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90 años de radio en México

10 de septiembre, 2011
Fernando Mejía Barquera

La radio en México cumple 90 años en 2011. Desde hace tiempo ha existido un debate acerca de quién realizó la primera transmisión radiofónica en el país. Y también acerca de cuándo y dónde se efectuó. En Monterrey afirman que el “padre de la radio en México” es Constantino de Tárnava, quien habría puesto al aire, en esa ciudad, un programa de radio el 9 de octubre de 1921. Sin embargo, en el Distrito Federal se sostiene que Adolfo Enrique Gómez Fernández fue el radiodifusor pionero: transmitió en la capital del país un programa el 27 de septiembre del mismo año.

Algún día, quizá, la investigación histórica nos indicará que otra persona fue la primera en transmitir un programa de radio. Hoy, sin embargo, aceptamos que la primera transmisión –ya sea que se considere como tal la de Gómez Fernández o la de Constantino de Tárnava– se habría realizado en 1921; por lo tanto, de acuerdo con los datos de que disponemos, la radio en México cumple en 2011 nueve décadas de existencia.

Del éter al ciberespacio

El aniversario 90 de la radio en México permite reflexionar sobre la evolución de este medio de comunicación en nuestro país y sobre sus perspectivas. ¿Cómo ha cambiado la radio mexicana en esas nueve décadas en lo tecnológico, en su programación, en sus contenidos, en su desarrollo como industria, en la relación de los empresarios con el gobierno?

En el umbral de la transición hacia la radio digital, que habrá de transmitirse en las bandas de AM y FM con el sistema estadounidense IBOC, podemos recordar cómo la radio mexicana pasó de las transmisiones en sonido monaural de AM a las de estéreo en FM. Cómo los primeros aparatos receptores en los años 20 del siglo pasado –los llamados radios de galena— cambiaron a los de bulbos en esa misma década, más tarde a los de transistores en los años 60, luego a los de circuitos integrados, hasta llegar a los receptores susceptibles de interconectarse con diversos servicios dentro de la convergencia digital: una computadora o un Ipod pueden funcionar como receptores de una emisora si ésta transmite en línea y el teléfono celular puede incluir un receptor de radio para captar las señales transmitidas a través del espacio aéreo.

Música y noticias

Podemos recordar también cómo la programación de la radio mexicana pasó de las “tertulias” musicales y literarias durante los años 20 –eso fueron los programas pioneros de Gómez Fernández y de Constantino de Tárnava, donde hubo música clásica, charla, lectura de poemas– a la transmisión de música popular, radionovelas o radioteatros, además de noticiarios, a partir de los años 30. Igualmente podemos rememorar cómo la radio pasó de los programas de revista o musicales “en vivo”, habituales en los años 30, 40 y 50 –para algunos la época de oro de este medio– a la radio basada en grabaciones, también conocida como “radio disquera” (voz-música grabada-corte comercial en sucesión casi interminable), formato mayoritario a partir de los años 60 y vigente hasta nuestra época en que coexiste con la “radio hablada”. Y podemos recordar cómo, en el renglón de los noticiarios, la radio fue avanzando desde los servicios informativos copiados literalmente de las páginas de los periódicos, cuyas noticias simplemente se leían al aire por locutores, hasta llegar a la creación en las emisoras de direcciones o departamentos especializados en noticias, y posteriormente, en la década de los 80, al surgimiento de los noticiarios de larga duración, formato hoy predominante y donde es de justicia dar crédito a su iniciador en México: José Gutiérrez Vivó.

A la radio comercial mexicana se le debe reconocer el aporte que hizo en la difusión de una gran cantidad de géneros musicales –mexicanos y provenientes del exterior– a través de muchos años. Pero también debe impugnársele porque, especialmente en las últimas dos décadas, ha limitado enormemente el número de géneros que se programa en las emisoras concesionadas. Hoy no pasan de diez los géneros que se difunden en la radio comercial. Tratar de escuchar música novedosa o música de calidad –actual o de tiempos pasados— es casi imposible en las emisoras comerciales. Esa tarea ha sido asumida por las emisoras culturales y educativas.

Contenido uniforme

Una característica de la radio en México es la concentración en su propiedad y en su operación. El modelo se desarrolló a través de los años e inició con la creación de Radio Programas de México en los años 40, continuó en los 50 con el establecimiento de “cadenas” y se consolidó en los 70 con los grandes grupos radiofónicos de cobertura nacional (Radiorama, ACIR, Radio Fórmula, entre otros). Este esquema de propiedad y operación dio a la radio mexicana una estructura económica peculiar: la de una industria poderosa, financiera y política, que en ciertos momentos o coyunturas ha sido capaz de influir en las decisiones del gobierno y del Congreso de la Unión, al grado de imponer sus criterios en la definición de los contenidos incorporados a la legislación radiofónica: concesiones, normas técnicas, régimen fiscal.

