Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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@mcrosasg

Proteccionismo: la reunión entre Trump y Slim

María Cristina Rosas

22 de diciembre 2016

18:47

El sábado pasado, el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump y el hombre más acaudalado de México –y uno de los más ricos a nivel mundial-, Carlos Slim, se reunieron en una cena privada celebrada en Palm Beach, Florida, en la que los dos personajes presumiblemente hablaron sobre asuntos comerciales y económicos. Este encuentro llama la atención, considerando que meses atrás, durante la contienda electoral que se desarrolló en el vecino país del norte, Trump acusó a Slim de conspirar en contra del candidato republicano para favorecer a su rival demócrata Hillary Rodham Clinton, señalando a periodistas de medios como The New York Times, a quienes llamó “paleros” y “cabilderos” del magnate mexicano. Slim, por su parte, en junio de 2015 criticó a Trump e incluso canceló contratos para un programa de televisión que la empresa Ora TV –propiedad de Slim y Larry King- estaba desarrollando con empresas del republicano. Esta medida la tomó el mexicano en represalia por los comentarios racistas y xenófobos del polémico neoyorquino. Meses más tarde, en víspera de las elecciones presidenciales, Slim criticó las medidas económicas propuestas por Trump, en particular, la pretensión del republicano, de imponer altos aranceles al comercio con México y otros países. Entre otras cosas, Slim afirmó que las pretensiones proteccionistas de Trump destrozarían la economía de esa nación y de aquellas que tienen fuertes vínculos comerciales con los estadunidenses. Sin pelos en la lengua, Slim, quien emitió estas opiniones en una entrevista para el diario español El País, concluyó su visión sobre Trump con las siguientes palabras: “no es lo mismo ser cantinero que ser borracho.”

Pues bien, a pesar de los comentarios emitidos por cada uno de estos personajes, la reunión de hace unos días fue, según lo expresó el mismo Trump, cordial. No sólo eso: el Presidente electo se refirió a Slim como “un hombre maravilloso… un gran tipo.” Atrás quedaron las descalificaciones y acusaciones mutuas. Sólo resta saber por qué.

Para comenzar, es difícil imaginar que alguien, por más influyente que éste sea-Donald Trump apareció en el segundo lugar, detrás del Presidente de Rusia Valdímir Putin, en la lista de Forbes de los personajes más poderosos del mundo- pueda mantenerse en malos términos con uno de los personajes más ricos del planeta. Pero más importante es destacar que ambos, Trump y Slim, son empresarios y que el segundo es, a todas luces, más visionario y próspero, en términos económicos, que el primero –con todo y que en la misma lista de Forbes, Slim aparece en la 17ª posición.

Estados Unidos es un país que no tiene amigos, sino intereses. En ese tenor, a pesar de los desencuentros previos entre Trump y Slim, es evidente que ambos hablan un mismo lenguaje –el de los negocios- y, no sobra decir, tienen, por lo mismo, muchas afinidades.

Trump es un empresario que acuñó como lema de campaña Make America Great Again –o bien “hagamos a Estados Unidos grande otra vez.” En su visión sobre lo que se debe hacer para cumplir con ese objetivo, Trump ha adoptado una postura proteccionista, una cerrazón ante la incertidumbre mundial y de cara a lo que percibe como un entorno económico volátil. La idea del republicano consiste en denunciar los tratados comerciales que EEUU tiene suscritos con diversos países, además de, como ya se dijo, implantar altos aranceles a los productos procedentes de aquellas naciones con las que Washington mantiene un déficit comercial considerable, por ejemplo, la República Popular China y claro, México –aunque el déficit de los estadunidenses en su comercio con los mexicanos ha disminuido sustancialmente en los últimos años.

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