El tribunal de Gran instancia de París confirmó el 20 de noviembre del año pasado la sanción a Yahoo para que impida a usuarios franceses entrar a su zona de subastas, Yahoo Auctions (search.auctions.yahoo.com/search/auc?p=nazi&alocale=1us&acc=us) donde se encuentran objetos nazis: medallas, insignias, gorras, etcétera. Jean-Jacques Gomez, juez de recursos de dicho tribunal, puso como límite el 20 de febrero del presente año para que el portal estadounidense haga efectiva tal sanción. Si para esa fecha Yahoo no pone en marcha dicho ordenamiento, deberá pagar una multa de 13 mil dólares diarios.
La decisión de inmediato tuvo efectos en Nueva York, en los valores de dicha empresa. Efectos hasta cierto punto pasajeros en la medida que los mayores pérdidas de valor de las acciones de dicha firma han sido producto del mal momento que vive el índice Nasdaq, Sin embargo, países como Taiwan, Inglaterra, Japón y Alemania han iniciado querellas por diversos motivos, contra Yahoo.
Opinan los expertos
El juez Gomez llegó a esta decisión después de que el 6 de noviembre reunió las opiniones de tres expertos, quienes según él consideraron que las sanciones contempladas no eran eficaces. Sin embargo, dos de los tres expertos en cuestión (el estadounidense Vinton Cerf, el francés François Wallon y el inglés Ben Laurie), no están de acuerdo con la resolución.
Tres modalidades de filtro fueron establecidas por Gomez. La primera es la identificación de las personas conectadas al sitio por medio de dirección IP. La segunda consiste en vigilar y supervisar las palabras de acceso usadas por los usuarios. La última cancela la expedición de objetos nazis a domicilios postales franceses eventualmente comprados en línea.
Este es el primer caso judicial que se presenta contra uno de los grandes negocios de internet, y su resonancia es grande porque se efectuó contra el portal más importante de internet: en el site de Estados Unidos se conectan mensualmente alrededor de 49 millones de usuarios en Estados Unidos y cerca de 1.6 millones en los servidores de Francia. Fueron en vano los argumentos de la empresa estadounidense en el sentido de que la ley francesa no podía imponer sanciones a los contenidos hospedados en el extranjero en razón del carácter transfronterizo de internet.
Aspectos destacados del caso
En abril del 2000 (www.zdnet.fr/cgi-bin/a_actu.pl?File_ini=a_actu.zd&ID=13896) la Unión de estudiantes judíos de Francia (UEJF: www.uejf.org/) y la liga internacional contra el racismo y el antisemitismo (Licra: www.licra.com) emprendieron una demanda contra la empresa estadounidense Yahoo. Los dos organismos demandaron al tribunal de gran instancia de Francia que obligara a Yahoo a "tomar las medidas necesarias para impedir la exhibición y venta en su sitio de objetos nazis en todo el territorio francés". Los demandantes solicitaron que se aplicara esta medida a su sitio de subastas en línea, así como a todos los sitios similares; los coleccionistas que venden, compran o intercambian objetos semejantes. Durante el levantamiento de la demanda, el Movimiento Contra el Racismo y por la Amistad entre los Pueblos (MRAP), se une a las otras dos organizaciones.
En mayo el juez Gomez se pronunció en favor de los demandantes y exigió a Yahoo que antes del 24 de julio tomará medidas para impedir el acceso a los usuarios franceses a su sitio de subastas, porque la venta de dichos objetos era una "ofensa a la memoria colectiva de Francia".
El 24 de julio, representantes de Yahoo comparecen ante al juez Gomez, declaran que por el momento es técnicamente imposible dar respuesta satisfactoria a su demanda. El juez Gomez decide, entonces, posponer su decisión para el 11 de agosto. Pero al llegar dicha fecha, en vez de tomar la resolución, reconoce que bloquear el acceso a usuarios franceses es complejo. Solicita a François Wallon, experto francés en computación, y al tribunal administrativo de París, apoyarse en dos expertos (uno europeo y otro estadounidense) para encontrar una solución técnica a dicha situación. Wallon contacta a dos especialistas, el inglés Ben Laurie, experto en programas para servidores, y el estadunidense Vinton Cerf, uno de los fundadores de internet. El juez establece que Yahoo y su filial de Francia, paguen 40% de los gastos de los expertos, y los demandante el restante 60%.
