lunes 1 de septiembre del 2014 / 23:15 Hrs.

El nudo

16 de marzo, 2011
Jorge Álvarez Hoth

Lo que está pasando hoy en el sector de las telecomunicaciones y los medios se asemeja más a un nudo que a una política pública orientada a promover inversiones, competencia constructiva, mayor cobertura, mejores servicios, menores precios y mayor calidad en el servicio.

 

Como lo anticipamos en este espacio, es literalmente una guerra entre los actores del sector, con dos bandos polarizados:

1º Grupo Carso que engloba a Telmex, Telcel y, en cierta medida, Telefónica, así como Grupo Hevi, operador del cable de Zapopan, quienes ya firmaron acuerdos de interconexión (móvil/móvil y fijo/móvil), que aunque firmados antes, están en línea con lo que se ofreció por Telcel en la Oferta Pública de Interconexión (OPI) publicada en la sección de avisos del Diario Oficial de la Federación (DOF) el 4 de febrero pasado.

2º Televisa y sus aliados, en donde se encuentra preponderantemente la cámara del cable, Canitec, operadores de telefonía tradicional como Marcatel, Avantel y Bestel, así como recientemente las empresas de Grupo Salinas, Iusacell y Unefon, que buscan mejores condiciones en la interconexión móvil/móvil de sus servicios.

A primera vista parece un enfrentamiento por una tarifa de interconexión más baja por parte de Telcel para la terminación de llamadas de redes fijas (cableros y telefónicas fijas) y por obtener mejores condiciones de interconexión en algunos operadores móviles.

La realidad es que hay mucho más de fondo y que los intereses de los unos y otros, aparentemente alineados, varían significativamente.

Al margen de la obviedad del error en que incurre el Gobierno, al no resolver esta situación y reencauzar las cosas, debido a que no habrá inversiones en la infraestructura, en un entorno de franco enfrentamiento e incertidumbre; resulta interesante analizar dónde está parado cada uno de los actores relevantes en este desbarajuste.

El sector de las Telecomunicaciones factura anualmente entre 25 mil y 30 mil millones de dólares en México, y el de la televisión abierta y de paga, entre 5 mil y 6 mil millones de dólares anuales.

Dadas las diferencias obvias de tamaño, de lo que se trata este juego es de que los segundos quieren más participación del mercado de los primeros, mientras buscan impedir que estos entren a su mercado. Por su parte, los primeros buscan penetrar el mercado de los segundos, sin que les hagan pagar un costo demasiado alto que haga inviable su participación en ese sector.

Mientras hay grupos que en efecto centran su participación en la conflagración en la tarifa de interconexión, como son Telcel, Telefónica, Iusacell, Unefon, Marcatel, Axtel, Bestel y Avantel, existen otros cuyo centro del debate está en lograr o impedir que se le autorice a Telmex participar en el triple play y el mercado de la televisión de paga, como son Telmex, Televisa, Canitec y la mayoría de sus agremiados.

¿Por qué entonces se centra el debate en la baja de las tarifas de interconexión y no se menciona el triple play en desplegados y demás ataques públicos? Pues porque la aceptación por parte de Telmex del Convenio Marco de Interconexión que señala el Acuerdo de Convergencia publicado el 3 de octubre de 2006 en el DOF es una de las tres condiciones impuestas por la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) para modificar su título de concesión y permitirle dar triple play, y ya cumplió con las otras dos, que son interoperabilidad efectiva y portabilidad.

Resulta obvio que un discurso público en contra de la convergencia plena de servicios de todas las redes de telecomunicaciones (Telmex incluido) como sucede en todos los países de la OCDE hoy día, no es políticamente correcto, pero uno de baja de tarifa de interconexión sí lo es porque se equipara a decir que van a bajar las tarifas al consumidor, cosa que en realidad no pueden garantizar, y además de no ponerse de acuerdo mantiene el status quo y beneficia a quienes mas que baja de tarifa de interconexión buscan impedir la entrada de Telmex al triple play.

Como se ve, los intereses de los aparentemente alineados pueden ser diferentes y, no sólo eso, sino oponerse en algún punto. Lo que queda claro es que el nudo que ya le armaron al Gobierno lo deja en el inmovilismo público, ya que no es posible satisfacer en una sola mesa a todos, aun los de aquellos que se perciben alineados.

¿Hipocresía litigar en lo público lo que se tiene acordado en lo privado? No necesariamente, porque así sirven mejor a sus intereses económicos, como es lógico.

Lo que es irrebatible es que corresponde al Gobierno desenredar el nudo. Que una baja en las tarifas de interconexión no garantiza una baja de precios al consumidor, debido a que en México hay por ley libertad tarifaria y el que más vale, que los hacedores de la política pública y regulación del sector, vayan encontrando los hilos uno a uno para deshacer la madeja. Después de todo, es a ellos a quienes corresponde velar por el interés público, ya que los privados están en lo suyo, que es generar utilidades.

Este artículo fue publicado en Reforma el 16 de marzo de 2011, agradecemos al autor su autorización para publicarlo en nuestra página web.

Hay 0 comentarios en este artículo
Sé el primero en agregar un comentario



Nombre:


E-mail:
Ciudad:
País:
Comentarios:
Código:
Ingrese los números que ve a continuación
Leí y acepto los términos del reglamento de participación