Docente investigadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas. elsolverdea@gmail.com

Cuando Ibargüengoitia se metió en aprietos por desmitificar a Scherer

Kutzi Hernández Galván

10 de enero 2017

10:56

Este texto fue publicado originalmente el 21 de diciembre de 2015, lo abrimos de manera temporal por el segundo aniversario luctuoso de Julio Scherer García. (7 de abril 1926 - 7 de enero 2015).

La irreverencia de Jorge Ibargüengoitia contribuyó a polarizar la opinión de sus contemporáneos en torno a su obra: mientras hubo quienes justipreciaron su relevancia literaria, también ocurrieron expresiones en su contra debido a las susceptibilidades que lastimó por su pluma irredenta. Su postura sobre a la salida de Julio Scherer como director de Excélsior no fue la excepción. Aunque en su momento fue muy criticado por publicar su versión sobre tal episodio, Ibargüengoitia mostró coherencia con su actitud desmitificadora frente a un Scherer que sólo desde hace pocos años comienza a ser escrutado con ojos más críticos.

Me explico.

Hace un tiempo me di a la tarea de analizar una etapa en la obra periodística del escritor guanajuatense: su presencia en la revista Vuelta, de 1977 a 1983, la cual merece especial atención merced no sólo a su elocuente crítica al mundo moderno, sino al peso específico del escritor en las letras mexicanas del siglo XX.1

Inquirir sobre el quehacer de Ibargüengoitia en Vuelta me llevó a descubrir una serie de rutas de pensamiento que en ocasiones generaban expresiones de admiración, pero en otras provocaban choques frontales, las más de las veces a raíz de la irreverencia del autor que no se inclinaba ni siquiera ante los ídolos emergentes que en ese momento proclamaban su oposición ante la oficialidad, pero que a la vez –ya más tarde nos daríamos cuenta– mostraban fisuras que, en su momento, el autor de Las muertas habría de sugerir en alguno de sus artículos publicados en Vuelta.

Vuelta es un documento histórico en el desarrollo cultural del país. Su importancia radica no sólo en el hecho de haber sido fundada y dirigida por Octavio Paz. La revista, que se mantuvo siempre independiente,2 entabló un diálogo permanente con los pensadores de su tiempo en torno a fenómenos sociales, políticos y culturales del mundo entero, de tal suerte que generó debates en los que participaron no sólo los más destacados intelectuales mexicanos, sino también aquellos provenientes de otras latitudes. La distribución de Vuelta permitía su presencia en las ciudades más importantes del país, y se editó durante 22 años, de 1976 a 1998, año en que falleció Paz.

De vuelta

Nacido en 1928, Jorge Ibargüengoitia habría cumplido 87 años en 2015, de no ser porque en 1983 murió trágicamente en un accidente aéreo. En un artículo donde hace homenaje al novelista, Juan García Ponce rememora su paso por Vuelta, en la que colaboró después de haber renunciado a Excélsior en 1976 junto con otros intelectuales, como señal de protesta luego del “golpe” de Echeverría contra Julio Scherer.3 Tras haber dirigido la revista Plural, que se publicaba en ese diario, Octavio Paz reunió fondos y colaboradores y creó Vuelta como un proyecto independiente.

Ibargüengoitia publicó en Excélsior más de 600 textos, y en Vuelta el registro de 36 escritos, (de éstos, sólo 26 aparecen dentro de su columna “En primera persona”). 4

Mientras escribió en Vuelta, Ibargüengoitia pareció haber perdido interés en el ambiente político, a diferencia de su etapa en Excélsior. En su paso por la revista, rara vez menciona a personajes políticos y en ningún momento interviene en las discusiones de las que participan otros colaboradores en esta materia. Esto muy probablemente se deba a sus continuos viajes fuera del país, así como a su estadía en Francia. En todo caso, las alusiones críticas que hace esporádicamente a la clase política corresponden a las de un ciudadano medio que contempla “la imbecilidad amplísima de nuestros gobernantes”.5