El 6 de noviembre los expertos entregan su evaluaciones. El juez indica que los expertos le han mencionado que es factible bloquear el acceso a usuarios franceses al sitio de Yahoo con base en un criterio geográfico, aunque el método no es infalible: un bloqueo con base en criterios geográficos sólo alcanza una eficacia del 80%.
Controversia
En el transcurso de las audiencias, el asunto provocó mucho ruido y suscitó numerosos comentarios, hasta el grado que los mismos medios tomaron partido. El Nouvel Observateur (quotidien.nouvelobs.com/edito/00005274.EDI0001.html) invitó en uno de sus editoriales a boicotear a Yahoo ("Boycottons Yahoo, protecteur des nazis!"). Las posiciones se dividen y el asunto adquiere tintes pasionales. En julio, Marc Knobel, dirigente de la Licra, escribe en Liberation (www.liberation.fr/quotidien/debats/juillet00/20000721a.html): "desde que un juez francés ordenó a la todopoderosa sociedad Yahoo suspender la conexión con Francia, una pequeña pandilla de internautas truena, regurgita y habla de censura.
Es muy curioso, no entienden nada de lo que leen, venden o transportan... ¿Nosotros somos los peligrosos o los otros?: ¿aquellos que banalizan el nazismo en la red?, ¿Los que venden las armas de la barbarie como se venden calcetines?, ¿los que toleran los sitios, páginas y escritos neonazis y fascistas?
Por su parte Robert Menard, secretario general de Reporteros sin fronteras, publica en octubre: "puede ser que ya sea tiempo de comprender que, en nombre de la Shoah uno puede erigir un arsenal de impedimentos siempre más draconianos... La mundialización, tan a menudo y en ocasiones tan justamente vilipendiada, tiene también virtudes, comenzando por obligarnos a confrontar nuestras prácticas de la democracia con la defendida por otros, tal como ella se encarna, por ejemplo, en la primera enmienda de la constitución estadunidense". Y agrega: "sí, la libertad de prensa es peligrosa, comenzando por la libertad de expresión, pero las objeciones a esta libertad, cualquiera que sean las motivaciones, son aún más peligrosas" (www.rsf.fr/internet/Yahoo.html).
Los expertos difieren
Una de los expertos, Vinton Cerf, al recibir la invitación de Gomez dijo: "creo que estamos en buen momento para una reflexión más global sobre la red de mañana". Sin embargo, después de conocer el veredicto, cuestionó que no se tomaran en cuenta sus sugerencias. Cerf dirige una carta la Agencia France Presse (fr.news.yahoo.com/001124/1/r58m.html), en la cual expresa sus temores por la decisión del juez que olvidó una de las objeciones formuladas por ellos: la necesidad de una política de "zonificación" de la web. Cerf menciona: "se ha ignorado la observación de que si cada jurisdicción en el mundo insiste sobre una cierta forma de filtro para su territorio geográfico particular, la web dejará de funcionar".
El otro experto, Ben Laurie, publica también en su website un texto de exculpación (www.apache-ssl.org/apology.html). Él menciona que se le solicitó algo simple: ¿es posible que Yahoo pueda efectuar el bloqueo tal como lo expresó el tribunal y, llegado el caso, en qué grado dicho bloqueo sería eficaz ? Laurie dice que respondió que era posible poner en marcha un sistema de bloqueo, pero el más sólida solo alcanzaría un 80% de eficacia y con excepciones notorias (como los abonados a los proveedores internacionales, tipo AOL). Laurie termina por deplorar la decisión del juez, no por la facilidad que puede ser evadido el bloqueo, sino a causa del precedente peligroso que establece. Para Laurie, internet no se presta al control de los contenidos. Dice que desde el inicio algunos gobiernos lo han intentado hacer, y nunca lo han completamente logrado, y el presente caso no será la excepción.
