria a los grandes problemas y rezagos sociales del país; d) facilitar que quienes hayan optado por el enfrentamiento, se sumen al proceso de transformación de la vida política y e) conducir las decisiones políticas de tal manera que siempre se contribuya a fortalecer la capacidad de autodeterminación de México y a reafirmar la independencia y soberanía nacionales. De todos los partidos registrados, sólo se abstiene el Popular Socialista, alegando desacuerdos con el procedimiento que se siguió para recabar su opinión.

Ese jueves Carlos Salinas, en una reunión en Los Pinos con miembros del PRI, exhorta a "reafirmar nuestro compromiso con un proceso electoral apegado a la ley, limpio, transparente y convincente" y, según versiones no oficiales pero tampoco desmentidas, recomienda que "no se haga bolas nadie, el PRI tiene al candidato que lo llevará a la victoria democrática; el voto de los mexicanos hará triunfar democráticamente a Luis Donaldo Colosio". Para entonces, menudeaban las versiones sobre el propósito de Manuel Camacho Solís para buscar que el PRI rectificara y lo nombrara a él como candidato presidencial en vez de Colosio. El Presidente Salinas, buscando ubicar a cada quien en su sitio, dice de Camacho, que "es un miembro leal de nuestro partido (que) busca con su esfuerzo y trabajo colaborar con el gobierno para alcanzar la paz en Chiapas". Ese jueves, Camacho comenta públicamente que aún no puede dar a conocer la nueva respuesta del EZLN sobre el inicio de pláticas.

Los telediarios de esa noche, si bien dan amplia cabida a las palabras presidenciales, no mencionan la alusión a la candidatura presidencial del PRI. No se puede decir que no conocieran la nota, que ya circulaba en los vespertinos y que había sido comentada en varios noticieros radiofónicos, con el coloquial "no se hagan bolas" que habría pronunciado Salinas.

El Acuerdo de los partidos políticos, significativamente, recibe un tratamiento muy sobrio, con poco espacio. En cambio, en los diarios del viernes 28 se le da un tratamiento diverso a esas declaraciones.

"No funcionó en Chiapas el sistema de información: CSG", dice Excélsior, ubicando en otro encabezado la frase "No se hagan bolas, el voto hará triunfar a Colosio".

La intención presidencial, a veces con todo y la coloquial afirmación, es destacada por otros cinco diarios: "Colosio, único candidato del PRI, aclara Salinas" (El Heraldo); "Tiene el PRI el candidato que lo llevará al triunfo" (El Universal); "Salinas: el PRI tiene un candidato" (Ovaciones); "Colosio es el candidato" (unomásuno); "Que no se hagan bolas; Colosio es el candidato" (Reforma).

Para La Jornada y El Nacional, que en esta ocasión se encuentran menos supeditados a la política coyuntural y con miras en la política de largo plazo, el acuerdo de los partidos políticos es el hecho principal, si bien recogen en sus primeras planas las declaraciones presidenciales. El Financiero en cambio, da su encabezado principal a otro asunto ("Inexistente política industrial", sobre una declaración, nada novedosa, de voceros empresariales).


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Los bombardeos siguen constituyendo noticia

Ese viernes 28, varios diarios reproducen declaraciones del general Miguel Angel Godínez Bravo, comandante de la Séptima Zona Militar, quien sale a la defensa del Ejército Mexicano ante las frecuentes acusaciones de bombardeos, ataques aáreos sobre civiles y violaciones a los derechos humanos.

"Nada tenemos que ocultar", considera el general, quien además y niega que miembros del Ejército Mexicano hayan violado derechos humanos:

"sólo se defendieron de agresiones; la aviación militar no bombardeó porque no tenemos bombas... el Ejército Mexicano está por una solución negociada".

Hay periodistas, dice el general Godínez Bravo,

"que emplean el término bombardear pero hasta el momento no han dicho dónde están las casas o las chozas incendiadas por los bombardeos del Ejército... yo quisiera que fueran precisos en ese sentido".

Varios diarios incluyen en sus ediciones esas declaraciones, o parte de ellas. Ese es el caso de Excélsior, El Heraldo, El Universal y La Jornada. Reforma lo hace, pero omitiendo el desmentido de Godínez sobre los presuntos bombardeos, en un silencio informativo que contrasta con la actitud de ese mismo diario que había sido, como se vio en el segundo capítulo de este libro, uno de los medios que durante la primera semana de enero más propalaron las versiones sobre el presunto lanzamiento de bombas.

El día anterior, varios de ésos diarios habían dado cuenta de una invitación de la Secretaría de la Defensa Nacional para que los reporteros constataran que en las comunidades de El Corralito, San Antonio de los Baños y San Isidro El Ocotal, el Ejército no había disparado contra asentamientos civiles ni empleado bombas. El teniente coronel Pablo Ruiz Martínez, subjefe de la 31a. zona militar, condujo la visita. Es interesante revisar el tratamiento que, el jueves 27 de enero, recibe esa información del Ejército.

El Financiero ubicó en páginas interiores y bajo el título "Ningún bombardeo en Chiapas, por lo cual 'no hay daños que reparar", la nota de su enviado Víctor Chávez. Allí se dice, entre otras cosas, que:

"Durante un recorrido con el Ejército por las montañas y poblaciones cercanas a la zona donde se registró la primera emboscada --evadiendo visitar zonas donde hubo mayores enfrentamientos, como Ocosingo y Rancho Nuevo-- el teniente coronel aseguró: 'El Ejército sólo respondió con G-3 (metralletas de alto alcance) y con rockets lanzados por las mismas. Pero nunca se pueden comparar con bombas o dinamitas, las cuales sí podrían haber causado muertes".

