El disidente cubano

Alejandra Escobar/Mariano Yberry

12 de enero 2017

09:38

-¿Cómo definirías tu forma de gobierno?

-Autocrática, totalitaria.

-¿Cómo la estudian?

Paternalista. ¿Me están filmando? No, por favor.

La Habana, Cuba, 2 de diciembre 2016. Una semana ha pasado desde que Raúl Castro tomó los micrófonos para anunciar la muerte de su hermano, el dictador, el líder revolucionario, o, como Luis Méndez lo describe, el “ángel” que liberó a Cuba y que diez años después se convirtió en un “demonio”.

Luis (nombre ficticio), estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana, tiene, como el resto de los cubanos, respeto por el fallecido, pero a diferencia de ese otro tanto, no está de acuerdo con el régimen, con sus prácticas, aunque su opinión la delinea una vez apagada la cámara.

-Paternalista, totalitaria -responde, seguro, luego de que no hay más grabación. Es un Gobierno con censura que niega el Estado de Derecho y constitucionalmente niega la libertad de expresión (…). Tenemos una Asamblea Nacional que sólo sesiona 12 días al año para aprobar todo, absolutamente todo lo que le manda el Poder Ejecutivo; tenemos un Tribunal Supremo que no está reconocido como Poder Judicial, es decir, no tenemos Poder Judicial.

A escasos cinco metros de nosotros otra entrevista sucede. En ella hay cámara fija, micrófono inalámbrico y frente al lente una alumna que habla de la cara buena de Cuba. Luis sonríe al contarnos: “una supervisora pasó al salón para preguntarnos quién podía dar una entrevista, yo alce la mano y todos se rieron de mi”. Él es disidente, aunque no lo diga con todas sus letras porque el temor impera. El registro de esta plática podría ser detonante para que lo expulsen de la universidad, como un profesor que recuerda, que por expresar otras ideas fue echado del alma mater.

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