Desde el lado estrictamente jurídico también hay opiniones. En el sitio de uZine (www.minirezo.net/article304.html) se publica un interesante artículo sobre el funcionamiento del sistema jurídico francés. En esa misma perspectiva es interesante la reflexión de Sébastien Canavet: su carta "Derecho e internet" (www.canevet.com/actua/archives/di-127.htm), diserta sobre estos dos tópicos, analiza cómo el artículo de R-645-1 del código penal francés impide la venta o exhibición de uniformes, insignias o emblemas alusivos a organizaciones o personas responsables de crímenes contra la humanidad; en ese mismo sitio se encuentran las transcripciones de tres ordenamientos pronunciados por el juez Gomez. Canavet dibuja las contradicciones en las cuales incurrió el juez Gomez desde el punto de vista jurídico, tergiversó o interpretó erróneamente las leyes francesas. Incluso el autor en tono de burla dice que "Siendo estrictos en la aplicación de los criterios, tal como lo hace Gomez, sería completamente posible obligar a los autores del conjunto de sitios web no franceses (y a todos los periódicos de otros países vendidos en Francia) a traducir al francés sus contenidos, de lo contrario serían condenados con base en lo que establece la ley Toubon sobre la defensa de la lengua francesa (...) Si esta jurisprudencia se generaliza, esto llevaría a imponer a los autores de sitios web respetar no solo la ley francesa, sino también varios de los 200 leyes existentes en el mundo, lo cual llevaría a reducir las expresiones en la red al más pequeño denominador común..."
El Centro para la democracia y la tecnología (www.cdt.org/speech/001120yahoo.shtml) opina que el juicio francés no da una legitimidad a la censura de la web ejercida en otros países y lo considera un buen paso por controlar los contenidos en la red.
Los medios convencionales en Estados Unidos también han abordado esta situación, el Washington Post indica en un irónico artículo con el título "La net c´est moi" (www.cdt.org/speech/001120yahoo.shtml), que desde 1997 los tribunales estadounidenses renunciaron a censurar internet, después de que la Corte Suprema no dio el visto bueno a la polémica Communications Decency Act. En diferentes momentos, refiere el artículo, los reguladores han intentado poner en camino taxativas a la red, y hoy día la justicia francesa sucumbe a esa tendencia. Sin embargo, el Post no se extraña mucho de esto: "después de todo, Francia se opone desde hace varios años a Hollywood, las hamburguesas y la mundialización americana; por lo tanto, no es sorprendente que intente imponer su nacionalismo defensivo en internet". Pero el Post concluye que no tiene porque condenarse a Francia por la supresión de libertades individuales sobre internet: "La ley francesa refleja las elecciones de sus ciudadanos que se expresan través de elecciones libres".
Opacidad y cisma
El caso Yahoo ha causado un cisma en el mundo internet, ha generado molestias y apasionamientos entre quienes no la usan y parte de sus usuarios, pero también ilustra que en nombre de la libertad de expresión no se puede tolerar y permitir todo, que no es posible que internet goce de un privilegio que los otros medios, los externos a la red, no tienen. Es bueno ya pensar en la aplicación de medidas jurídicas para sancionar las actividades ilícitas en internet, la justicia no tiene porque aplicarse de manera selectiva. Si todo se permite en el ciberespacio, que se efectúen actos y operaciones éticamente cuestionables, entonces cada vez más será refugio de delincuentes. Sin embargo, la solución a los problemas no tienen porque darse violentando los principios de libertad individual.