Sigue la nota de Chávez:

"En el breve recorrido por las montañas, donde los zapatistas se ocultaron para tomar por sorpresa a los militares, se observaron grandes porciones de tierra quemadas, con cenizas --presumiblemente con bombas--, árboles y barricadas con diversos impactos de bala. A todo ello, el teniente coronel de la Defensa, quien fue el guía del recorrido, aseguró que 'esas no fueron bombas, son campamentos de ellos'. Por parte del Ejército sólo hubo ametrallamientos, enfatizó".

El mismo recorrido es reseñado en La Jornada, también en páginas interiores --en la parte superior de su página 5-- pero con una llamada en primera plana ("Invitó la Sedena a periodistas a verificar que no hubo disparos en comunidades de la periferia") por el reportero Ricardo Alemán:

"Los periodistas constataron que durante los enfrentamientos las casas de la población civil no resultaron dañadas, y que durante los tres días posteriores a los ataques el Ejército Mexicano resguardó y apoyó el regreso de las familias a sus hogares".

Esta nota no da crédito a la presencia del teniente coronel Ruiz Martínez y, por lo tanto, no cita sus declaraciones. La información de La Jornada aparecía bajo el encabezado: "No hubo daños a la población civil en tres poblados chiapanecos", y bajo el balazo "Constatan reporteros".

Reforma publica una información de Clara Torres, "Niega ejército bombardeo", en la que se escribe:

"Para demostrar que el 4 de enero no hubo bombardeo sobre San Cristóbal de las Casas sino un ametrallamiento enmedio del bosque para liberar a unos cien soldados que fueron emboscados, la Sectetaría de la Defensa Nacional llevó ayer a un grupo de periodistas al lugar de los hechos. 'Si hubieran sido bombas', dijo un militar de alto rango que pidió ser identificado como Pablo, 'hubieran dejado boquetes'; lo que se usaron fueron metralletas y rockets, que son como misiles que miden unos 30 centímetros. Otro militar, llamado David, aseguró que no hay ninguna casa destruída ni quemada, y que las operaciones fueron contra los 'transgresores' y no contra la población civil".

El Heraldo de México, incluye la información sobre esa visita dentro del cuerpo una dos nota más amplia, las cuales aparecen bajo el titular "Persiste el riesgo de nuevos ataques del EZLN". La nota que nos interesa, aparece con el encabezado "No habrá otra sorpresa del EZLN". Los enviados José Luis Popo y Miguel A. Mazariegos M., dedican once de doce párrafos de esa información a relatar una emboscada y, hasta el final, escriben:

"El Ejército mexicano dio cuenta de que en esta región de Los Altos de Chiapas (Los Corralitos, San Cristóbal de las Casas) en ningún momento las fuerzas aéreas bombardearon a la población civil y que por el contrario, sólo ametrallaron los puntos boscosos de la zona, de donde los grupos rebeldes disparaban a los militares".

Ningún otro diario, de los revisados para este libro, hizo referencia a las aclaraciones del Ejército Mexicano.

La información de la Sedena, evidentemente pretendía aclarar (aunque, como hemos mencionado antes, un poco tarde) versiones como aquella de La Jornada del jueves 6 de enero ("Bombardeos, pánico, éxodo"). Ese intento queda relegado por otros acontecimientos. Pero además, puede advertirse un significativo interés de numerosos medios informativos para no publicar tales aclaraciones y, en el caso de aquellos que sí lo hacen, para conferirles sitios de menor importancia a los que habían ocupado las notas desmentidas por las autoridades militares.

La nota más completa, con todo y la intencionalidad del reportero Víctor Chávez, fue la de El Financiero. Sin embargo desde el comienzo se alerta al lector, propiciando su desconfianza, al apuntar que los guías militares eludieron visitar otras zonas en las que hubo enfrentamientos (no se dice si ese, y otros reporteros, insistieron en ir también a Ocosingo y Rancho Nuevo). Tampoco se recuerda que uno de los sitios en los que varios diarios habían dicho que ocurrieron bombardeos, era precisamente en las cercanías de San Cristóbal, que sí formaron parte de la visita. Dice también el reportero, a pesar de las indicaciones de los funcionarios del Ejército, que las porciones de tierra que vió habían sido quemadas "presumiblemente con bombas": ¿a partir de qué conocimiento, o de qué elementos, se formula esa presunción? ¿Cómo se distingue a una porción de terreno 'quemada con bombas' de una que no lo es?

Por su parte, la reportera de Reforma no alcanzó a escuchar completo el nombre del militar que los guió y, quizá familiarizada con el empleo de seudónimos en el otro ejército en combate, el EZLN, apunta que "pidió ser identificado como Pablo" y que otro más, es "llamado David". No recordó que las autoridades del Ejército Mexicano no usan sobrenombres. Pero no era ese el único error. Para los reporteros de El Heraldo, el militar que los condujo se llama Pablo Raúl, y no Pablo Ruiz como aparece en otros medios.

Mucho antes de estos días finales de enero, los diarios permitían que el lector se hiciera bolas con la información sobre Chiapas. A partir de aclaraciones tan disimuladas como las que hemos transcrito, es explicable que un significativo segmento de la sociedad continuara pensando que en Chiapas habían ocurrido bombardeos. La prensa no ayudó a esclarecer una confusión que ella misma había propalado.


