Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
mcrosas@tutopia.com
@mcrosasg

El legado de Obama

María Cristina Rosas

11 de enero 2017

10:58

Este texto fue publicado originalmente el 31 de agosto de 2016, lo abrimos de manera temporal dada su relevancia periodística.

El gobierno de Barack Hussein Obama II, el 44° presidente de Estados Unidos, está en la recta final. Han transcurrido casi ocho años desde el 20 de enero de 2009, cuando tomó posesión convirtiéndose en el primer mandatario afroestadounidense y también en el primero nacido fuera de la Unión Americana continental –es oriundo de Honolulu, Hawái.

En el proceso electoral de 2008, Obama aseguró, primero, la nominación del Partido Demócrata tras vencer a su correligionaria Hillary Rodham Clinton y más tarde, en las elecciones presidenciales derrotó al candidato republicano John McCain.

Obama basó su estrategia electoral en el acercamiento a las nuevas generaciones, apoyándose en las tecnologías de la información y con un eslogan que enfatizaba: “El cambio es posible”. Obama, poseedor de un gran carisma, se benefició también del hartazgo generado entorno a la administración de su antecesor, George W. Bush, y al hecho de que McCain cometió numerosos errores en su campaña, por ejemplo, afirmar que no sabía de economía, justo cuando en septiembre de ese año se desataba una de las peores crisis económicas en la historia reciente de EU. Asimismo, McCain jamás logró anticiparse a Obama y en ningún debate televisivo pudo imponerse a su adversario.

Para la segunda contienda electoral (2012) los republicanos eligieron como candidato al empresario mormón y exgobernador de Massachussetts, Mitt Romney. Sin negar que es más fácil ganar las elecciones estando en el poder, lo cierto es que Obama obtuvo la victoria sobre Romney porque manejó un lenguaje que lo acercó al electorado y a sus problemas. Mantuvo la estrategia de utilizar las redes sociales y, por si fuera poco, cuando el Huracán Sandy irrumpió en el noreste de Estados Unidos en octubre, el Presidente apareció al lado de las personas, ofreciendo apoyo y solidaridad, algo que el millonario Romney no hizo. De hecho, la nominación de Romney no parecía mala idea, dado que en su natal Massachusetts puso en marcha exitosas iniciativas que más tarde serían retomadas por el propio Obama. Por ejemplo, Romney destacó por llevar a cabo una reforma al sistema de salud del estado, la cual creó un acceso casi universal a los servicios médicos. Asimismo, efectuó ajustes a la economía de Massachusetts, a fin de eliminar el déficit presupuestal. Al concluir su mandato en 2006, se concentró en buscar la nominación republicana a la presidencia y fracasó ante su rival, McCain. En 2012 logró la nominación pero no pudo derrotar a Obama. Desde entonces ha mantenido un perfil más bajo en la política nacional.

Este recuento es relevante porque revela la pericia de Obama para mantenerse al frente del gobierno. En el momento de escribir estas líneas goza de un índice de aprobación alto, 53% –si se le compara con el de su antecesor, George W. Bush, de 28%, la diferencia es abismal. Ahora, el todavía Presidente apoya activamente a Hillary Clinton, quien puede hacer historia si llega a vencer en las urnas el próximo martes 8 de noviembre, dado que se convertiría en la primera mujer en ocupar la jefatura de Estado. Al sumarse Obama a la campaña de Clinton le proporciona un valioso activo: que los aún indecisos se vuelquen en su favor.

Con este telón de fondo, es pertinente valorar la gestión de Obama, tanto en la política nacional como en la internacional. Al igual que como ha ocurrido con los gobernantes que le han precedido, su administración acumula logros, fracasos y controversias. En una sociedad tan conservadora, parece un hecho indiscutible que el que Obama pudiera llegar a la presidencia es un gran avance. Con todo, la historia corrobora que independientemente de quien esté en el poder, Estados Unidos tiene un proyecto histórico y los gobernantes se concretan a trabajar en la consecución de dicho proyecto. Claro que hay variaciones importantes en los estilos para gobernar y a propósito de Obama, su manera de hacer las cosas ha marcado la diferencia en más de un sentido.

Temas relacionados

  1. Donald Trump y el legado de Obama
  2. El legado
  3. La violencia, legado de FCH a perpetuidad
  4. El CEU a 30 años de distancia, su legado trasciende
  5. Por un legado digital digno
  6. Recomendamos: El millonario legado de Tom Wolfe

Comentarios

Hay 0 comentarios en este artículo
Sé el primero en agregar un comentario


Todos los comentarios estan sujetos a revisión, favor de verificar Términos y Condiciones