El caso Yahoo tiene que ver con aspectos éticos. En esta perspectiva, los mismos franceses no salen bien librados. La sanción no sortea la aplicación de medidas justas y sensatas, las éticamente necesarias y el impedimento a la libertad de expresión y, sobre todo, de elección de los ciudadanos franceses. La decisión francesa crea un precedente peligroso porque con base en el criterio de soberanía esgrimido por el juez Gómez, se puede desatar un sinfín de persecuciones de gobiernos que tienen concepciones disímbolas en diferentes aspectos de la vida diaria. Por eso vale la pena preguntarse si no tendrían el mismo derecho otros países de hacer lo mismo. ¿Los países como Irán o Irak no estarían en su derecho de pedir que se cancelaran los sitios que defienden los derechos de las lesbianas o los homosexuales, ya que de acuerdo con los parámetros de su cultura esas páginas atacan la integridad humana?
Además, la falta de coherencia ha distinguido a los galos en estos asuntos. La decisión del juez Gomez es contraria a la postura que Jean Pierre Chévenement, representante francés ante el G8, quien se ha caracterizado en dicha instancia por ser un feroz opositor a que la policía y el sistema judicial de Estados Unidos persiga delitos cibernéticos en su país y en cualquier otra nación. Para nadie es un secreto que en Francia se vive una segregación y el racismo es algo practicado por distintos sectores de esa nación; que dentro de las hordas de seguidores del ultraconservador Le Pen, por ejemplo, hay quienes llevan en su indumentaria y cuerpo insignias nazis que son adquiridas en suelo francés.
Es cierto que las sanciones del juez Gomez tienen poca oportunidad de aplicarse. Un ejemplo de esto se percibió de inmediato, después de que la sanción del juez francés se hizo pública sites como Anonymizer (www.anonymizer.com) o Safe web (www.safeweb.com) fueron usados con intensidad por usuarios franceses. Ambos sitios permiten identidades anónimas en el ciberespacio e impiden que un website determine las coordenadas geográficas de las máquinas de las cuales se conectan los usuarios. Con esto, la eficacia de la sanción de Gomez se reduce y se reafirma lo mencionado por los expertos.
Esto ha alimentado el hambre de los PSA (prestadores de servicios de anonimato) ya que la situación Yahoo les da pie para ilusionarse con un futuro mercado de anonimato. Después de todo, como ellos mencionan, si existe un mercado para el anonimato, si las personas están dispuestas a pagar por eso que debería ser un derecho adquirido desde el nacimiento, por qué no usufructuar tal necesidad.
Las sanciones aplicadas a Yahoo por Gomez coinciden con otras medidas tomadas recientemente en Europa en el campo de las relaciones comerciales en línea, por lo cual no se puede descartar un vínculo entre ambas dimensiones. En el viejo continente se han puesto en marcha leyes sobre privacidad y comercio electrónico, pero también sobre violación de la intimidad pretextando la lucha contra el cibercrimen. Además, el Consejo de ministros europeos aprobó un proyecto de protección a los consumidores en sus relaciones con los sitios comerciales o de e-commerce. Esta última ley, como las anteriores iniciativas, se basan en principios de extraterritorialidad. Si dicha iniciativa pasa en los respectivos congresos de cada nación de la Unión Europea (UE), entonces toda empresa de internet deberá regularse bajo el esquema jurídico de cada uno de los 15 miembros de la UE.
Ante todo, un de las lecturas que se puede hacer del suceso Yahoo es que es resultado de las disputas que se dan entre europeos y estadunidenses por el avance del comercio electrónico. Yahoo es sólo un episodio de confrontación de los varios que ambos seguirán protagonizando. Es probable que las sanciones a Yahoo nunca se concreten: para hacerse efectivas deben ser ratificadas o avaladas por un juez estadunidense, lo cual es poco probable que se de. En todo caso, este proceso debe de servir como pretexto para dar paso a un verdadero debate sobre la necesidad de implementar un código ético para la red, que dicho suceso culmine en un debate términos de jurisprudencia para evaluar, también, en su justa dimensión los aspectos jurídicos para la red, sus límites y alcances.
Antulio Sánchez es periodista, ha colaborado en diversas publicaciones.
Correo electrónico: antulios@infosel.net.mx
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