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El Ejército Mexicano, en busca de una nueva imagen

Y en tanto la prensa era reacia a publicar las aclaraciones del Ejército Mexicano, en la televisión un día sí, y otro casi siempre también, aparecían escenas de soldados mexicanos ayudando a la población chiapaneca. De esa manera se procuraba mostrar en actitudes amables a elementos del Ejército federal. Pero lo que por la noche se mostraba en televisión al día siguiente se contradecía, o se ignoraba, en la prensa escrita. En la televisión, también se propagaban expresiones de chiapanecos en favor del Ejército.

Así por ejemplo, en su emisión del viernes 28 de enero el noticiario 24 Horas, en reportaje de Alberto León, aseguraba que "En Chiapas es destacada la labor del Ejército Mexicano". Acto seguido, se apreciaban escenas del mitin de ese día en San Cristóbal, en donde uno de los oradores se refería elogiosamente a "nuestro glorioso Ejército Mexicano, a quienes les debemos gratitud y admiración de toda la vida". La noticia no era la realización del mitin, sino el que allí se hubieran expresado reconocimientos enfáticos al Ejército.

La Jornada, el 1 de febrero, incluye en páginas interiores una entrevista de Blanche Petrich y Epigmenio Ibarra al general Miguel Angel Godínez, bajo el encabezado "Injusta la acusación de violar derechos humanos: Godínez". En la nota, se decía que el militar aseguraba:

"Con la ayuda de los medios de comunicación y de algunos organismos no gubernamentales de derechos humanos la fuerza armada ha sido acusada de violar los derechos humanos".

Y aclaraba Godínez, en La Jornada, que había ofrecido versiones contrarias:

"No usamos ni una sola bomba porque las bombas que usas esos aviones no aparecieron en ningún lugar. Lo único que usamos fue ametralladora y rocket, que no es lo mismo que bomba".

Claro que no es lo mismo. Aunque el hecho de que como no se emplearon bombas no apareció ninguna, no es igual a señalar que, como no hay indicios de ellas, significa que ese armamamento no se utilizó en Chiapas. En sus explicaciones, tardías y ante reporteros desconfiados, el general Godínez se enredaba.

El Ejército Mexicano, a la vez que propiciaba la presentación de notas que le fueran favorables, denunciaba las actividades de gente armada que, decía, estaba acosando a la población de la zona en el conflicto. El último día de enero, un comunicado de la Sedena informa que cerca del rancho Miguel Hidalgo, en el municipio de Ocosingo, 500 personas armadas mantienen cercados a mil 460 habitantes, a quienes exigen víveres, pago de "impuestos de guerra" y tratan de obligarlos a unirse al movimiento bajo amenaza de muerte. Añadía la Defensa Nacional que tenía informes de desalojos violentos, saqueos de ranchos ganaderos e incendio y destrucción de casas, medidas de hostigamiento, todas ellas, contra indígenas que se negbaan a colaborar. Esta información aparece destacada en Hechos, del Canal 13, aunque no así en 24 Horas, ni en Enlace. Otro motivo de preocupación, y de notas en los medios, es la situación de varios millares de campesinos desplazados por el conflicto armado. El 31 de enero, en Las Margaritas, tres de seis mil de esos campesinos solicitan a los gobiernos federal y estatal que el Ejército Mexicano entre en la región afectada por la presencia del EZLN.


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Agenda y condiciones: definiendo lo básico

El mismo lunes 31, legisladores que integran el grupo plural para atender los sucesos en Chiapas se reunían en la ciudad de México con el comisionado Manuel Camacho Solís, el cual les informa sobre aspectos de la agenda prevista, aunque aún no formal, para discutir con el EZLN: demandas económicas (referentes "a las graves condiciones materiales de los indígenas de Chiapas"), demandas sociales (referentes al racismo, marginación, falta de respeto, expulsiones, ataques a las culturas y tradiciones de los indígenas chiapanecos), demandas políticas (referentes a la falta de espacios legales de participación real de los indígenas en los asuntos políticos). Se aclara que la reforma política nacional, no estará incluida en la agenda de negociaciones.

La reunión de Camacho con los diputados y senadores es mencionada en la TV a partir, estrictamente, de la escueta información oficial. En 24 Horas y en Hechos, el asunto merece pocos segundos. No sucede lo mismo en los diarios de la mañana siguiente, el 1 de febrero. La Coordinación de Comunicación de la Cámara de Diputados emitió un breve comunicado, del cual toman su información los noticieros televisivos, pero reporteros de varias publicaciones insisten ante algunos de los asistentes que, pidiendo no ser identificados, filtran versiones que llegan a ser contradictorias, sobre la reunión. Camacho les había pedido a los legisladores que, "en un 'pacto de caballeros', se abstuvieran de difundir detalles del encuentro". Algunos diputados, o senadores quizá, no consideraron que tal pacto los involucrara.

Ovaciones publica en su encabezado: "Camacho: solución rápida en Chiapas o podría haber complicaciones" y en la información correspondiente, asegura que el Comisionado para la Paz advirtió a los integrantes de la Comisión Plural que:

"en Chiapas se tiene que dar 'rápido' una solución, o de lo contrario seguirán otras cuestiones que nada tienen que ver con el conflicto armado y que complicarán el asunto".

¿A qué 'otras cuestiones' se habría referido el Comisionado? Se decía que en la reunión surgió el tema de "las elecciones federales de agosto... que podrían 'contaminar' el clima de negociaciones para arribar a la paz en Chiapas", aunque no se explicaba esa posición, dejando abierta la posibilidad de nuevas especulaciones, siempre a partir de versiones sin fuentes identificadas.

La Jornada dice, al informar sobre el encuentro, en una cabeza de primera plana:

"No se negociará la reforma electoral: Camacho".