Mi búsqueda consistió en cartografiar el ideario ibargüengoitiano en Vuelta, para encontrar que el autor demostró ser insobornable en la actitud irredenta que mantuvo no sólo ante las instituciones y figuras de autoridad oficiales, sino –y esto fue sin duda mucho más difícil de mantener en su época– ante personajes como Julio Scherer, cuyo papel de “héroe civil” era, en ese entonces, considerado indiscutible entre la comunidad intelectual, dada su salida como director de Excélsior ante el famoso “golpe” atribuido a Luis Echeverría en 1976. En ese entonces, se trataba del diario más leído del país, y los intelectuales más prominentes –Ibargüengoitia incluido– demostraron su solidaridad de diferente forma, en un ambiente de crítica contra la figura presidencial.

El trabajo que Ibargüengoitia inició desde 1968 en Excélsior y que continuó más tarde en Revista de la Universidad y en Vuelta, se contextualiza entre un alud de críticos que, movidos por la indignación que despertó la matanza de Tlatelolco, a decir de Ernest Rehder “formaron parte de la vanguardia de la libertad de prensa”,6 movimiento en el que Rehder ubica al autor de Las muertas.

En el número 21 de Vuelta, fechado en agosto de 1978, Jorge Ibargüengoitia publica el artículo “Los periodistas”, en alusión a la novela del mismo nombre, de Vicente Leñero, que en esos momentos era novedad editorial. Ibargüengoitia difiere de Leñero en cuanto a que ese libro sea una novela; argumenta que los personajes y las situaciones narradas no son ficticios, y aunque tiene pasajes novelados, Los periodistas en realidad es una “crónica sincera, bien documentada y observada de los sucesos que culminaron en la caída de Julio Scherer en Excélsior y en la fundación de Proceso”, a decir del autor de Los pasos de López. En resumidas cuentas, el libro es “un cuadro de costumbres político-periodísticas mexicanas en tiempos de Luis Echeverría”. En su artículo, Ibargüengoitia brinda una versión sobre la caída de Scherer, basado en el libro y en sus propios recuerdos, enumerando cuáles fueron, a su parecer, los errores cometidos por el periodista. Entre tales yerros, cita el hecho de haber encomendado a Samuel del Villar la administración de unos terrenos en Taxqueña que a la postre fueron la manzana de la discordia que provocó la salida de Scherer de Excélsior. En el siguiente número de la revista, Samuel Del Villar hace una enconada réplica en un artículo titulado “Las miserias del periodismo”.7

Comentarios

Hay 3 en este artículo


Alfonso

22 de enero 2016 10:58:38

Belice

¿Y en qué parte desmitifica a Scherer? Artículo hueco con un título pretencioso. ¿Qué culpa se tiene Ibargüengoitia (muerto) de que lo usen para golpear a otro periodista (también muerto)?

luis

02 de enero 2016 13:39:34

México

El texto no refleja lo que dice el título, de cómo Ibarguengoitia se "metió en aprietos" por "desmitificar" a Scherer. Lo que hay es un artículo de Ibarguengoitia sobre el golpe de Echeverría al Excélsior que dirigía Julio Scherer y la réplica que hace Samuel del Villar. Lo demás es relleno, nada que sustente el título. Dice la autora que en "la actualidad han surgido ya manifestaciones de escepticismo en torno a Scherer". Es curioso, que esas "manifestaciones" provengan del mismo poder que tanto combatió don Julio Scherer a lo largo de su vida periodística, "manifestaciones" nada espontáneas vía la pluma envenenada de mercenarios a sueldo como Levario, Carlos Ramírez, Aguilar Camín y otros escribanos menores.

Ricardo Rivón

23 de diciembre 2015 08:43:38

México

Nada que ver el cuerpo con la cabeza.