Los besos al anillo pastoral

Teresa Gurza

30 de marzo 2012

00:00

¿Cómo se puede y qué hay que hacer “para desenmascarar al narco”, como pidió el Papa?…

Sería bueno que nos diera la receta para hacerlo; así dejaría algo más positivo como recuerdo de su visita, que las demandas que sorpresivamente no incluyeron el veto al aborto y al matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Con ocasión de su presencia, los jerarcas católicos arremetieron con demandas de “libertad religiosa” como llaman a situaciones que entre otras cosas les permitan seguir asustando con el infierno eterno; y ocultando, pese a los infiernitos en vida de las víctimas, los casos de pederastia.

Reclaman también acceder a medios de comunicación propios; que pienso no necesitan para nada, porque la mayoría de los realmente existentes, hacen de maravilla el trabajo en su beneficio.

No creo que como dueños de televisoras, pudieran mejorar el show de la visita del Papa; con histerismos y lugares comunes, en los que no hubo diferencia entre las dos principales cadenas.

Había seguramente emoción en cientos de miles de mexicanos que vieron al Papa, pero en mucho fue forzada por los gritos que pretendían ser eufóricos de los locutores.

Y aunque miles de los que asistieron a ver al Benedicto XVI tenían pocos años cuando vino Juan Pablo II, me pareció que su entusiasmo era más por los recuerdos o lo que han oído de esas visitas, que por el actual Pontífice.

Ni la multitud, ni las televisoras, ni tampoco los curas, tuvieron la decencia de respetar la diferencia que hay en las personalidades de Juan Pablo y Benedicto.

Antes al contrario, forzaron las circunstancias para que el segundo usara ya no uno, sino dos sombreros charros; lo que lo hizo parecer como mala copia de Juan Pablo. Y eso, la verdad, no es justo.

Aunque hay que decir también, que él lo permitió buscando su propia cosecha.

Y que feo tanta televisada de besos al anillo pastoral, que no deja de ser un pedazo de oro nada que ver con las enseñanzas cristianas.

Como tampoco tiene nada que ver con ellas, el trato diferente a los católicos: unos en palcos vips con lonas, ventiladores y agua a su disposición; y el infelizaje ardiendo de calor bajo el sol y sin agua para beber cerca, porque a los que la llevaron se la confiscaron.

Feo así mismo, que por pensar en votos de más o de menos hubiera habido “acarreados papales” a la misa.

¿Qué tenían que hacer Peña Nieto y López Obrador en esa ceremonia multitudinaria donde nadie los tomó en cuenta?

Nada; simplemente no se atrevieron a decir que no, pensando seguramente en los votos que con su negativa perderían.

Y más feo aún, que Calderón recibiera al Papa con lloriqueos sobre muertos, sequías, pobrezas, y temblores; y que en la ceremonia se comportara no como Presidente de un país donde hay católicos y no católicos, creyentes y no creyentes; sino como feligrés de esa determinada Iglesia, como opinó muy bien Adolfo Sánchez Rebolledo.

Me gustó más, la bienvenida que le dio Raúl Castro y su digno: “Cuba lo recibe con afecto y respeto… Encontrará aquí a un pueblo solidario e instruido que se ha propuesto alcanzar la justicia y ha hecho grandes sacrificios”.

Ahí los dirigentes no necesitaron ponerse de tapete, para tener al Papa contento. Y Raúl marcó su raya al defender el derecho soberano de Cuba a seguir su propio camino.

Lo tenía que hacer, porque antes de llegar a Cuba el Papa había expresado que “la ideología marxista, ya no responde a la realidad”; lo que me pareció raro; porque según la Iglesia de la que es jefe, esa ideología nunca respondió a la realidad; y siempre fue censurada hasta excomulgando a los que la profesaban o simpatizaban con ella.

Y ya ahí, defendió la libertad religiosa criticando a quienes buscan imponer "su verdad" y señalando que "Cuba y el mundo necesitan un cambio"; o sea, el comal retando a la olla.

Estoy totalmente en contra de que en Cuba se reprima la disidencia; pero me pareció fuera de lugar, que el Papa haya dicho en público que oraba por los presos cubanos; ¿qué hubiera pasado si Raúl hubiera dicho estar preocupado por los niños víctimas de curas pedófilos?…

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Comentarios

Hay 1 comentario en este artículo


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David

30 de marzo 2012 18:08:29

Cuba

Una dictadura no tiene ningun derecho a soberanía. Muy lindo eso suyo de defender la dictadura cubana hablando boberias de la soberanía. Tenía la alemania nazi derecho a seguir su camino? cuanta bobería