Aproximadamente 80% de las emisoras concesionadas en México es operado por 13 grupos radiofónicos, lo cual ha hecho que la programación transmitida tenga un alto grado de uniformidad en varios de los elementos que la componen. Música, estilos de locución, noticiarios, “radio hablada”, tienen características similares en amplios conjuntos de estaciones, distribuidas en diferentes ciudades del país, cuando esas emisoras pertenecen al mismo grupo radiofónico. Y hay grupos que controlan decenas de radiodifusoras –entre propias y afiliadas–, como Radiorama (273 estaciones), Acir (175), Radio Centro (más de 100, considerando la cadena OIR operada por el grupo) o Radio Fórmula (85).

Apertura radiofónica

Uno de los saldos positivos en la evolución de la radio mexicana es la apertura informativa que desde el segundo lustro de los años 90 se empezó a manifestar en algunas emisoras. Antes de esa década, sólo en programas como Opinión Pública, del periodista Francisco Huerta, o en estaciones como Radio Educación o Radio UNAM, se daba lugar a la crítica política y el debate plural. Los radiodifusores y el gobierno mantenían una suerte de acuerdo que daba a los funcionarios públicos la certeza de que no serían cuestionados y a los empresarios radiofónicos la seguridad de que, a cambio de esa ausencia de crítica, sus demandas de tipo económico, político o legislativo, en beneficio de la radio comercial, serían satisfechas.

En los años 90 comenzaron a surgir programas abiertos a la pluralidad política. La radio, antes refractaria a expresar puntos de vista distintos a los del entonces hegemónico PRI, sufrió cambios importantes. En la apertura política de la radio informativa tuvo que ver, por supuesto, la mayor participación de la sociedad en los asuntos públicos y su demanda de que en la radio se expresara la realidad del país. Y también tuvo que ver, sin duda, el fortalecimiento de la democracia electoral que llegó a su punto culminante en 2000 con la derrota del PRI. Esos cambios en la sociedad mexicana se reflejaron en la radio, más que en la televisión.

Política y estética

La radio en México está a punto de cumplir 90 años. Esa radio nonagenaria entrará en una etapa de rejuvenecimiento tecnológico con el arribo de la digitalización en sus transmisiones y en su recepción. Pero además de ese remozamiento tecnológico merece una modernización política y estética; una radio más arriesgada que recupere formatos que han sido casi abandonados, como el radiodrama, y que busque nuevas formas de experimentar con el lenguaje que este medio creó y desarrolló en esas nueve décadas: la combinación creativa de voz, música, efectos y silencio. Para ello es necesaria la participación en la actividad radiofónica de nuevos protagonistas, con ideas políticas y estilos de producción diferentes a los que tradicionalmente se han expresado en ese medio y hoy se muestran anquilosados.

En México es imprescindible una reforma integral de la legislación que rige a la radio (y a la televisión). Hay mucho que incorporar a esa reforma: el reconocimiento pleno de la radio comunitaria, la conversión de la radio del Estado en sistemas de radio pública, la reorganización del espectro de frecuencias en el que opera la radio para que personas y grupos diferentes al gremio empresarial que ha dominado el medio por muchos años, puedan operar estaciones.

La radio en México cumple 90 años. ¿La Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión festejará el aniversario? Si lo hace, será interesante observar en qué fecha lo conmemora y a cuál de los pioneros –Adolfo Enrique Gómez Fernández o Constantino de Tárnava– reconoce como el iniciador de la radio en el país.

Hay 2 comentarios en este artículo



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Luis David Cerón

2011-09-23 20:43:01

Mexico

Hola: ¿Podría hacer un artículo de las radios de \"concepto\"? ¿Existe algo así? ¿WFM, Radioactivo, Rock 101 son de esa clase? ¿Dichas estaciones y sus creadores perseguian un concepto/sueño o sólo el rating? Gracias y saludos, Luis

Alonso

2011-09-14 16:57:06

México

Excelente artículo, solamente que si le faltó agregar la trascendencia de la radio de concepto con estaciones en la Ciudad de México como Rock 101, Radioactivo y WFM. Me hubiera gustado que los incluyera en su texto. También me habría encantado que profundizara un poco más sobre estos grupos radiofónicos que han unificado los formatos y que hacen que hoy, muchos de los que nos encanta la radio escuchemos emisoras de otros países, por la pobreza de contenidos en la radio comercial mexicana.