Y ya en la nota respectiva, en interiores, este diario publica que:

"Camacho Solís dijo que ya hay un acuerdo concreto sobre la agenda del diálogo pero no anticipó cuáles serían esos puntos".

Es decir, no se sustentaba la afirmación del encabezado.

unomásuno anuncia en su portada:

"La reforma política no será parte de la agenda de negociación con el EZLN, aclaró Camacho Solís a legisladores".

Y ya en la información de este diario se decía, con pulcritud, que:

"De acuerdo con las versiones de funcionarios presentes en el encuentro, Camacho Solís comentó que aún no existe una agenda concreta y específica para las negociaciones con el EZLN, ni tampoco una fecha para un acercamiento entre ambas partes, pero reconoció que ya hay condiciones para el diálogo. Aunque sí aclaró que el tema de la reforma política no estará presente".

En Reforma, el encabezado dice, en primera plana:

"Facilita acuerdo político negociación".

Ese, era el único de los medios impresos revisados que mencionaba una fuente:

"... el diputado perredista Jesús Martín del Campo, integrante del grupo plural, informó que Camacho Solís se comprometió a propiciar la máxima coordinación entre todas las comisiones que contribuyan a la solución del conflicto en Chiapas, e informó que está cerca el encuentro con el EZLN".

El Universal era el único diario que recogía, completo, el comunicado de la Cámara de Diputados. Sin embargo, en una nota de portada se inclina por favorecer las versiones extraoficiales:

"Nada se discutirá con el EZLN en torno a la reforma política: MCS".

La nota indicaba que:

"se logró saber que se trataron temas muy delicados y que cualquier indiscreción podría afectar el trabajo que se realiza para el diálogo y la reconciliación".

El Financiero, El Nacional, El Heraldo de México y Excélsior, no se sabe si por ser respetuosos con la petición de cautela que se hizo, o porque sus reporteros no hallaron indiscreciones suficientes, únicamente mencionan, en páginas interiores, la información del comunicado.

El martes primero de enero, los preparativos para el encuentro entre el representante presidencial y el EZLN marchan, aunque con lentitud y confusiones. Reforma del día 2 publica en su encabezado principal:

"Lo básico está definido".

Este diario, así, asegura que el encuentro será:

"... en una zona franca (neutral) aún no definida, utilizándose para ello, dos vehículos de la Cruz Roja Internacional quienes se encargarían de trasladar a miembros de uno y otro bando, informaron fuentes confidenciales".

Comenzaban las especulaciones y versiones, ya no sobre hechos de guerra sino respecto de los preparativos para la paz.


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EL EZLN discrimina a la televisión privada

Mientras, en un comunicado dirigido "a la prensa nacional e internacional", el EZLN anuncia que en la entrevista que sostendrá con el Comisionado, no aceptará la presencia de algunos medios de información. Fechado el 29 de enero, aunque se dio a conocer en Chiapas hasta el primero de febrero, el documento del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sostenía: "Existen algunos medios informativos que se han negado rotundamente a informar con objetividad lo ocurrido en nuestro estado. Diversos medios se han ensañado particularmente en contra de nuestra causa y la del pueblo indígena chiapaneco, nosotros nunca hemos pedido a los medios de comunicación que se conviertan en 'portavoces' del EZLN, pero consideramos que es su deber, y derecho de la sociedad toda, el informar con objetividad".

A partir de esa consideración, el EZ admite la presencia en las pláticas con el gobierno, de "toda la prensa escrita, sin importar filiación política, partidaria, u orientación ideológica". Incluso, hace una invitación especial a los periódicos "La Jornada, El Financiero, Tiempo de San Cristóbal, El Norte de Monterrey, The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Le Monde, Houston Chronicle". Además menciona a las revistas Proceso, Siempre! y Mira.

Pero a la vez que invita, discrimina:

"en cuanto a los medios televisivos, el EZLN sólo vetaría la asistencia de las televisoras privadas nacionales Televisa y Televisión Azteca. La primera porque no necesita buscar noticias pues las inventa. La segunda porque sus reporteros han demostrado falta de profesionalismo al ofrecer dinero a nuestros combatientes para que hagan declaraciones. El resto de los medios televisivos nacionales y extranjeros serán acreditados sin problema por el EZLN".

Se mencionan, como especialmente invitadas, las siguientes "Televisoras: Canal 6 de Julio, Multivisión, Canal 11, CNN" (aunque el primero, el 6 de Julio, no es una estación de televisión sino un servicio privado de videos, afín al PRD). Además se hacía invitación expresa a varias agencias de prensa y estaciones de radio.

El veto del EZLN a las dos cadenas de televisión abierta, Televisa y Azteca, fue mencionado con discreción en 24 Horas y rebatido enfáticamente en el noticiero Hechos. Además, provocaría una reacción de rechazo en el diario La Jornada y, luego, en la Cámara de Diputados.

Jacobo Zabludovsky, la noche del martes 1 de febrero, simplemente dio paso a la declaración del comisionado Manuel Camacho que decía:

"Respecto a la decisión del EZLN de que no participen dos cadenas de televisión mexicanas, mi postura es la de no excluir a nadie, y sólo sujetar la acreditación y los accesos, a las medidas de seguridad que se consideren pertinentes".

Un poco antes, en el noticiero de Canal 13, se transcribieron las consideraciones del EZ para rechazar a las dos empresas, junto con la opinión de Camacho. Luego, el conductor Javier Alatorre dijo:

"Es una lástima que el EZLN pretenda excluir a Televisión Azteca de la cobertura del diálogo para la paz. Los reporteros de Televisión Azteca se han conducido con profesionalismo, con honorabilidad e imparcialidad. En ningún momento se buscó ofrecer dinero o recompensa alguna para obtener información. Sí, en cambio, recibieron peticiones de cuotas o comida de personas de las comunidades inmersas en el conflicto y vinculadas a los grupos insurrectos. Crónicas periodísticas documentan tales hechos..."

