Escritor. Autor de Quisiera ser John Fante.

@puratolvanera

¿Por qué los músicos se cansan?

Daniel Herrera

23 de noviembre 2016

14:15

La próxima vez que vaya a su bar favorito, observe a su músico predilecto. Si no tiene uno, comience a buscarlo. Sea todo lo exigente que quiera, no se conforme con lo primero que escuche. Muchos observan al cantante o al guitarrista. Los bateristas no se quedan atrás. Y luego ya vienen todos los demás. No importa, observe al músico-obrero que puede tocar por más de cinco horas si es necesario. En algún momento, ese músico externará cansancio. No cualquiera, será una extenuación distinta.

Existen múltiples problemas físicos que un músico puede afrontar: desgarres en las manos, síndrome del túnel carpiano, problemas musculares y agotamiento. Este último no sólo es físico, sino, casi en su totalidad, mental. El asunto con la música es que no sólo va dirigida al cerebro, sino también al cuerpo entero. Y lo mismo sucede con quien interpreta, pero al revés. No sólo utiliza su cuerpo para tocar, sino también el cerebro. A nivel neuronal, tocar un instrumento requiere que distintas partes de nuestro cerebro se coordinen.

Dice Daniel J. Levitin en su libro This is Your Brain on Music, que aquella impresionante habilidad que cualquiera posee de recordar el ritmo, tiempo y en general una canción completa desde la última vez que la cantamos hasta ahora, que decidimos volver a hacerlo, se encuentra específicamente en el cerebelo. Este puede recordar los ajustes, los valores, por decirlo de algún modo, y gracias a eso podemos sincronizar lo que escuchamos, con lo que recordamos y lo que expresamos.

Si esto funciona con cualquier persona, en el cerebelo de un músico la actividad debe ser constante e intensa. Observe de nuevo a su músico menor que ha decidido ganarse la vida como obrero y se desgañita en un pequeño escenario tocando hasta 15 horas a la semana. A veces parece que trabaja mecánicamente. Ni siquiera voltea a ver al público. En otras ocasiones de verdad se apasiona.

El cansancio se siente muchas veces en la espalda y cuello de aquellos que cargan su instrumento durante toda la noche. Brazos, piernas y pies no se quedan atrás. Las manos y los dedos también pueden doler. Pero el peor dolor o hartazgo es el auditivo. Nunca lo he podido explicar con exactitud. El oído se agota, molesta cualquier sonido y no hay manera de evitarlo. Ni siquiera tapándonos las orejas. No podemos cerrar el oído, como sí se puede hacer con la vista. Es una molestia física que también se siente en el cerebro. He experimentado esto más de una vez y la única manera de combatirlo es durmiendo, no hay más. Sé que otros músicos pasan por algo similar, aunque no siempre sucede y no todos lo sufren igual.

El cansancio mental proviene de la actividad a la que es sometido el cerebro. Para tocar no sólo el cerebelo se ve involucrado, también el tallo cerebral y la corteza motora, además de los lóbulos frontales, que son la región más avanzada de nuestro cerebro.

Intentaré explicarlo de otra manera, para eso tomaré como punto de partida una idea de Aaron Copland que aparece en el ya clásico Cómo escuchar la música. El compositor afirma que todos escuchamos en tres planos que combinamos todo el tiempo: el plano sensual, el expresivo y el musical.

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