Jueves 2 de Septiembre 2010
12:32 hrs
20 de julio, 2009

40 años de la llegada del hombre a la Luna ¿y México?

En uno de los momentos más álgidos de la confrontación Este-Oeste, cuando la guerra de Vietnam hacía estragos en la reputación internacional de Estados Unidos, la comunidad de naciones presenció un hecho extraordinario: el arribo del hombre a la luna. El 20 de julio de 1969, el astronauta estadounidense Neil Armstrong pasaría a la historia como el primer humano en posar sus pies en el satélite natural de la Tierra, pronunciando, según cuentan, una frase preparada y ensayada largamente por este personaje: “sólo un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para toda la humanidad.”

La competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética por desarrollar tecnologías aeroespaciales se encontraba en pleno apogeo. Las dos potencias contaban con la bomba atómica y fabricaban misiles balísticos capaces de portar ojivas nucleares. Estados Unidos fue el pionero en el desarrollo de la bomba atómica (1944-1945), y la Unión Soviética logró el dominio de la citada tecnología un poco después (1949). La URSS, país vencedor de la Segunda Guerra Mundial había quedado devastada en la contienda, pero debía mostrar al mundo que podía volver a ponerse de pie y que además contaba con las capacidades para responder a quien intentara volver a atacarla. En este contexto fue que Moscú puso en marcha el proyecto Sputnik que derivó en la puesta en órbita del primer satélite artificial de la Tierra, el 4 de octubre de 1957. Fue un momento de gran tensión y preocupación en Estados Unidos, no sólo porque Moscú se le había adelantado en la conquista del espacio, sino sobre todo porque la tecnología que hizo posible lanzar el Sputnik al espacio sideral, tenía, a todas luces, aplicaciones bélicas, en particular, respecto a los sistemas vectores capaces de transportar misiles balísticos intercontinentales con ojivas nucleares que amenazan la seguridad del territorio estadounidense. Fue así que Estados Unidos dispuso la creación del proyecto Apolo.

El Apolo fue un programa concebido durante la administración de Dwight Eisenhower en 1960, teniendo como antecedente el programa Mercurio. La diferencia entre éste y el Apolo era que la cápsula del Mercurio sólo podía albergar un astronauta, en una misión limitada a la navegación de la órbita terrestre. En contraste, el programa Apolo podría transportar hasta tres astronautas e, inclusive, alunizar, además de traer de vuelta a la tripulación.

Uno de los primeros problemas a que debió hacer frente John F. Kennedy, sucesor de Eisenhower, fue el presupuestal. Si bien en su campaña presidencial, y una vez en el cargo, Kennedy expresó su total apoyo al proyecto Apolo, no tenía idea de los recursos millonarios que se necesitaban para hacerlo realidad. En la historia del programa se llegaron a contemplar 20 misiones consecutivas, divididas en no tripuladas y tripuladas. Entre 1961 y 1965 se programaron diversos lanzamientos no tripulados para sentar las bases de lo que serían las misiones tripuladas. Así, para 1967 se planeó la misión del Apolo I, que llevaba a bordo a los astronautas estadounidenses Gus Grissom, Edward White y Roger Chaffee. El vehículo estaba programado para ser lanzado el 21 de febrero de 1967. Sin embargo, el 27 de enero, en una prueba que realizaban los astronautas a bordo de la nave, se produjo un incendio y todos sus ocupantes murieron, se especula que calcinados, aunque a la fecha se considera que fue la toxicidad del humo lo que cobró sus vidas. Tras esta catástrofe se realizaron numerosos cambios al vehículo y se continuó desarrollando pruebas con otros Apolo no tripulados. La siguiente misión tripulada, extremadamente importante luego de lo sucedido con el Apolo I, fue la correspondiente al Apolo VII, lanzado el 11 de octubre de 1968, con la misión únicamente de orbitar la Tierra. Se trataba de una misión abierta, es decir, que duraría mientras existieran combustible y provisiones suficientes para los astronautas. La misión fue exitosa tras 11 días de navegación, y los astronautas regresaron sanos y salvos.

El 3 de marzo de 1969 fue lanzado el Apolo VIII, portando el cohete Saturno y que hizo el primer trayecto humano alrededor de la órbita de la luna. El Apolo IX, lanzado el 18 de mayo del mismo año, navegó con un módulo lunar. El Apolo X, del 16 de julio, orbitó la luna en el módulo lunar. Tras estas experiencias, estaba puesta la mesa para la histórica misión del Apolo XI, que buscaría alunizar y lograr que por primera vez dos seres humanos caminaran sobre la superficie del satélite natural de la Tierra.

 

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