[En efecto, en varias notas de prensa, desde los primeros días del conflicto, se había mencionado, como un problema aislado, la exigencia de miembros del EZLN para sólo dar entrevistas a los reporteros que pagaran por ellas. También ocurrió que varias personas, en San Cristóbal de Las Casas, hicieron negocio al pretender que eran intermediarios (oficiales o no, nunca se supo con certeza) del EZLN y, así, pedir dinero a cambio de entrevistas o de visitas a la zona ocupada por ese grupo armado. En el primer capítulo de este libro, se ofrecen varios testimonios al respecto].

Alatorre, en Canal 13, mencionó por su nombre al EZLN, a diferencia de muchas ocasiones anteriores en las que se había referido a él como "alzados", o "grupo armado". La defensa de Televisión Azteca parecía especialmente necesaria, pues en su comunicado la dirección del Ejército Zapatista acusaba a enviados de esa empresa de haber querido corromper, o casi, a algunos de sus integrantes. Fue notable, sin embargo, el interés de Azteca para dar a conocer su alegato, a diferencia de Televisa que esa noche solamente presentó una alusión al veto del que estaba siendo víctima. Quienes se conformaron esa noche con la versión de Televisa, no entendieron la alusión de Camacho, que se refería al veto zapatista en contra de esa y de la otra empresas.

En Canal 11, la noche en que se conocen las preferencias informativas del EZLN, Enlace festina sin disimulo la invitación específica que se le hace. Se dice allí, que el comunicado firmado por el subcomandante Marcos señalaba que en el EZLN había:

"una política de puertas abiertas hacia aquellos medios que a su parecer se desempeñan con objetividad, sin tomar partido por uno u otro bando".

Sin embargo, tales términos no aparecen en documento del Ejército Zapatista. Para Canal 11, parecía haber especial motivo de satisfacción por el hecho de que la dirigencia zapatista le hubiera otorgado su aval. No se había sabido, hasta entonces, que ese Canal tomara como repetables las consideraciones de objetividad que dispensaba el Ejército Zapatista. La conductora Mayté Noriega mencionó, también, que Enlace había sido especialmente invitado por el EZ para cubrir el diálogo para la paz. Luego, se sintetizan las palabras de Manuel Camacho pero sin mencionar su desacuerdo con el veto a las otras dos empresas televisoras.

En las radiodifusoras beneficiadas con el permiso del EZLN, la noticia se da como reconocimiento a cada empresa. Era curioso cómo en muchos casos, de la crítica de comienzos de enero al Ejército Zapatista, se transitaba al júbilo cuando el EZ les deba permiso para cumplir con sus tareas informativas.

En otros casos, se hacen comentarios críticos. Entre los más cáusticos, porque no tomaban posición respecto del veto a la televisión privada sino que aprovechaban el viaje para cuestionar a un periódico, están los de Juan María Naveja y Francisco Prieto en Perfiles de la Noticia, de Radio Centro, la mañana del miércoles 2:

"(Naveja).- Ellos (el EZLN) han vetado a las dos televisoras principales de México: Televisa y Televisión Azteca. Ellos dicen que Televisa ha inventado informaciones falsas y que ha maquillado algunos hechos. De Televisión Azteca, señalan que le dio dinero a algunos miembros del EZLN para que hicieran ciertas declaraciones. Lo que no sabe nuestro auditorio es que los reporteros de Televisión Azteca tuvieron que enfrentar muchas dificultades para hacer su trabajo. Uno de los reporteros, incluso, estuvo a punto de ser masacrado. Y es que algunos reporteros, que se dicen 'compañeros', dijeron a los zapatistas que aquél era de Gobernación. Fue eso de pésimo gusto y de absoluta falta de compañerismo, porque se puso en riesgo la vida de una persona.

"(Prieto).- Yo no sabía eso. ¡Qué barbaridad!

"(Naveja).- Así es. Esos señores son reporteros de un diario, un diario que conocemos, pero no tenemos la autoridad para decir cuál es.

"(Prieto).- ¡Qué falta de ética tan tremenda!

"(Naveja): Lo que pasa es que hay quienes han tomado el problema de Chiapas como si fuera de ellos exclusivamente. Bueno, finalmente, el grupo que está coordinando a los medios de comunicación por parte de Camacho Solís se ha mostrado más abierto y ha invitado a otros medios. Esto quiere decir que el país estará bien informado."

(Lo que también parecía falta de ética era que el señor Naveja ocultara la identidad del diario cuyos reporteros presuntemente habían propiciado una agresión contra los enviados de Televisión Azteca. También era notoria la aparente conformidad de los comentaristas con el hecho de que el EZLN autorizara o vetara, según sus preferencias o su idea de la propaganda, a unos y otros medios. Un asunto de política de comunicación, lo volvían frívolo y fácilmente desdeñable. Otras voces, opinarían distinto).

En Para Empezar, de Stereorey, el enviado Mario Antonio Morales dio cuenta ése del 2 de febrero de los medios seleccionados por el EZLN --entre ellos el suyo--, en un contexto en el que, el día anterior, había sido "de anuncios y de enojos, de mensajes y de sonrisas en San Cristóbal de Las Casas". El conductor del noticiero, Pedro Ferriz de Con, comentó:

"Creo que los medios que el Ejército Zapatista está dejando fuera son medios que no los vamos a juzgar nosotros, los ha juzgado la gente y de ello ha habido manifestaciones sobradas de las que ni siquiera quisiera abundar. Los medios de comunicación tenemos un compromiso con la verdad".

Cabe preguntarse si Ferriz de Con hubiera sido tan complaciente con el EZLN en caso de que su radiodifusora hubiera sido vetada. La rivalidad con las cadenas de televisión abierta (Ferriz trabaja para otro sistema de televisión, Multivisión, que quiere competir con las grandes cadenas) parecía obnubilar, o condicionar, el juicio de ese y de otros informadores.

El 3 de febrero, volviendo al veto, el conductor de Televisión Azteca, Javier Alatorre, menciona que, en una carta al EZLN, esa empresa reconocía que uno de sus reporteros ofreció mil nuevos pesos a un joven que dijo ser el contacto para obtener una entrevista con el comandante "Mario", del Ejército Zapatista. A partir de esta aclaración y de un aparente intercambio epistolar, el EZ, más adelante, levanta la prohibición contra Azteca. Sin embargo, la mantiene respecto de Televisa.

Dos semanas más tarde, el 16 de febrero, un par de importantes declaraciones se oponen al veto que inicialmente afectaba a las dos televisoras privadas. La Comisión Permanente del Congreso de la Unión, aprobó por unanimidad una moción de rechazo al veto que, para esas alturas, era única y específicamente en contra de Televisa. El senador Gustavo Salinas, del PRI, leyó la propuesta que entre otras cosas decía que, tal actitud:

"... lesiona la libertad de expresión y el derecho a la información, que está consagrada en favor de los mexicanos como principio constitucional".

A partir de esa consideración, la Permanente se manifestaba en contra del veto que afectaba a Televisa, pero también contra los ataques que había sufrido el diario La Jornada (y de los que damos cuenta más adelante), las agresiones al Centro Nacional de Comunicación Social, Cencos y el Canal 6 de Julio (cuyas oficinas, compartidas por ambos grupos, habían sido allanadas en varias ocasiones) y contra las amenazas a periodistas de varios medios informativos.

La declaración de la Comisión Permanente ocurría mientras circulaba la edición de esa mañana, el 16 de febrero, del diario La Jornada. Este periódico, en un editorial con arranque en primera plana, intitulado "Por la Tolerancia y el Pluralismo", a partir de que "la aceptación y el ejercicio del pluralismo político (es) elemento indispensable para que la democracia no sea sólo una vacía expresión de deseos", consideraba que el veto del EZLN contra Televisa,

"no constituye una manifestación de tolerancia, atributo que debe ser alentado para alcanzar una democracia verdadera para nuestro país".

Seguía la posición editorial de ese diario, diciendo que el conflicto en Chiapas ha sido ampliamente tratado, y de maneras diversas, en los diferentes medios:

"Ello, a su vez, ha provocado reacciones orientadas a descalificar a ciertos medios, sea porque ofrecen una cobertura exhaustiva del conflicto chiapaneco, porque ignoran los graves hechos acaecidos en el estado, o porque interpretan la situación de un modo inaceptable para alguna de las partes en conflicto. En el caso de la empresa vetada, la dirigencia del EZLN debería recordar un conocido y noble principio volteriano: 'No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo".

Era por lo menos curioso que a un grupo en armas se le convocara a la tolerancia con un medio de información. Sobre todo, que se invocara la volteriana, aunque metafórica, disposición a morir en defensa del derecho de expresión de otros. Los editores de La Jornada, en su exhortación por la libertad informativa, aparte de defender a Televisa parecían estarse defendiendo ellos mismos de los cuestionamientos que, a esas alturas, ya habían comenzado a recibir por la simpatía mostrada en favor de la causa del Ejército Zapatista. En su propia defensa, con oportunidad, La Jornada aprovechaba el incidente respecto de Televisa para ubicar a todos los medios dentro de un interés común, corporativo si se quiere, pero eficaz. Concluía el editorial:

"Independientemente de los argumentos que se esgriman para aplicarla, la impugnación de los medios de comunicación no constituye un precedente sano para el conjunto de tales medios. En este sentido, el veto --o el ataque-- a una publicación, una estación de radio o una emisora de televisión afecta a todos los medios, más allá de la política informativa que lleven a cabo".

En 24 Horas de ese 16 de febrero, Zabludovsky da lectura, mostrándolo en pantalla, a un extenso fragmento del editorial. Y concluye:

"Esto es parte del editorial que publica hoy La Jornada, el periódico que dirige Carlos Payán. El periodista Payán no defiende a Televisa. Defiende un principio y una libertad por la que muchos mexicanos han perdido la vida o la libertad a lo largo de muchas generaciones en México. Y una vez más aprovechamos esta noche para reiterar nuestra posición en defensa de la ley y de las instituciones de México. No se pueden justificar el secuestro, ni la agresión a la libertad de expresarse, ni otros métodos violentos para defender cualquier causa, por justificada que sea. La violencia ilegal, lejos de fortalecer los motivos, agrede las razones que trata de defender".

De esa manera, el vicepresidente de Noticias de Televisa y director de 24 Horas, también aprovechaba la ocasión del veto del EZLN para establecer una posición editorial ya no sólo respecto del acceso informativo al conflicto en Chiapas, sino sobre el empleo de la violencia como recurso político. Esa tarde, como reseñamos más adelante, había sido liberado el ex gobernador Absalón Castellanos y estaban por comenzar las pláticas para la paz. La cobertura que Televisa hace de ese acontecimiento, transmitiéndolo en vivo, demostró que no había veto que valiera cuando esa empresa, con apoyo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, tenía capacidad técnica suficiente, e incluso superior a otras, para conducir sus señales desde la selva chiapaneca.

24 Horas dedica varios minutos a transcribir fragmentos del editorial de La Jornada y a dar cuenta de la discusión de ese día en la Comisión Permanente. De manera significativa, aunque mencionan otros asuntos del debate legislativo, los noticieros de los canales 11 y 13 no recogen las alusiones a Televisa. Esta empresa, de manera paradójica, se había anotado un éxito informativo pocas horas antes, al presentar en directo la entrega del ex gobernador chiapaneco desde el poblado de Guadalupe Tepeyac. Las otras estaciones de televisión cuyos noticieros fueron revisados para este libro, guardan silencio sobre tales logros --o abusos, según otros puntos de vista-- de Televisa.

Precisamente, el hecho de que Televisa haya transmitido la liberación de Castellanos parece haber sido tomado como pretexto para que, de manera inopinada, dos días después el PRD se retractara de la condenar al Ejército Zapatista por querer restringir el derecho de aquella empresa a informar sobre el conflicto en Chiapas. El 18 de febrero, el grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática retiró su adhesión al acuerdo de la Comisión Permanente, alegando que, luego de esa declaración:

"Televisa, lejos de mostrar un cambio en su política informativa, reincidió en sus prácticas habituales de parcialidad en el manejo de la información, tan rechazada por la sociedad".

Al parecer, a juzgar por sus nuevas declaraciones, los legisladores del PRD que habían compartido la defensa de la libertad de información esperaban que Televisa cambiara su política noticiosa y editorlal. Sin embargo lo que era cuestionado en el acuerdo de los partidos era el veto del EZLN contra una cadena televisora. Todo permite pensar que los legisladores del PRD se arrepintieron, no porque hayan descubierto que Televisa no se reformaba con una declaración, sino porque dentro de ese partido les reprocharon la que parecía defensa de una empresa tan impopular en algunos sectores del mundo político y de la sociedad crítica --en especial, de los sectores de esa sociedad que son clientela perredista--.

Pero lo que estaba siendo reprochado era la postura de intransigencia de los zapatistas. Este asunto vuelve a ser motivo de discusiones en la Comisión Permanente, el miércoles 23 de febrero, cuando en San Cristóbal de Las Casas ya se habían iniciado las pláticas para la paz. En esa nueva ocasión la senadora Laura Alicia Garza Galindo, del PRI, cuestionó la actitud de los perredistas que se habían retractado de su condena anterior por el veto a Televisa. A nombre del PRD contestó el diputado Alejandro Encinas, que subrayó el respeto de su partido a la libertad de información pero cuestionó a Televisa, que:

"ha crecido a imagen y semejanza del gobierno priista, desde el poder se ha cobijado y alentado a esta empresa, de tal forma que su perfil eminentemente mercantil, su funcionamiento mayoritariamente acrítico, su afinidad con la ideología oficial, le ha facilitado pasar de una empresa sin mensaje a un poder privado capaz de arrebatarle al Estado sus responsabilidades en materia de comunicación social, con el apoyo y beneplácito del gobierno".

Todo ello no parecía bastar para dar explicación al viraje del PRD, pues todas esas eran actitudes (o aptitudes) de Televisa que ya se conocían antes de que legisladores de ese partido hubieran estado de acuerdo en criticar el veto por parte del Ejército Zapatista. El diputado del PRD dijo que Televisa había violado el acuerdo de no transmitir en vivo la liberación del general Castellanos, aunque no hay evidencias de que un acuerdo así haya existido entre las empresas de televisión, o entre ellas y el gobierno federal.

En todo caso, el Canal 2 no hubiera podido presentar la ceremonia de liberación del ex gobernador chiapaneco si no hubiera sido con aquiescencia gubernamental, pues las señales del control remoto por televisión eran conducidas a través de un satélite que es propiedad y es manejado por dependencias del gobierno. Sin embargo, Encinas sostenía el 23 de febrero en la Comisión Permanente que "Televisa cosecha lo que sembró y esto sólo documenta un sentir social de carácter nacional". Le contestaron otros legisladores. Juan Ramiro Robledo, priista, manifestó que es contradictorio:

"apoyar la libertad de expresión de un medio de difusión escrita, como el periódico La Jornada que fue presa y destinataria de ataques anónimos y después hacer lo contrario con otro medio, porque sus opiniones o editoriales no nos gustan o no nos parecen, o son incompatibles con nuestro modo de interpretar nuestros propios actos o la realidad mexicana".

Hubo, en fin, opiniones diversas y, así, discrepantes sobre la actitud de discriminación que, respecto de Televisa, mantuvo el EZLN. Muchos, incluso más allá de diferencias y cuestionamientos respecto de ese políticamente impopular aunque en términos de rating indiscutiblemente poderoso consorcio privado, sostuvieron que por encima de diferencias, era cuestionable la decisión de censurarlo. Otros, consideraron que había una posición intrépida, o memorable incluso. Esa fue la posición, por ejemplo, del prestigiado comunicador Virgilio Caballero, que en diversas ocasiones ha experimentado represalias y aún persecuciones por su conducta democrática a cargo de diversos espacios de televisión en el país (ha trabajado lo mismo como productor de noticias en Canal 11, que como articulador de los sistemas de Radio y Televisión en Quintana Roo y luego en Oaxaca) y quien, no obstante, aplaudió la decisión de los neozapatistas en los siguientes términos:

"El veto insólito a Televisa, único en la historia de una cadena mundial informativa, trasciende la mera condena circunstancial, facciosa, al invertir los términos de poder colocando a los más jodidos entre los jodidos en posibilidad de dictar las condiciones" ("Chiapas, los jodidos y la televisión", en Signos núm. 2, Guadalajara, abril de 1994).

Caballero aludía a la grosera descripción que Emilio Azcárraga, el dueño de Televisa había formulado, en febrero de 1993, para referirse a los televidentes de su empresa ("México es un país de una clase modesta muy jodida... que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente". La transcripción de esas infortunadas declaraciones, con las que el dueño de Televisa no hacía más que describirse a sí mismo apareció, en un contexto crítico, en el número 7 (mayo-julio de 1993) de la revista Intermedios.


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Amenazas contra varios medios. Numerosos apoyos a La Jornada

La declaración de la Comisión Permanente, así como numerosas protestas anteriores a ella, se referían a las amenazas que varios periodistas y publicaciones, pero especialmente La Jornada y sus directivos, recibieron al menos desde fines de enero. La política informativa de este diario, al parecer despertó animosidades en sectores de ánimo tan intolerante que llegaron a la amenaza directa, muy grave en cualquier circunstancia pero especialmente preocupante en momentos de tensión política como los que se habían experimentado en México desde que comenzaba el año. Los libelos no sólo llegaron a La Jornada, sino a otras publicaciones y personajes de la vida cultural y política.

En su edición del primero de febrero, La Jornada publicaba el texto de un anónimo (pues el grupo que lo firmaba era tan desconocido como cobarde), que decía:

Comunicado 1

¡LA GUERRA HA COMENZADO!

¡NO PASARA LA JAURIA DE COMUNISTAS Y SU VOCERO LA

JORNADA, APOLOGISTA DEL VITUPERIO ROJO!

¡MUERA EL PRD!

¡CASTIGO EJEMPLAR A SUBVERSIVOS!

¡FUERA RIGOBERTA MENCHU Y EXTRANJEROS!

¡NO AL CLERO POLITICO!

¡VIVA MEXICO!

FRENTE ANTICOMUNISTA MEXICANO

El diario respondió haciendo públicos tales ataques y explicando, en un editorial de primera plana, que tanto como empresa como en lo personal varios de sus directivos, en los días recientes habían recibido:

"diversos libelos anónimos... en esos documentos se acusa insidiosamente a nuestro diario de ser portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y se vierten calumnias política y personales contra Carlos Payán Velver, director general; Carmen Lira, subdirectora general; Blanche Petrich y Josetxo Zaldúa, reporteros; Elio Enríquez, corresponsal en Chiapas y Gaspar Morquecho, colaborador".

"Hasta ahora --decía más adelante el editorial--, la campaña se ha mantenido en una baja intensidad semiclandestina, y por fortuna no ha habido ningún medio de pensa tan indigno como para publicar estos libelos. Pero por la manera en que circulan, puede inferirse que no son obra de bromista alguno: obededen a un intento calculado de acallar nuestro diario y, en ese afán, podrían prefigurar ataques mucho más serios en contra del periódico y de sus integrantes".

Luego de apuntar que ante los sucesos en Chiapas ese diario había informado a sus lectores: "en una forma imparcial, verídica y objetiva", estimaba que en el mes transcurrido en la sociedad se había consolidado la "convicción de que la información es parte integrante de la participación cívica y que ésta, su vez, resulta imprescindible para la solución pacífica y legal de los problemas nacionales".

Para La Jornada, los ataques en su contra eran:

"parte de un intento para impedir o al menos obstaculizar las gestiones de paz que se realizan en torno al conflicto chiapaneco. Asimismo, consideramos que estos libelos no sólo atentan contra nuestro diario, sino también contra el conjunto de la opinión pública mexicana, contra la libertad de expresión y el derecho a la información".

El editorial exigía que "las autoridades judiciales y militarees indaguen y esclarezcan el origen de los ataques". No era del todo claro por qué se involucraba a las autoridades militares en un hecho que parecía susceptible de la indagación y la persecución a cargo del ministerio público, aunque sí eran evidentes la preocupación e indignación legítimas del cuerpo editor del diario. La Jornada, allí, hacía también un llamado a sus lectores y a otros medios para que estuvieran atentos "ante la posibilidad de que las agresiones continúen o se agraven".

La convocatoria fue ampliamente fue atendida. Al día siguiente apareció, también en portada, una carta del director general de Comunicación Social de la Presidencia de la República, José Carreño Carlón, en donde se manifestaba la solidaridad del presidente Carlos Salinas ante los hechos denunciados en aquél editorial, junto con:

"el rechazo del gobierno a toda pretensión de obstaculizar u hostigar la libertad de expresión".

El jueves 3 de febrero, Carlos Salinas recibe al director de La Jornada y de esa entrevista, al día siguiente, da cuenta una fotografía en la página 8 con un escueto pie:

"El director general de La Jornada, Carlos Payán Velver, sostuvo una plática de una hora con el presidente Carlos Salinas de Gortari, en la residencia oficial de Los Pinos".

No se informa del contenido de ese encuentro, aunque la foto es suficientemente explícita para reiterar el mensaje gubernamental del día anterior.

El jueves 3 de febrero, la cabeza principal del diario anuncia:

"Rechaza la Permanente todo ataque a los medios".

Allí se hace referencia a una declaración unánime de los legisladores miembros de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. La nota iba acompañada por un cintillo en donde se leía:

"Exige que se esclarezcan las calumnias a La Jornada".

La preocupación de los legisladores, es mencionada en páginas interiores por Excélsior y El Financiero. Ningún otro diario se refiere, al menos informativamente, a los libelos, ni al respaldo de diputados y senadores a La Jornada.

Pero si faltó solidaridad explícita d